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Espana

ESPAÑA

El ministro de Fomento anuncia que su gestión será continuista con la que desarrolló Magdalena Álvarez
09.04.09 -

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Blanco usará el plan de infraestructuras como arma para salir de la recesión
El nuevo ministro de Fomento, José Blanco, observa a Magdalena Álvarez, ayer, en su acto de toma de posesión. / EFE
Rodeado del nuevo Gobierno casi en pleno y de buena parte de sus amigos del Partido Socialista Obrero Español, José Blanco se estrenó ayer como responsable de Fomento con una premisa clara, la creación de empleo y riqueza a través de la obra pública. El objetivo: acelerar la recuperación económica y potenciar la vertebración del país mediante las grandes infraestructuras.
Blanco explicó que su política al frente del gran departamento inversor, que manejará 19.000 millones de euros este año, será continuista con la gestión de su antecesora en el cargo, y tendrá el Plan Estratégico de Infraestructuras del Transporte (PEIT) como 'hoja de ruta' esencial.
El flamante ministro agradeció en primer lugar la confianza depositada en él por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien le une una estrecha amistad. A él dedicó una promesa firme: «Responderé entregando sin reservas todo lo que tengo: toda mi capacidad, todo mi entusiasmo, mi compromiso con las ideas que dan sentido a mi trayectoria política y mi amor a España».
Y no reparó en alabanzas a Magdalena Álvarez y su gestión. Recordó que la ministra saliente ha sido la primera mujer al frente de Fomento después de ochenta y tres hombres, y que su labor y la de su equipo dejan como herencia «el mayor esfuerzo de inversión pública en infraestructuras de la historia de España».
Añadió que su aspiración es que el trabajo de ambos sirva para que, en el futuro, quien sea responsable Fomento pueda decir aquello de «misión cumplida».
A su disposición al trabajo, Blanco unió su intención de diálogo y colaboración con el resto de administraciones y agentes del sector. Por eso, adelantó que ya ha pedido comparecer en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de sus planes más inmediatos.
No es el momento de establecer nuevas bases programáticas, advirtió. Y recordando el mensaje del jefe del Ejecutivo al anunciar la víspera la remodelación de su gabinete, el ministro apuntó que lo que la realidad demanda es «apretar el paso».
Esa actitud, dijo, «debe ayudar a combatir los efectos de la crisis económica, ayudar a los que más la padecen y anticipar en todo lo posible la recuperación».
Negociación
La idea de invertir en grandes infraestructuras públicas como arma para favorecer la cohesión social y territorial, auténtico ideario del PEIT, fue otro de los argumentos de José Blanco, para quien las carreteras, los trenes, los puertos y la mejora e impulso de éstos sirven para «igualar oportunidades de progreso».
El ministro, advirtió, escuchará siempre a las comunidades autónomas y a los alcaldes, a los que pedirá a su vez «ser escuchado». «Estaré abierto a apurar los márgenes de negociación que nos permitan trabajar juntos, respetando las competencias de cada uno», subrayó.
La seguridad de las infraestructuras será uno de los pilares de la actuación de Blanco, como lo fue también de Magdalena Álvarez. Una atención que, dijo, será especial en el ámbito de las carreteras, en las que el ministro se declaró «corresponsable» junto al de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, del objetivo de reducir de manera drástica el número de accidentes y de víctimas mortales.
La estrategia de su departamento, añadió, pasa también por la lucha contra el cambio climático, el uso de transportes limpios y la intermodalidad, la combinación de los distintos modos de transporte.
No son pocos los retos a los que se enfrenta José Blanco. El más inmediato es la liberalización de la gestión de los aeropuertos, en la que está previsto la entrada de la participación privada en un porcentaje que, en un principio, no subirá del 30%.
La participación de las comunidades autónomas en la estrategia de los aeródromos está también en la agenda del ministro. A esto se suma la continuidad necesaria en las obras de la alta velocidad (AVE), en la que las próximas líneas a abrir son las de Valencia, Galicia y País Vasco. Y, por último, la entrada de operadores privados en la red de transporte por ferrocarril.
Blanco apostó por trabajar en equipo y por colaborar de manera estrecha con sindicatos, empresas y organizaciones del sector. La oferta fue de inmediato recogida por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, que le devolvió un mensaje inequívoco: «que se ponga inmediatamente a hacer infraestructuras», para lo que el Ministerio contará con la colaboración de las compañías privadas.
Las obras público-privadas están contempladas como parte fundamental del PEIT, pero no parece que hoy puedan salir adelante con la misma facilidad con la que eran factibles cuando se elaboró el gran plan de infraestructuras.
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