La historia de la 1925, la 'verde' que salvó a Cervezas Alhambra

Dio credibilidad a la marca y cumple 15 años

ANDRÉS CÁRDENASGRANADA
La 1925 ha hecho tantos adeptos que ya hay redes sociales en los que se dan a conocer los llamados 'veinticincochistas'./ RAMÓN L. PÉREZ/
La 1925 ha hecho tantos adeptos que ya hay redes sociales en los que se dan a conocer los llamados 'veinticincochistas'./ RAMÓN L. PÉREZ

Le llaman de varias maneras ('la milno', 'la 25', 'la verde'...) pero todos los nombres se resumen en uno: la reserva 1925, la que dio credibilidad a la cerveza que se fabrica en Granada y la que salvó a una empresa. La cerveza que nació tímidamente en 1994, como un bebé falto de peso y de carácter, se ha convertido en una criatura estupenda y en una las bebidas más demandas por los amantes de la buena cerveza. Ha cumplido los 15 años y es la niña bonita de Cervezas Alhambra.

Su padre, el químico que la creó, se llama Miguel Hernáiz Bérmudez de Castro y tiene un mandamiento (el once para él) que cumple a rajatabla: «Nunca me meto donde no me llaman». Se define como un hombre enamorado del ostracismo personal y no quiere ninguna clase de reconocimiento. «En Granada me conoce todo el mundo y con eso ya me basta», dice Hernáiz. Se resiste a la entrevista y se niega a ser fotografiado, pero eso no quiere decir que sea un huraño. «Perdóneme usted, pero es que es mi forma de ser. Jamás me ha gustado estar en primer plano. Si va usted a hablar de esa cerveza mencione a todos los que estuvieron conmigo. El mérito es de todos. Y no es falsa modestia, de verdad».

«La 1925 nació por una necesidad. La empresa necesitaba algo nuevo y afortunadamente dimos con la fórmula», dice José Antonio Martín Lagos, químico de la fábrica. «La verdad es que cuando la lanzamos creíamos que iba a tener poco éxito debido a que era una cerveza con mucha graduación a la no estaban acostumbrados los clientes. Por eso hicimos una tirada muy corta. Nuestra sorpresa fue que a las dos semanas o por ahí ya se había acabado. Nos vimos desbordados por el éxito que había tenido. Tuvimos que poner un anuncio en el IDEAL pidiendo perdón por habernos quedado sin existencias. Me acuerdo que mucha gente creyó que aquello formaba parte de una estrategia comercial para su introducción en el mercado y que la gente tuviera mono de esa marca, pero nada más lejos de la realidad. ¡Es que se nos acabó en dos semanas!», recuerda Antonio Perera, que está convencido de que este producto tiene verdaderos adeptos.

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