El pintor de Ayala

Diez años después de ser retratado por Juan Vida, el escritor y el artista se vieron las caras al calor de un güisqui

ÁNGELES PEÑALVER| GRANADA
Juan Vida, en su estudio./ G. M./
Juan Vida, en su estudio./ G. M.

El pintor Juan Vida (Granada, 1955) se bebió dos güisquis el pasado domingo a la salud de la sempiterna ironía de Francisco Ayala. El brindis sonó en la casa madrileña del autor de 'El fondo del vaso' (1962), que celebraba así sus 103 años. «Ayala sólo se tomó un güisqui, y sin hielo», dejó claro ayer Juan Vida, uno de los invitados de lujo a un selecto festín de afectos y longevidad al que asistieron el poeta Luis García Montero y Rafael Juárez, gerente de la Fundación Ayala. La imprescindible mujer del escritor, Carolyn Richdmon, y Susana Caballo, una discípula suya de los años 70, aquellos de la Universidad de Chicago, cerraron la escasa nómina de convidados.

Entre ellos, el autor de 'Tragicomedia de un hombre sin espíritu', que sopló las velas tal y como mandan los cánones cumpleañeros, confesó en voz baja lo que más tarde iba a airear en su propio homenaje, celebrado en la Biblioteca Nacional. «Siento pudor, vergüenza y alegría ante tanto elogio».

«Hombre, claro que estaba temeroso ante tanta vorágine mediática, temía caerse, por ejemplo. En el fondo, a nadie le gusta exhibir su decrepitud. Él se siente demasiado observado por ser 'un prodigio de la edad'», abundó Juan Vida, que vio cómo la emoción transformaba el semblante del escritor tras recibir una llamada de su nieta desde Carolina del Norte (EE UU).

Las manos del escritor Francisco Ayala son hoy mucho más sarmentosas que aquellas que retrató hace una década el pintor granadino para la Biblioteca Nacional. Pero precisamente esas arrugas, ahora más marcadas que nunca, hicieron que el retrato fluyera en su día. «Ya entonces era un personaje cómodo y muy atractivo de pintar. Las marcas de la edad en su cuerpo me permitían equivocarme. Nuestro encuentro fue despreocupado, sin la solemnidad de los retratos oficiales. Ha habido entendimiento desde entonces entre nosotros», sentenciaba a su vuelta a Granada Juan Vida, ilustrador de la edición especial del 'Glorioso triunfo del príncipe Arjuna', preciosamente editada para el 103 cumpleaños por la SECC, y una de cuyas imágenes se puede apreciar más arriba.