La Junta se hace cargo de los hijos rebeldes de diez familias de Granada

Los vástagos de estos progenitores ingresan en un centro de menores para ser reeducados, antes de volver a casa

JOSÉ R. VILLALBAGRANADA.
Un grupo de menores en un centro educativo donde trabajan en terapias este tipo de conflictos. ::                             IDEAL/
Un grupo de menores en un centro educativo donde trabajan en terapias este tipo de conflictos. :: IDEAL

Diez de familias en Granada se vieron obligadas a entregar a sus hijos adolescentes a la Junta de Andalucía el pasado año porque se vieron sin salida ante los abusos físicos o maltratos verbales de sus vástagos. Otras familias simplemente no podían controlar la irascibilidad de estos menores que se convierten en los tiranos del hogar. Estos diez adolescentes granadinos fueron ingresados en un centro de menores para intentar ser reeducados.

Según la delegación provincial de la Consejería de Bienestar Social, cada año hay una media de ocho a diez familias de Granada que se ven en la misma situación. La causa de entrega del menor no es por no poder mantenerlos sino porque no pueden controlarlos. Incluso, la mayoría de las familias suelen ser de una clase media-alta y ambos padres con estudios superiores. Los adolescentes que más pasan por esta situación tienen entre 14 y 16 años y seis de cada diez son varones, el resto chicas. Los menores suelen pasar dificultades en los estudios, a pesar del nivel de estudio de los padres.

Lázaro Sánchez, un educador y psicólogo que ha trabajado con este tipo de menores, asegura que la raíz de muchos de los problemas en estos casos se debe al modelo social de anteponer el consumo a otros valores esenciales en el desarrollo personal de los niños. El psicólogo afirma que en muchos casos, ambos padres trabajan, al niño casi nunca se le ha puesto límites y poco a poco fue ganando terreno en casa.

En Granada, la asociación Hogar 20 trata este tipo de casos desde 2001. Organizan sesiones terapéuticas con familias y menores que presentan este tipo de problemas. Tratan a ambos por separado en terapias prologandas de dos e incluso tres años. Aseguran que lo más negativo del programa es que hay un porcentaje de familias que abandonan el proceso. No todos los menores ingresan en centros. En Hogar 20 atienden a una media de cincuenta a setenta casos cada año.

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