Farrucas para el baile y la vida

'Las troyanas' de Eurípides inspira el primer espectáculo de la compañía Paréntesis, nacida en el Albaicín de la mano de la bailaora Chúa Alba

ÁNGELES PEÑALVERGRANADA
Irene 'La Serranilla', Irene Rueda Muñoz y Lidia Pousa, en el local donde ensayan a diario antes del estreno de 'Paréntesis'./ E. V./
Irene 'La Serranilla', Irene Rueda Muñoz y Lidia Pousa, en el local donde ensayan a diario antes del estreno de 'Paréntesis'./ E. V.

'Las troyanas' es una obra del dramaturgo griego Eurípides sobre las consecuencias de la guerra en los vencidos; trabajando sobre los mimbres de esa tragedia, las granadinas Encarna Vargas -directora de escena- y Chúa Alba -bailaora- han construido su Edén particular, una nueva compañía de baile flamenco: Paréntesis.

En sus tablas de piedra hay un primer mandamiento: «¡Yo por qué voy a bailar una farruca como un hombre si soy una mujer, por mucho que sea un palo masculino! Me pongo falda y la hago femenina, nada de imitar», sentencia a grito pelado en mitad del Albaicín Chúa Alba, una de las protagonistas del montaje 'Paréntesis', con el que debutan en Fuente Vaqueros el 10 de octubre mirándose en el espejo de referentes de la talla de Eva Yerbabuena, María Pagés o Sara Baras.

Cantes de creación

Para saltar al campo de batalla del espectáculo, los quince miembros de la compañía han planeado durante casi un año una pirotecnia artística dividida en sólo un acto y ocho escenas. Cada uno de los cantes se ha escrito y compuesto especialmente para el montaje (martinete, farruca, alegrías, nana, caña...), en un mundo donde tradicionalmente se tira del repertorio popular. Los artistas, ajenos a los templos del flamenco pero fraguados en rincones granadinos, saltan a la palestra con un mensaje de tolerancia cero al maltrato femenino en cualquier vertiente.

«Hacemos un paréntesis para aclarar que lo mismo que aconteció en Troya se ha vuelto a repetir tantas veces como han existido conflictos en Bosnia o Afganistán, por poner sólo dos ejemplos donde mujeres y niños han sido puestos al límite, con madres vilipendiadas y privadas de derechos», abunda Encarna Vargas, autora de las letras de los cantes, íntimamente relacionados con el tema, el argumento y su desarrollo en un montaje de escenografía y vestuario contemporáneos, pero con una concepción musical enraizada en la más pura tradición.

Las grabaciones de los ensayos ya dejan al descubierto la belleza de la letra de una farruca, interpretada magistralmente por Matilde Gómez, en la que canta, entre otros versos, «la tierra se preña con la semilla pequeña». «Hemos leído mucha antropología cultural antes de concebir este montaje. Y entre líneas queremos expresar que antes del judaísmo, el cristianismo y el islam, las mujeres estaban mejor consideradas, ellas eran fundamentales y relevantes como recolectoras, curanderas o sacerdotisas, pero el poder se nos fue arrebatando, hasta dejarnos de lado en una sociedad que nos ha despreciado por el mero hecho de ser mujer», resume la escenógrafa Encarna Vargas, quien recalca que en el escenario, por supuesto, habrá hombres. El mensaje es integrador, no excluyente.

En su viaje iniciático, la compañía Paréntesis ya ha cerrado fechas en el Mira de Amezcua de Guadix, además de proyectar un bolo en Bilbao. «Queremos emprender una gira por los teatros de la provincia y proponernos para el circuito Flamenco Viene del Sur, la red de teatros nacionales y en distribuidoras que toquen salas en el extranjero», apostillan briosas Chúa y Encarna en la plazoleta Aliatar, con el pintoresco paisaje humano del Albaicín de fondo, un barrio que ha visto cómo estas vecinas emprenden un recorrido por el mundo de los sentidos a través de los ojos de mujeres positivas y luchadoras.

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