El granadino Pablo Heras-Casado debuta con la Filarmónica de Berlín

Considerada una de las tres mejores del mundo por su exclusivo sonido, le invitó hace un año y medio a que la dirigiera y el jueves se estrena

CONCHA BARRIGÓS. EFEMADRID
El director de orquesta granadino Pablo Heras Casado. / IDEAL/
El director de orquesta granadino Pablo Heras Casado. / IDEAL

Arriesgar y exigirse es el mantra que rige la vida del granadino Pablo Heras-Casado (1977) desde que empezó en la música, por eso el repertorio que ha elegido para debutar el jueves al frente de la Filarmónica de Berlín, un logro que aún le parece "irreal", es tan sorprendente y lanzado como él.

La Filarmónica de Berlín, considerada una de las tres mejores del mundo por su exclusivo sonido, le invitó hace un año y medio a que la dirigiera, y ni entonces ni ahora es capaz de asimilar "esa emoción", explica a Efe el español, que ya ha estado al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, la Sinfónica de Chicago y la Staatskapelle de Dresde.

Las obras de su debut, la Obertura de las Hébridas y la Tercera sinfonía de Mendelssohn, la Cuarta sinfonía de Szymanowski y "Quatre dédicaces" para orquesta, de Berio, las eligió de acuerdo con los músicos de la orquesta y con Simon Rattle, director titular de la Filarmónica.

"He querido repertorios en los que pueda combinar de forma muy orgánica estilos muy diferentes, dando sentido pero también contrastándolos a la luz del repertorio clásico. Son tres compositores que son grandes maestros de la historia de la música y que no se tocan tanto como merecerían", afirma Heras-Casado, uno de los pocos españoles que se ha puesto al frente de los "berliner".

En el caso de Mendelssohn, detalla, sus obras no se interpretan "regularmente" en Berlín y es un compositor al que tiene "un especial afecto" desde que empezó su carrera, en la que ha ido combinando el canto, con formaciones de música antigua, con la dirección.

La Filarmónica, recuerda, tiene este año además "una especie de hilo conductor" con Berio (1925-2003) y las piezas elegidas nunca las había tocado antes la orquesta, "más o menos -dice- lo que ocurre" con la de Szymanowski (1882-1937).

"Son -resume- los genios olvidados de la historia de la música".

Las claves del entendimiento con esta orquesta, "y en realidad con cualquiera", precisa, son "sencillas" a pesar de que tiene claro desde que tenía 13 años que es una formación "superdotada".

"Cuando un director tiene una preparación profunda e intensa y conoce a fondo el repertorio la orquesta lo percibe y lo respeta. La Filarmónica es la elite y tiene un nivel de autoexigencia enorme. Esta orquesta es una de las poquísimas en las que el poder de decisión artística está en manos de los intérpretes, que son los que deciden a quién se invita".

Ya tiene cerrados contratos para 2015 y admite que para entonces no sabe lo que le va a apetecer ni lo que le va a "convenir" pero esos son los plazos que se manejan en la elite musical.

"Una carrera se desarrolla de forma muy orgánica. Vas encontrando de forma natural cuáles son tus amores pasionales y requiere un gran ejercicio de imaginación, aunque estoy acostumbrado y forma parte de mi día a día", asegura

Si hay una palabra que le define es "antiespecialista" porque no hay nada que no le interese.

"Lo más gratificante de todo es poder hoy día seguir en contacto de una forma muy intensa con las mejores ensembles, orquestas y teatros de ópera en el ámbito en el que me muevo. Creo que no es necesario especializarse, sino ahondar en la integración y la necesidad de recorrer las diferentes experiencias artísticas. La ópera es mi día a día, pero también lo es la polifonía y la música de orquesta".

Heras-Casado acaba de concluir en Toronto (Canadá) las representaciones del montaje de Robert Carsen "Ifigenia en Taúride", que, dice, ha tenido "una acogida fantástica unánime por parte del público y de la crítica", como le sucedió, aunque en menor grado, en el Real el pasado enero, con Susan Graham y Plácido Domingo como protagonistas.

Su futura relación con el Real "está por decidir" pero cree "muy probable" su vuelta dentro de un par de años.

"Cada temporada tengo en España algún compromiso. La próxima dirigiré la Orquesta Nacional de España y regresaré al Festival de Música de Granada, donde hacía ya cuatro años que no estaba y me hace mucha ilusión", concluye.

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