José Ríos: «El arte no tiene espacio, puede ir a la periferia o al campo»

El artista apuesta por esta faceta creativa

A. O.JAÉN.
José Ríos en una de sus 'Motocicletas'. ::
                             CELIA MONDÉJAR/
José Ríos en una de sus 'Motocicletas'. :: CELIA MONDÉJAR

Hasta hace relativamente poco tiempo, cuando se hablaba del artista jienense José Ríos, lo que más se conocía de él eran sus pinturas hiperrealistas (quién no ha visto sus fieles retratos de rincones de Nueva York, o esa magistral representación del momento de la demolición del edificio de Peritos, etc.). Del mismo modo, también han ido cobrando protagonismo durante los últimos años sus esculturas realizadas con ma terial de reciclaje (insectos principalmente) o intervenciones como su 'Monovolumen' o las 'Motochicletas', que han podido verse en las anteriores ediciones de Art Jaén.

Pero sin embargo José Ríos también cuenta ya con una importante labor dentro de lo que se conoce como obra pública. Cómo el mismo señala, ya había comenzado a realizar algún tipo de intervención en la ciudad, a nivel particular, por su propia cuenta, pero fue con el proyecto del Nuevo Polígono de la capital cuando se lanzó de lleno a una gran obra, como fue la hormiga gigante de metal que hay ubicada en una de las rotondas y que se conoce como 'Hormigón'. El artista señala que esto fue una propuesta que le llegó por parte de los artífices del proyecto del polígono. Ríos señala que por fin llega a España, y concretamente a Jaén, el interés por este tipo de intervenciones, que en otros países están plenamente incorporadas desde hace tiempo. «En un proyecto de la magnitud y del coste de una autovía, por ejemplo, el colocar un detalle artístico es una insignificancia en cuanto a su presupuesto, pero sin embargo es lo que más puede llegar a aquella persona que pasa por allí», señala el artista.

Después de el 'Hormigón' llegaron 'los Pavos', y ahora José Ríos se encuentra inmerso en el diseño de distintas intervenciones que recorrerán el carril-bici que se construirá desde el entorno de La Glorieta, en dirección Jabalcuz. El artista está satisfecho con este tipo de trabajos y señala que le interesa cada vez más, pues permite que sus creaciones sean vistas por más personas y ofrecer una dimensión cultural a espacios que antes no la tenían. «El arte no tiene espacio, puede situarse en la periferia de una ciudad, en el centro de la misma o incluso en el campo... lo interesante por ejemplo de una obra en la periferia es que te dice mucho del carácter de la gente que te encontrarás».

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