Scouts para el siglo XXI

El movimiento creado por Baden Powell celebra su centenario en España con la mirada puesta en los problemas actuales

ANTONIO ALAMINOS LÓPEZ| GRANADA
El grupo scout 245 San Jorge de Granada realiza su campamento este verano junto al pueblo de Cereceda en la Sierra de Francia de Salamanca. / IDEAL/
El grupo scout 245 San Jorge de Granada realiza su campamento este verano junto al pueblo de Cereceda en la Sierra de Francia de Salamanca. / IDEAL

En tiempos de crisis como los actuales cobra más relieve, si cabe, reflexionar sobre la obra de personas que se entregaron, y se entregan, por completo a un ideal de servicio en la sociedad, de manera voluntaria y altruista, «para tratar de dejar este mundo mejor de cómo lo encontraron». El método scout, el escultismo, siempre fresco y atractivo en el devenir de sus cien años de existencia, es paradigma de estas actitudes solidarias de voluntariado y asociacionismo en el campo de la educación no formal y la acción social en sus formas más variada. Aquí las personas se desgastaron, y se desgastan, jóvenes y mayores, para difundir y hacer crecer entre la juventud este «gran juego en la naturaleza que forma buenos ciudadanos», comprometidos y solidarios, y a quienes este voluntarismo les supuso, y supone, numerosas satisfacciones morales, ninguna material, si acaso, el recuerdo en los que continuaron sus huellas, y también, por qué no decirlo, algunos o muchos sinsabores. Cuantos scouts merecen estar en el 'Diccionario Biográfico Español' de personajes ilustres que ultima la Real Academia de la Historia, Iradier, López-Dóriga, Dimas, Genovés y López-Palop entre otros muchos.

Centenario scout

Es casi obligado acudir a la memoria de su labor escultista cuando se acerca la celebración del Centenario de los Scouts en España en 1912, y en Granada en 1913. Constituye como un volver renovado a las fuentes de la historia scout para jóvenes y mayores, ya que la media de permanencia como educador scout no suele superar los tres años. Compromisos desde cinco hasta más de treinta años son muy difíciles, cuanto más aumentan los dígitos. Pese a la tendencia al descenso en la membresía que marcan los actuales tiempos, «los scouts ahora y siempre son más necesarios que nunca», como recogía IDEAL el 19 de marzo en el 96 aniversario de la fundación de los scouts en Granada, primera población andaluza en la que se organizaron formalmente. Una mayor implicación con la sociedad es imprescindible, no puede hacerse a puerta cerrada, debe ser, como la realidad que lo rodea, libre, abierto y tolerante. Es un camino que, después de casi un siglo, los scouts trazan en sus sendas con una nueva forma de entender el compromiso y la voluntad de servicio.

Necesarios

En esta ocasión, a las veraniegas páginas de divulgación en IDEAL de aspectos escultistas, fieles desde 1999, se asoman unas reflexiones de la actualidad y el futuro scout. Verano, tiempo de campamentos que culminan la labor scout anual, tiempo de cursos avanzados de la Insignia de Madera para la formación de los educadores scouts, como los que se realizan en el Centro Scout del Pantano de Los Bermejales. En palabras de Julio del Valle y Rafael Bailo, presidente y vicepresidente de ASDE, respectivamente, un siglo de vida indica que las cosas se han hecho de manera progresiva y, en gran parte, acertada, pero se deben observar con detalle los ritmos de cambio que se imponen en la sociedad actual. Esta crisis de confianza puede ser también oportunidad para hacer palpable lo que los scouts han estado haciendo hasta ahora, consolidar lo bien hecho y evolucionar hacia un modelo más visible y transparente. Para ello hay que expresar de una forma clara y sencilla los objetivos que desarrollan los scouts tendentes a lograr formar ciudadanos y ciudadanas capaces e implicados en la sociedad, para que los niños, niñas y jóvenes se sientan atraídos y motivados a participar en las actividades scouts y establecer colaboraciones con otros organismos que persigan los mismos objetivos que las organizaciones scouts miembros de la FEE-Federación de Escultismo en España y de la OMMS-Organización Mundial del Movimiento Scout.

