«Lorca emparentó emocionalmente el jazz con el flamenco»

Traen al festival las noches de Nueva York que escuchó Federico

J. J. GARCÍAGRANADA
Arturo Cid, a la derecha en la primera fila. / IDEAL/
Arturo Cid, a la derecha en la primera fila. / IDEAL

El grupo Missing Stompers presenta hoy en el teatro Isidoro Máiquez (21 horas) un original y curioso trabajo denominado 'Nueva York en un poeta', que busca y recrea el ambiente que Lorca vivió en la gran manzana en 1929. Al exhaustivo trabajo de información y recuperación de piezas de época se une una vistosísima elaboración audiovisual a cargo de Mabebe Delgado y la narración del actor Alberto San Juan.

-¿Sus dos últimos trabajos les han convertido en un 'grupo temático'?

-Siempre hemos intentado llevar a los escenarios algo más que un simple concierto, y nos ayuda mucho plantear los espectáculos en torno a una idea concreta. En el disco 'Singing the Blues', con Teresa Luján, decidimos no utilizar temas compuestos más allá de 1930 y en 'De Salzburgo a Nueva Orleáns' todas las composiciones eran de Mozart. Igualmente nos gusta atenernos a ideas muy concretas para nuestros espectáculos. En 'Locos por el jazz', por ejemplo, tocamos música de dibujos animados, pero con la condición de que esas canciones ya aparecieran en forma de jazz en su versión original.

--¿Han tenido que hacer mucho trabajo de documentación?

-Somos siempre bastante puntillosos, y en este caso muy especialmente. Seleccionamos exclusivamente temas del repertorio que estaban tocando las orquestas de los clubes neoyorquinos que Lorca pudo visitar en 1929. Hay casos en los que creemos haber afinado bastante, como en la inclusión de Paradise Wobble, un tema que grabó ese mismo año la banda de Charlie Johnson, titular del Small's Paradise, el único de aquellos locales al que Lorca hace una referencia explícita. La parte literaria se basa en los poemas de Lorca y en el texto de 'Poeta en Nueva York'.

-¿Qué caracteriza la música que se encontró Lorca allí?

-Las salas de Nueva York en aquel año acogían a las mejores orquestas, como la de Duke Ellington en el Cotton Club, la de Chick Webb en el Savoy. Los músicos más importantes de Estados Unidos se habían mudado a la ciudad y Harlem era un verdadero hervidero. En esa época se vivía el fenómeno conocido como Harlem Renaissance, un movimiento literario y teatral negro muy activo y reivindicativo. Lorca se movió en este círculo de escritores y fueron ellos los que lo llevaron a visitar los locales de jazz.

-Él emparentó jazz y flamenco, ¿fue en realidad el inventor del jazz flamenco tan en boga ahora?

-En este sentido García Lorca fue un visionario. En esa búsqueda de las raíces de la que habla en Poeta en Nueva York, concretamente en el texto de la conferencia y en su correspondencia privada, él encuentra un parentesco emocional entre los cantos de los negros y el flamenco y fue el primero en hacerlo. También encuentra esa relación en la música cubana, pero de ahí a decir que Lorca fue el inventor de la rumba flamenca (risas).