El alcalde y Rosa Aguilar abrazan una solución soterrada al Metro en el Zaidín

Ayuntamiento y Consejería de Obras Públicas dan diez días a los técnicos para cambiar el proyecto inicial del tren ligero por el barrio

JOSÉ R. VILLALBA| GRANADA
Imagen de los dos carriles para vehículos abiertos en Maracena después de dos años de obras y cierre de comercios que no lo han podido aguantar. /ALFREDO AGUILAR/
Imagen de los dos carriles para vehículos abiertos en Maracena después de dos años de obras y cierre de comercios que no lo han podido aguantar. /ALFREDO AGUILAR

El filósofo Sócrates encontraba las soluciones a sus dilemas en el diálogo.Cualquier argumento debía vencer, a través de la palabra, las posibles contradicciones para llegar a la verdad, a la solución. Más o menos ese es el reto fijado ayer por el Ayuntamiento y la Consejería de Obras Públicas para encontrar una solución al problema del Metro en el Zaidín. Los técnicos de una y otra Administración deberán poner sobre la mesa, en un plazo no superior a diez días, el mejor proyecto, una vez analizados los pros y los contras de soterrar el Metro o el tráfico rodado en el populoso barrio granadino. El alcalde ha mostrado su disposición absoluta a aceptarlo y la Consejería de Obras Publicas antepone la viabilidad técnica a la económica, pero la económica también contará.

Una y otra parte han logrado partir de un mismo punto: no es posible combinar tráfico y Metro en el Zaidin sobre la misma superficie. A este punto de encuentro, hay que sumarle un segundo: la «magnífica», como ayer calificó uno de los presentes en el encuentro, predisposición de las partes para hallar una solución beneficiosa destinada a los vecinos, no para la Junta ni el Ayuntamiento, sino para los granadinos. Eso, para el currículo de 'peloteras' entre PP y PSOE en temas vitales de esta ciudad, es un gran logro, una bombona de oxígeno.

La consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, y el alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, no objetaron pega alguna a los trabajos que una y otra parte pondrán encima de la mesa. Los técnicos municipales llevaron en una carpeta dos soluciones: una con el desvío del tráfico por debajo de tierra y otra con el tren ligero por el subsuelo. Dos, no una. Pese a la defensa de la solución predilecta para el alcalde: mandar el Metro por debajo del suelo zaidinero.

Obras Públicas no presentó dos, sino tres alternativas al dilema en cuestión: además de los dos posibles soterramientos, bien coches bien Metro, la tercera posibilidad pasa por desviar el tráfico por otras calles de la barriada para no usar las tuneladoras.

El entendimiento entre unos y otros resultó tan empachoso que el conato político dio paso a la confianza, aunque siempre mirando de reojo, para que cualquier solución que venga de los técnicos de la Junta o del Ayuntamiento y esté lo suficientemente justificada «técnicamente» primero, y «económicamente» después, valdrá. Sócrates ponía a prueba sus argumentos de la misma manera. Los aireaba entre sus vecinos y cuando superaban todo tipo de preguntas y desafíos, eran válidos. Lo mismo ocurrirá ahora.

Las fuentes municipales consultadas lo han dejado muy claro: «si lo mejor es soterrar los vehículos, adelante». Los interlocutores de la Junta en Sevilla con quien consultó este periódico también lo dejaron claro: «si es soterrar el Metro se soterra, si son los vehículos adelante, sólo buscamos la mejor solución para los vecinos».

Lo más barato sería desviar el tráfico por otras calles adyacentes a la avenida de América, pero por sí sola esta alternativa no parece que pueda solucionar el problema.

Mandar el Metro por debajo de tierra tiene el inconveniente económico porque encarecería el proyecto más allá de los 420 millones de euros previstos en un principio. Y llevar el tráfico rodado al infierno del subsuelo requeriría la aplicación de medidas complicadas para evitar la acumulación de gases, necesitaría la suficiente amplitud de los viales para que pudieran circular los vehículos y habría que solucionar el problema del cruce con la calle Palencia.

En definitiva, de la reunión de ayer sale una cosa clara: el trazado del metro por el Zaidín se modificará tal y como se pidió en junio de 2008.

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