Tradición e innovación

El equilibrio entre la tradición y la innovación debe guiar la línea de trabajo scout a todos los niveles, incluyendo la de los grupos. Tradición en lo que al método y principios se refiere, e innovación en lo que respecta a la adaptación a la rica diversidad del entorno y a las necesidades que demanda la sociedad en cada momento, sin perder la esencia scout. Es decir, «un Escultismo para cada época», en palabras de Eduardo Missoni. En muchas ocasiones se pueden encontrar scouts que piensan que esta adaptación desvirtúa los principios básicos del escultismo. Todo lo contrario, sólo aquellos que sean capaces de adaptarse a las nuevas necesidades y evolucionar como organización y como grupo humano, serán capaces de subsistir y aportar lo mucho que tiene que ofrecer el Escultismo en el siglo XXI para «crear un mundo mejor». Los scouts de España, y sus asociaciones federadas como Scouts de Andalucía-ASDE, hacen una apuesta convencida por progresar de manera abierta y plural, dando respuestas adaptadas a los problemas que las y los jóvenes de hoy tienen, bien distintos estos problemas de los que un día hace ya más de cien años incitaron a actuar de manera casi visionaria al propio Baden Powell. Y ese mismo espíritu es el que motiva a no quedarse parados, dando simple lustre a las tradiciones, sin actuar de manera decidida en la misión como movimiento educativo, con unos valores que emanan de la promesa y la ley scout en una lectura actualizada.

Actuales retos

Los retos actuales están bien presentes en Scouts de España, en permanente debate, como se refleja en las ponencias desarrolladas en las últimas conferencias federales: la implantación del sistema de programas de ASDE, el crecimiento de la organización como estrategia obligada, el papel de los educadores y educadoras scouts y el apoyo que les presta la organización para desarrollar su trabajo, el reto inaplazable de la comunicación, la acción scout en los nuevos entornos sociales, la globalización y la dimensión internacional, la diversidad cultural y la pluralidad, la participación. A las puertas de la próxima VI Conferencia Scout Federal, la responsabilidad social marcará el quehacer de Scouts de España en los próximos años, con las líneas a seguir para los tres próximos años, en aspectos como la visibilización, la comunicación y la responsabilidad social del Escultismo. La presentación de la 'Memoria anual de ASDE 2008', a finales del pasado mes junio, en Cartagena, y la del 2007 en Cádiz el pasado año, son realidades de los objetivos de comunicación.

Responsabilidad social

¿Por qué hablar ahora de responsabilidad social? Porque hay que medir y visibilizar la implicación social scout, un legado depositado y renovado durante casi un siglo en nuestro país. Ello permitirá incidir en lo local y enriquecer el entorno de los grupos scouts, con una dimensión global e integradora, con una coherencia entre el modo de hacer y el modo de ser, actuando en el presente pero previendo las nuevas necesidades futuras, para saber dónde estar y cómo estar, es decir, para formar ciudadanos críticos que transformen el mundo, que creen y actúen en lograr un mundo mejor. Pero conocer bien a los y las jóvenes de hoy, y saber qué quieren y qué necesitan es otro importante reto, tanto como el saber cómo ofrecérselo. La comunicación puede ayudar a detectarlo y desde Scouts de España se trabaja en esa línea, con sus programas rebosantes de valores y propuestas transformadoras.

Hay que comunicar bien lo que son los scouts, lo que hacen, los ideales que los mueven y los resultados que obtienen. Pero el reto es saber hacer llegar esa información tanto a scouts como, sobre todo, a quienes no los conocen, y estar preparados para recibir e incorporar sus respuestas. Internet y las redes sociales son unas de las grandes herramientas comunicativas del momento.

El público que observa el ámbito scout, los chicos y chicas scouts y sus familias, cada vez son más exigentes y obligan a todos los niveles scouts a una mejor y constante preparación, formación y adaptación para ofrecer una alternativa educativa de calidad. La sociedad muchas veces cuestiona, y es necesario, la legitimidad de las entidades no lucrativas; hay una creciente demanda social de una mayor transparencia y de dar cuentas de la labor. Y Scouts de España está en esa línea.

De nada sirve realizar una labor si no se ve y se pierde en la oscuridad o en el silencio. Si no se trabaja en ello, se corre el riesgo de quedar fuera del Gran Juego Scout en este siglo. Y todo lo que las entidades scouts hacen comunica. De ahí la presencia de ASDE en los medios, la campaña 'Soy Scout' con su carpa itinerante, la revista 'Scouts' y las publicaciones.

Las actividades, las acciones, las implicaciones sociales, las colaboraciones con otras organizaciones, todo suma para lanzar un mensaje, que tiene que ser coherente con la imagen actual y renovada de los Scouts de España, una ONG educativa en el tiempo libre, plural, abierta y cercana a los jóvenes. Una organización que invita a entrar y a quedarse en el siglo XXI.

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