Diésel, gasolina, híbrido, o eléctrico

A las dos opciones tradicionales se suman los coches híbridos, que ruedan desde hace años por Granada, y los eléctricos, los últimos en llegar

DIEGO QUEROGRANADA
Diésel, gasolina, híbrido, o eléctrico

El consumo suele ser uno de los aspectos que más se tienen en cuenta cuando se va a comprar un coche, y en los últimos tiempos más aún. Los combustibles diésel y gasolina siguen siendo las principales opciones de los compradores, aunque los modelos híbridos y diésel se van abriendo camino. Está previsto que modelos híbridos ya veteranos como el Toyota Prius competirán en ventas con coches como el Renault Fluence Z.E.

En teoría, las cuentas están claras: si se van a recorrer más de 20.000 kilómetros al año, interesa comprarse uno diésel. De media, el motor diésel es algo más caro, pero el menor consumo a la larga compensa el dinero que se gasta de más en el momento de compra. Otro factor que también es importante a la hora de elegir diésel o gasolina es el tamaño del vehículo, ya que cuanto más grande sea el diésel irá ganando opciones.

Aunque estas consideraciones son generales, ya que como sostiene José Manuel Castillo, dueño de un taller, hay nuevos modelos de inyección directa de gasolina que contaminan mucho menos que los diésel, y que su consumo es, si no menor, igual. Además, al precio que está la gasolina comparada con el diésel merecen bastante la pena».

Híbridos y eléctricos

Aparte de los de siempre, están los híbridos. En Granada la venta de estos vehículos ha subido de forma notable, sobre todo entre los taxistas de la ciudad, que tienen en el Toyota Prius una magnífica referencia. Este modelo funciona con un sistema híbrido que le permite homologar menos de cuatro litros de consumo a los cien kilómetros, con

136 CV. Unos datos que pueden ser más redondos si se le resta a su precio hasta 3.000 euros de subvención que da la administración.

Pero los coches híbridos también tienen su parte 'contaminada'. Su uso no es especialmente recomendable si se conduce más de la mitad del tiempo por autovía, ya que su motor eléctrico funciona a bajas velocidades, concretamente por debajo de los 40 kilómetros por hora.

Además «si se estropea una batería de un coche híbrido, cambiarla puede costar unos 3.000 euros», dice José Manuel.

Aunque si se quiere dejar de lado todo lo que huela a combustible, la opción es un coche eléctrico. Una de las marcas que está siendo más valiente en la comercialización de modelos con enchufe es Renault.

Cuatro modelos que representan cuatro segmentos son los caballos de batalla de la compañía francesa. Uno de ellos es el Renault Fluence Z.E., con una autonomía de 185 kilómetros y que necesita hasta 8 horas de carga. Una opción límpia que por fin es real y que la experiencia de los conductores dirá si es la que menos afecta al bolsillo.

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