Dime dónde me plantarás y te diré si soy el árbol más adecuado

M. J. ÁLVAREZJAÉN
Palmeras que quitaron por las obras del tranvía que esperan destino en el invernadero. / F. J. CANO/
Palmeras que quitaron por las obras del tranvía que esperan destino en el invernadero. / F. J. CANO

Joyas naturales, almacenes de oxígeno y los mejores 'limpiadores' del Medio Ambiente, en el valor que los árboles dan como oasis verde a un casco urbano se deja poco margen a la discusión. Sin embargo la presencia de estas especies puede causar más de un quebradero de cabeza si no se elige la especie adecuada para cada lugar. Saber cómo se adaptará el árbol es fundamental para que se conserve.

En primer lugar, lo que hay que comprobar es que la especie sea capaz de sobrevivir al clima de la ciudad, aunque no sea originario de ésta. Los que mejor se adaptan son, sin duda, las especies autóctonas, aunque hay casos sorprendentes como las palmeras tropicales que soportan a la perfección el fío jienense. Después se debe primar el espacio del que se dispone si se va a plantar junto a otros árboles o en alineación. La anchura de la calles es relativa frente a la importancia del acerado en el que está el árbol. Plantar una gran especie en una acera diminuta supone enfrentarse con los años a cruces de raíces y levantamiento de baldosas y asfalto. También hay que tener cuidado con las fachadas cercanas, y dejar el espacio suficiente para que, una vez crecidos los grandes árboles, no choquen contra las ventanas en días ventosos. Los expertos en el arbolado de la capital recuerdan que en el pasado (hablan de medio siglo hacia delante) se cometieron fallos garrafales que aún se pagan. De ahí que insistan en evitarlos para un futuro y se ciñan al manual municipal que indica qué especies son más adecuadas para cada zona. En calles estrechas, como Martínez Molina o similares, son apropiados la catalpa, el prunus, el naranjo, el aligustre o el árbol del amor. Para vías con anchos acerados, tipo Paseo de la Estación, son buenos el falso plátano, el olmo, el almez o el álamo.