Control natural para la plaga de procesionaria

Ecólogos granadinos piden que se reduzcan las fumigaciones masivas porque afectan a fauna y flora

JUAN ENRIQUE GÓMEZGRANADA
Control natural para la plaga de procesionaria

Una pequeña mariposa nocturna, un lepidóptero, Thaumetopoea pityocampa, se ha convertido en uno de los grandes problemas de las masas forestales de la península Ibérica, Italia y el norte de África. Este insecto, conocido por todos en su fase de oruga como Procesionaria del pino, ha provocado ya la defoliación de millones de hectáreas en todo el arco meridional y más de 10.000 en la provincia de Granada, donde la totalidad de las masas forestales de repoblación, desde la costa a Sierra Nevada, desde el poniente al noreste, son potenciales objetivos de esta especie, que empieza a crear problemas con el final del invierno y la llegada de la primavera. El peligro está ahí, acecha a la espera de unos días de calor.

Los científicos no creen que los métodos de lucha contra la plaga, como las fumigaciones, sean lo más adecuado. Hasta ahora se había pensado que la única manera de combatir la plaga era mediante las fumigaciones masivas de grandes áreas de pinar y la retirada manual de los bolsones en zonas más reducidas", dice el profesor de Ecología de la Universidad de Granada, José Antonio Hódar, que junto a un equipo de especialistas de este departamento, ha puesto sobre la mesa que las fumigaciones no llegan a solucionar el problema "y provocan daños graves en el entorno natural sobre el que se realizan. Solo matan a la larva si se hacen cuando aún son pequeñas y están poco desarrolladas, y sí afectan negativamente a la flora y fauna de toda la zona". Afirma que los datos que les ha aportado la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en los últimos años, demuestran que en los pinares donde se han realizado fumigaciones aéreas, unos años después, la presencia de procesionaria es similar a la que existe en pinares que no han sido tratados con insecticidas. "Con los datos que ehmos obtenido queda claro que la fumigación no es una buena estrategia para combatir a la procesionaria, al menos como se han hecho los tratamientos hasta ahora".

Las conclusiones de los científicos granadinos va a suponer una revolución en cuanto a la forma de atacar la plaga y las estrategias a seguir en un futuro inmediato. "Lo que ya sabemos es que cuando el pino se ve defoliado, al año siguiente, produce una nueva acícula, pero de menor calidad, lo que hace que el número de larvas de procesionaria dentro de cada bolsa sea menor, por lo que sobreviven menos al invierno, sufren más parásitosis y ataques de los depredadores naturales, y como consecuencia el efecto final es aproximadamente el mismo que cuando fumigas con éxito. Matas a las larvas, pero la realidad es que con los procedimientos naturales, las larvas también van a morir, lo que indica que las fumigaciones no son necesarias".

Enemigos naturales

La mejor forma de combatir y mantener controladas las poblaciones de procesionarias es fomentar la presencia de sus enemigos naturales, de depredadores que se alimentan con las larvas. En los bosques mediterráneos hay un tipo de pájaros insectívoros, los páridos, que hacen verdaderos estragos en las bolsas de procesionarias. Los más activos son los carboneros, una pequeña ave que puede verse en casi todos los pinares. Atrapan las orugas mientras comen entre las hojas de los pinos, e incluso abren las bolsas con lo que pueden llegar otros más pequeños, como los herrerillos. Aves de mayor porte, como los Críalos, también se alimentan con las orugas. Han desarrollado un sistema que les permite expulsar los pelos urticantes después de comerse la larva. Cuando se entierran tienen otro ave que les ataca, las abubillas, que localizan las pupas enterradas y las extraen con su pico, largo y curvo.

José Antonio Hódar, indica que los invertebrados parasitóides son los principales enemigos de las procesionarias, diminutos insectos, dípteros e himenópteros, que llegan a poner sus huevos en las orugas. Cuando eclosionan las larvas se alimentan de las orugas desde dentro, por lo que mueren. "Hoy sabemos que los más importantes son los parásitos que actúan sobre los huevos".