Ricardo deja atrás su severa deformidad craneal

Cuando solo tenía nueve meses, soportó una poco frecuente y compleja cirugía, durante siete horas

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA
Los doctores Saura, Martínez y Rufino, con Ricardo y sus padres, celebran el resultado de la compleja cirugía craneofacial del bebé. :: Á.PEÑALVER/
Los doctores Saura, Martínez y Rufino, con Ricardo y sus padres, celebran el resultado de la compleja cirugía craneofacial del bebé. :: Á.PEÑALVER

Ricardo Andrade hoy sonríe en brazos de su madre y bajo la atenta mirada de su padre, de quien ha sacado la mayoría de los rasgos físicos. Hoy el bebé tiene 14 meses y un aspecto normalizado gracias a que lo operaron en el Materno de Granada de una severa "craneoestenosis", una patología que le producía una importante deformidad del cráneo.

Normalmente, cuando un niño llega al mundo los huesos de su cabeza no están soldados de manera rígida entre ellos, sino que están unidos por unas zonas blandas. «Ricardo tuvo una unión precoz de varias suturas craneales que le impedían que su cabeza creciera de manera armónica y le provocaban deformidades complejas», explica José Enrique Saura, jefe de Neurocirugía Pediátrica.

En el centro existe una unidad de deformidades craneofaciales. En ella colaboran los doctores Saura y Adoración Martínez, esta última especialista en maxilofacial, además de otros facultativos como anestesistas y cirujanos pediátricos. Todos a una resolvieron con éxito el caso de Ricardo. La operación duró siete horas e implicó procesos complejos como retirar parte del cráneo y recomponerlo de manera correcta.

María Jesús y Ricardo, residentes en La Zubia, no dan crédito a la mejoría de su hijo, están sumamente agradecidos a los médicos y disfrutan del pequeño, que el año próximo irá al colegio sin secuelas aparentes.

Esta técnica solo se lleva haciendo en todo el mundo tres décadas y en el hospital de Granada, dos años. El caso de este pequeño no era fácil ni frecuente.

«Estuve nervioso todo el proceso previo, pero cuando se iba a quirófano y vi todos los medios que había me tranquilicé», apostilla el papá. Tal complejidad tuvo la cirugía, que previamente realizaron una reconstrucción exacta en plástico del cráneo del niño para planificar al milímetro cómo lo iban a hacer en cada momento una vez arrancase la operación. Tras la intervención, solo cinco días de UCI y tres jornadas de planta hospitalaria fueron suficientes para que la familia volviera a hacer una vida prácticamente normal.

«Los millones que ganan los futbolistas deberían ser para los médicos», atina a decir María Jesús. Este tipo de unidades médicas pediátricas tan especializadas solo existen en Granada, Málaga y Sevilla dentro del sistema sanitario público andaluz. Hasta ellas deben llegar todos los casos que se dan en las provincias porque así esos médicos y el resto del equipo tienen más oportunidades de tratar a más niños y adquieren mayor destreza y experiencia en el manejo de estos casos complejos.