Estopa adelanta la primavera

Los hermanos de Cornellá caldearon la gélida noche de Granada con su disco más cañero

INÉS GALLASTEGUIGRANADA
Los Estopa no defraudaron y sacaron a bailar a tres mil personas al ritmo de sus canciones. :: GONZÁLEZ MOLERO/
Los Estopa no defraudaron y sacaron a bailar a tres mil personas al ritmo de sus canciones. :: GONZÁLEZ MOLERO

Granada. David y José Muñoz actuaron anoche en el Palacio de Deportes ante unas 3.000 personas, en una noche gélida que templaron con los temas más cañeros de su último disco, Estopa 2.0, y sus grandes éxitos. La canción La primavera, coreada por todo el público, resume la energía positiva que el dúo de Cornellá quiere llevar a la gente en este duro invierno.

El concierto comenzó con media hora de retraso en un recinto algo desangelado, con las gradas vacías y precintadas para evitar la dispersión: el público, aunque entusiasta, fue escaso. Quizá por la crisis, quizá porque la banda había actuado en Granada concretamente en Atarfe hace menos de dos años, con su gira de X Anniversarium. Cuadrillas de jóvenes y no tan jóvenes y unos cuantos niños acompañados de sus padres se rascaron el bolsillo para pagar los 27 euros que costaba la entrada, un gesto que los Estopa «agradecen de corazón» en estos tiempos difíciles, según han dicho en los días previos a la gira. El de ayer fue su tercer concierto, después de Zaragoza y Pamplona, y hoy aterrizan en Madrid. Tras recorrer una veintena de ciudades españolas, en primavera saltarán el charco.

Estopa 2.0 es su séptimo trabajo, con el que han entrado con muy buen pie en este 2012 que es el año número 13 de su trayectoria musical: en solo tres meses han vendido 80.000 copias, alcanzando el doble platino, al mismo tiempo que se coronaban reyes del top-manta. El nombre se lo pusieron al comprobar que les había quedado algo innovador, pero la casa discográfica les advirtió de que ese título les obligaba a estrenarse en Twitter. Y así, hasta un par de horas antes del concierto estuvieron tuiteando con sus seguidores desde @estopaoficial. «Vaya, ni siesta ni siesto. Nos vamos pa la prueba ke hay ke currar!!!», anunciaban hacia las siete de la tarde.

En la banda, David, el hermano mayor, lleva la voz cantante, y José, el pequeño, le hace los coros y toca la guitarra española. Les acompañan el granadino Antonio Ramos Maca, al bajo y los coros, Angi Bao, batería, Ludovico Vagnone, guitarra eléctrica, Juan Maya, guitarra española, Luis Dulzaides, percusión, y Alfonso Pérez, en el teclado. Todos en un escenario de doce metros de altura flanqueado por cinco macropantallas verticales.

El dúo abrió el fuego con Mañanitas, el primer tema de su disco y toda una declaración de intenciones sobre el calibre rockero de la velada. El nuevo disco, que repasaron casi íntegro, reúne estilos muy distintos, desde el heavy de La locura reciclaje de un viejo tema de su primera maqueta hasta los ritmos latinos de Vacilón o el jazz de La bombillita, dedicado al hijo de David, pasando por la rumba marca de la casa en Rumba sin nombre o la ya archifamosa La primavera.

Los hermanos Muñoz recuperaron muchos de sus temas clásicos, buena parte de ellos en versión acústica. Así desgranaron la flamenca Demonios, la poética Ya no me acuerdo en la voz de José, el Run run primigenio sin Rosario Flores, Partiendo la pana o la celebrada virtualmenteMarihuana. Y directos desde su primer trabajo, Tu calorro, Exiliado en el lavabo, Cacho a cacho o El del medio de los Chichos. No faltó La raja de tu falda, aquel bombazo que les llevó sin transición a las ventas millonarias, desde la fábrica automovilística de su pueblo donde su jefe El Martínez, accitano para más señas les gritaba «¡Darle estopa!» para animarles a trabajar.

Sin tregua

Los ex operarios reconvertidos en ídolos de masas, amén de cantar, hablaron por los codos y hasta contaron chistes. No olvidaron homenajear a la tierra anfitriona: primero desplegaron una bandera del Granada CF. Más tarde cantaron una canción dedicada a su tío Antonio, su otro vínculo con Guadix, «que en paz descanse».

Después de dos horas de rock y rumba sin tregua, el dúo se despidió con una tanda de bises. Con La locura, Alma animal y Como Camarón se despidieron de Granada. El público, entregado, bailaba y sudaba con los puños en alto. Fuera había 4 grados.

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