Pedro, en estado puro

El miércoles se estrena la última de Almodóvar, una historia de amor loco con Penélope como bandera

BORJA CRESPO
Pedro, en estado puro

El estreno de la última película de nuestro director más internacional, Pedro Almodóvar, llega a la cartelera en el momento ideal. 'Los abrazos rotos' está protagonizada por Penélope Cruz, cuyo reciente Oscar aún da de qué hablar, y dará en un futuro, razón de más para que muchos espectadores quieran ver su nuevo trabajo. Lanzada al estrellato gracias a la estatuilla dorada, la chica de Alcobendas viene escoltada por Blanca Portillo, José Luis Gómez, Lluis Homar, Ángela Molina y Lola Dueñas, entre otras figuras excepcionales de nuestra cinematografía que añaden pedigrí al asunto.

No faltan algunos rostros habituales en el cine del director manchego (Chus Lampreave, Rossy de Palma o Kiti Manver), que aportan gracejo a un filme cuya taquilla se avecina bien jugosa. Todo sea por las arcas de El Deseo, la productora del cineasta, que ha apechugado en solitario con la producción del largometraje, y por la salud del cine español en general, que ha depositado todas sus esperanzas en este título y en 'Ágora', el próximo de Amenábar, para que los números de la cuota de pantalla no necesiten ser maquillados en 2009.

Dolores de cabeza

'Los abrazos rotos' es una historia de amor loco con aires de cine negro de los años 50. Almodóvar ha explicado en su blog el origen del filme: los frecuentes dolores de cabeza y la fotofobia. 'El prisionero de la calle O'Donnell', 'Doble identidad' o 'Subversión' son los primeros títulos en los que pensó para la historia, que no es para nada autobiográfica. «Mi vida y el guión sólo tienen en común la oscuridad en la que vive uno de los personajes en un momento de la película», explica. «Probablemente sea la historia más novelesca que haya escrito hasta ahora».

El relato transcurre en dos épocas diferentes: 1994 y 2008. El protagonista, escritor y cineasta (el imponente Lluis Homar) es un hombre apesadumbrado que vive sumido en la oscuridad tras un fatal accidente de coche en el que perdió la vista y a su amada, Lena (Penélope Cruz). Bajo el pseudónimo de Harry Caine firma sus escritos, mientras luce en los créditos de las películas que ha dirigido como Mateo Blanco.

Cultivar la ironía

Después del trágico accidente sólo existe Harry. Caine, ya no puede colocarse detrás de las cámaras, pero sigue ejerciendo de escritor con la ayuda de un asistente. Intenta disfrutar de la vida cultivando la ironía, hasta el punto de que borra de su mente a su otro yo, Mateo Blanco. «Escribir un guión consiste básicamente en armar férreamente su estructura interna, y reescribir los elementos que lo cubren todas las veces que puedas hasta que empiece el rodaje, incluso durante el rodaje hay que seguir reescribiéndolo», relata Almodóvar.

En su libreto no faltan los celos, el abuso de poder, la traición, el complejo de culpa y otros temas habituales en la filmografía del notable realizador. «Me gustan las películas en las que los personajes hablan o escuchan», concluye.