Un segundo banquete de bodas

El establecimiento promociona así sus nuevos menús de eventos que se quieren alejar de la clásica carne y el típico pescado El hotel Salobreña invita a cenar a los que celebraron allí su enlace en 2009

FERMÍN ANGUITASALOBREÑA.
El director, la relaciones públicas, el jefe de cocina y el de banquetes del hotel Salobreña. ::
                             F. ANGUITA/
El director, la relaciones públicas, el jefe de cocina y el de banquetes del hotel Salobreña. :: F. ANGUITA

Suele ocurrir que las parejas de recién casados son los únicos que no prueban bocado en el banquete nupcial. Pero nunca es tarde, al menos para los que durante 2009 celebraron su enlace en el hotel Salobreña, enclavado en pleno epicentro de la costa de Granada, ya que su director Manuel Martín Montero ha tenido la idea de convocarlos a todos y regalarles una cena de gala que contenía un matiz especial: En ella se ofreció un menú diferente, original y muy 'de origen' que, junto con otros de minuciosa elaboración, pretenden ser una nueva alternativa al tradicional plato de pescado o carne de los almuerzos o cenas de boda.

«Hay que seguir evolucionando e innovar -explicaba Manuel Martín- pues el encasillamiento es algo que puede perjudicar, y mucho, a un establecimiento que preste este tipo de servicios». Y nada mejor que, para promocionar la iniciativa, invitar a una treintena de parejas que a su vez se convertirán en embajadores de las excelencias culinarias que podrán elegir los que, de cara a 2010, den 'el paso' y elijan el hotel.

Divertidos, los ex novios y novias compartían experiencia y sabores mientras que el jefe de cocina del hotel, Eugenio Peña, desgranaba la composición e ingredientes o procesos como la 'decantación' del gazpacho de tomate cherry de la cooperativa 'La Palma' para envolver el gambón blanco aderezado con mermelada de tomate deshidratado. Un manjar que Eugenio, ayudado por Gustavo Guirado elabora con auténtico mimo y que el jefe de banquetes, Emilio González, se afanó en maridar con vinos también de la tierra, indicando especialmente el tinto de Calvente o el exótico, por desconocido, 'vino de hielo', elaborado en Austria.

Y mientras la carrillera de cerdo ibérico con «jardinera de verduras, todas de la zona» -destacaba el jefe de cocina- hacía las delicias de los comensales, Pepe Ortíz (un auténtico maestro en el arte de atender al público) o su compañero Cristóbal Cervilla permanecían atentos a que nada faltase en las mesas; de manera que la gastronomía se adereza con un condimento especial, el del trato cercano pues el personal suele recordar sin problema los nombres de los novios que han ido pasando.

Recordando anécdotas

De hecho, Tulia Contreras, que ofició de relaciones públicas con una simpatía desbordante, compartió con los recién casados no pocas vivencias y anécdotas, como si se conociesen desde siempre.

Así, entre los comentarios sobre el sabor suave del esturión de Riofrío, todos los invitados coincidieron en que la iniciativa del hotel es una publicidad más de tú a tú, de boca a boca, que simboliza el esfuerzo de la hostelería de la zona por progresar y aportar una buena dosis de imaginación para promocionar las celebraciones, sobre todo ahora en que la situación no está para gastar demasiado en estos eventos.