El granadino Antonio Carvajal gana el nacional de poesía

Por el poemario 'Un girasol flotante' un canto a la amistad y un madura reivindicación del pleno sentido de la poesía en tiempos inciertos

MIGUEL LORENCIMADRID
El granadino Antonio Carvajal gana el nacional de poesía

El poeta granadino Antonio Carvajal es ganador del Premio Nacional Poesía 2012. Se lo adjudicó este miércoles por el poemario 'Un girasol flotante' (KRK ediciones), "un canto a la amistad" anclado en la tradición y una madura reivindicación para él del "pleno sentido que aún tiene la poesía" aun en tiempos inciertos y de crisis. El poemario premiado toma su título de una metáfora que el filósofo y académico Emilio Lledó dedicó a la poesía de Carvajal, poeta de larga trayectoria que antes que este recibió galardones como los premios de la crítica nacional y andaluz, el Villa de Madrid y el Francisco de Quevedo de poesía.

Concedido anualmente por el ministerio de Educación, Cultura y Deporte y dotado con 20.000 euros, este galardón institucional distingue la obra poética de autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en el año anterior al fallo.

"La poesía es un manantial que fluye continuamente y con mucha generosidad" asegura el poeta granadino. Admirador y discípulo de Vicente Aleixandre, recibía el galardón con "humildad y sin un ápice de vanidad" como le aconsejó su maestro y premio Nobel de Literatura, y más de cuatro década después de publicar sus primeros poemas. Llega justo en el momento "en que reflexionaba sobre la pertinencia del silencio poético". En tono jocoso Carvajal dice haberlo recibido "por escalafón" ya que en ediciones anteriores en las que estuvo nominado coincidió "con maestros" que se llevaron el premio. "El escalafón es el escalafón, y ahora me ha tocado", bromeó.

El eco de las elogiosas palabras de Lledó, en las que está buena parte de la poética de Carvajal, le indujo a avanzar en el poemario que ahora ha sido premiado y al que su autor se refiere como "un canto a la amistad, la honestidad, la generosidad, la entrega o el amor, incluso conyugal" y "una reflexión sobre el tiempo que se vive y los afectos". En la primera parte del poemario están esas 'cartas a los amigos' al estilo de Garcilaso de la Vega -"aunque más inmediatas y cotidianas"- seguidas de una serie de sonetos y un cancionero.

Para este veterano poeta de largo aliento, las palabras afectuosas son "un alimento del alma", de ahí que dedique 'Un girasol flotante' a sus amigos más cercanos, "desde profesores poetas y pintores a personas sin relevancia social pero con enorme importancia en mi vida afectiva".

Con el libro ya publicado descubrió que Carvajal que 'girasol flotante' es un término marino que describe una vela para barcos. "Un significado que amplia y enriquece la metáfora con la noción de trayecto gozoso sobre el mar, lo que me resulta muy grato", reconoce.

Doctor en Filología Románica y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada, Antonio Carvajal (Albolote, 1943) es autor de una extensa y premiada obra poética que incluye títulos como 'Tigres en el jardín', 'Serenata y navaja', 'Siesta en el mirador', 'Después que me miraste', 'Testimonio de invierno', 'Los pasos evocados', 'Diapasón de Epicuro', 'Una canción más clara', 'Cartas a los amigos' y 'Pequeña Patria Huida'. Implicado también en labores editoriales desde hace dos décadas es dirige la colección Genil de Poesía, que edita la Diputación de Granada.

Tradición

El propio autor admite que "hay mucho de herencia tradicional" en sus poemas. Para sus editores,'Un girasol flotante' es "la culminación coherente con toda su obra y de su personal indagación poética". Un obra caracterizada "por un diálogo continuo con la tradición a través del empleo de algunas de las formas poéticas que ésta ha ido decantando y fijando y de alusiones o citas más o menos literales o veladas de otros poetas o autores".

Participa también "de la constante celebración de la amistad y una afirmación de la vida y la alegría a pesar de la amenaza del sufrimiento, la injusticia o el sinsentido". 'Un girasol flotante' sería así la demostración "de que se puede ser llano y coloquial sin ser vulgar" y "una lección de poesía para hoy, cuando ésta no ha conseguido aún salir del desconcierto en que la sumieron la vanguardia y la posmodernidad; de que la verdad y la propia vida, la intimidad y los sentimientos, pueden ser materia de la poesía sin necesidad por ello de airear la privacidad, y ser obsceno o indecoroso".

Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, presidio el jurado que premió a Carvajal, conformado por Carmen Iglesias, Darío Xohán Cabana, Uxue Apaolaza, Lluïsa Julià Capdevila, José Servera, Antonio Hernández, Rosa Romojaro, José Manuel González, María Monjas, Luis Alberto de Cuenca y Paca Aguirre, la galardonada en la edición de 2011. La vicepresidenta fue la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández.