La verdad del Sacromonte

Marina Heredia bordó los tangos y la 'Salve' en su espléndida actuación de anoche en la vieja abadía

JOSÉ MANUEL ROJAS| GRANADA
Marina Heredia, en un momento de su recital. / A. AGUILAR/
Marina Heredia, en un momento de su recital. / A. AGUILAR

Granada y su mundo flamenco han recibido dos merecidos homenajes en esta temporada. Primero fue Juan Andrés Maya en los 'Otoños Flamencos' y anoche, Marina Heredia, con su 'Cancionero del Sacromonte', que centrándose en un barrio de tanto arte ha vuelto a reivindicar lo nuestro.

Con un hilo argumental tan sencillo y bonito como recrear la vida durante un día de grandes artistas como María 'La Gazpacha', Juanillo 'El Gitano' o Tía Marina Habichuela se presentan distintas estampas del Camino. Los cantes de fragua, la vida en las cuevas, el trabajo en las zambras, los dejes en torno al paso del Cristo de los Gitanos y el homenaje a lo puro rememorando la época dorada de la Venta Zoraida.

Lo popular como la mosca se mezcla con la poesía de Benedetti y de Lorca, las composiciones de Falla y Ángel Barrios con los soniquetes populares de los tangos y los estilos propios de un espacio donde el flamenco siempre se ha entendido de una manera propia; sin necesidad de colorantes y conservantes.

Todos los participantes merecen líneas y líneas de elogios por formar un elenco de tanta calidad y tan implicado en algo que sienten. Marina se quitó la espina clavada por su irregular actuación el año pasado en el Patio de los Aljibes, y vuelve a reivindicarse como una de las voces más importantes del duende actual a base de verdad en todos los palos que toca en sus intervenciones; bordó los tangos y la 'Salve'. Jaime 'El Parrón' demuestra que los que dicen «que es el gitano que mejor canta por soleá» no están muy equivocados y por seguirillas tampoco desentona. Y Manuel Osuna refrenda que no hay edad para cantar bien por fandangos del 'Niño de la Calzá' o por lo que se le ponga por delante.

Baile y guitarras

Tras un percance, Jara Heredia vuelve al baile con muchas ganas documentando la escena de la zambra y dejando claro que no ha perdido un ápice de buen hacer. Ochando, Mariano y 'El Bolita' a las seis cuerdas componen un trío de guitarristas con capacidad de ir del clasicismo a la fiesta con las mismas garantías de solvencia.

Todo esto, junto a la excelente sonorización de Juan Benavides y un público que se metió en la historia desde el principio, propició una de esas noches difíciles de olvidar para la retina y para el oído. Una noche donde Marina consiguió reunir a lo sagrado y a lo profano, a lo popular y a lo culto. Por siempre, viva el Sacromonte.

Fotos

Vídeos