Buenos tiempos para la lírica

La poesía granadina se impone en el panorama español al haber obtenido el año pasado un total de siete de los más importantes premios

JUAN LUIS TAPIA| GRANADA
De izquierda a derecha, Trinidad Gan, Alejandro                   Pedregosa, Daniel Rodríguez Moya y Javier Bozalongo, cuatro poetas de Granada cuyos libros fueron recientemente galardonados. / IDEAL/
De izquierda a derecha, Trinidad Gan, Alejandro Pedregosa, Daniel Rodríguez Moya y Javier Bozalongo, cuatro poetas de Granada cuyos libros fueron recientemente galardonados. / IDEAL

El 2008 ha sido uno de los mejores años para una parte de la poesía granadina al haber sido galardonados un total de siete autores que van desde uno de los padres de la Otra Sentimentalidad, como Álvaro Salvador, a la última hornada de jóvenes valores como Juan Andrés García Román, Alejandro Pedregosa y Daniel Rodríguez Moya; además de los noveles y escasamente conocidos Javier Bozalongo y Trinidad Gan. Los premios recibidos refuerzan la idea de que Granada se encuentra a la vanguardia de la poesía española, una ciudad donde se dio pie a la implantación de la llamada Poesía de la Experiencia, de la que Luis García Montero es su máximo representante.

Álvaro Salvador (Granada, 1950) obtuvo el Premio Generación del 27, uno de los más prestigiosos en el ámbito de la lírica en castellano por el poemario titulado 'La canción del outsider', una obra donde incorpora el sarcasmo al discurso poético. Frente a un acercamiento hacia un tono más reflexivo por parte de los miembros de su generación, Álvaro Salvador señala que este nuevo libro es una exaltación del presente «en el quiero reflejar las contradicciones y las experiencias personales, así como el sarcasmo, que sirven para restañar esas heridas y contradicciones de la vida diaria». Pero por encima de todo, lo que el autor persigue en la obra premiada es «la exaltación del vitalismo, con una cierta moralidad y ética».

Salvador fue junto a Luis García Montero y Javier Egea uno de los creadores del movimiento llamado la Otra Sentimentalidad, claramente influido por los principios del catedrático Juan Carlos Rodríguez, un seguidor de los postulados del filósofo marxista Althusser. Esta poesía defiende la utilidad social de la creación literaria, el alejamiento del yo poético y el concepto funcionalista de la poesía. Se escribe un poema para que funcione en la sociedad, al igual que se hace una mesa para que pueda ser utilizada más allá de sus valores estéticos, donde lo importante es que funcione. Estos principios facilitaron la llegada de la Poesía de la Experiencia. 'La canción del outsider' será el noveno poemario de este catedrático de Literatura Hispanoamericana.

Muy cercano a los postulados de Álvaro Salvador se encuentra el poeta Daniel Rodríguez Moya (Granada, 1976) un autor que surgió de La Tertulia, un local de referencia en la poesía granadina. Ganó el Premio Vicente Núñez de la Diputación de Córdoba, dotado con 6.000 euros, por el poemario 'Cambio de planes' (Ed. Visor).

Rodríguez Moya

Codirector del Festival Internacional de Poesía de Granada y activista cultural desde hace unos cuantos años, resume su tendencia de esta forma: «Trato de escribir desde la condición humana más tajante, desde la verdad de que no estamos hechos para durar». No se avergüenza de tener a Luis García Montero como referencia y considera que la Experiencia ha dado «la mejor poesía de los últimos treinta años». 'Cambio de planes' entraña cierta ruptura con obras anteriores. Si Álvaro Salvador se aleja del tono reflexivo, esta especie de 'hijo poético' apuesta por el ahora y habla de «la infancia como paraíso perdido, pero también como paraíso inventado, recreado». Y del futuro como ese porvenir que no viene nunca del que hablaba Ángel González. «Y, sobre todo, de la evidencia de que el ahora, el instante, precisa de una gran habilidad para saber cambiar los planes y no morir en el intento».

La revista 'Contratiempo', dirigida por Daniel Rodríguez y adscrita al ámbito de La Tertulia, descubrió a nuevos valores de la poesía granadina, entre ellos a Javier Bozalongo (Tarragona, 1961), un descubrimiento en el sentido de que aunque ya tenía dos poemarios publicados, 'Líquida nostalgia' y 'Hasta llegar aquí', ha saltado a la nómina de galardonados con 'Viaje improbable' (Ed. Renacimiento), un libro con el que obtuvo el Premio Surcos de Sevilla.

Cercano Bozalongo

Bozalongo se muestra próximo a la poesía de autores como Jaime Gil de Biedma y Luis García Montero, dos poetas apegados a la sencillez y a la estética de lo cotidiano. Cree que los poemas «hay que hacerlos cercanos, asequibles a los lectores, porque si no es así la gente se aparta de la misma poesía». Considera que «parte de la culpa de que la poesía sea minoritaria la tienen algunos poetas, y eso no quiere decir que no haya que cuidar las formas, la musicalidad, la entonación, la tramoya del mismo poema». «Hay poetas que espantan a los lectores», añade. Cree en la utilidad de la poesía como «la de cualquier otro género literario, pero la lírica es especialmente útil para compartir sentimientos y emociones». Bozalongo también se distancia de la poesía reflexiva y de la mística contemporánea, «prefiero la poesía de la celebración y de la vida», dice el poeta granadino nacido en Tarragona.

La fuga de Gan

Trinidad Gan (Granada, 1960) es una autora con cierta madurez pero de publicación novel y también se encuentra en la esfera lírica de García Montero. 'Fin de siglo' (Ed. Visor) fue distinguido con el Premio de Poesía de Cáceres. «No escribo textos oscuros, sino que elimino todo aquello que considero inútil y que puede complicar al lector, un lenguaje cotidiano y más sencillo, de cosas de todos los días», explica la escritora granadina. 'Fin de fuga' incluye unos «versos que son muy intimistas, que han sido muy elaborados, porque lo que pretendo es que los poemas lleguen al lector y descubra cosas». Para esta creadora, «la poesía es una forma de mirar al ser humano». Se considera una creadora «a caballo entre las generaciones de jóvenes poetas y los autores de la Otra Sentimentalidad».

Sus maestros han sido Álvaro Salvador, José Carlos Rosales, Ángeles Mora y sobre todo el desaparecido Javier Egea, «a todos ellos les debo una poesía cercana al público, más sencilla y que habla de las cosas de la calle».

Celeste Pedregosa

Alejandro Pedregosa (Granada, 1974) obtuvo el Premio Arcipreste de Hita con el libro 'Los labios celestes' (Ed. Pre-Textos), un autor que surge del entorno de la revista de la Facultad de Letras 'Letra Clara', de la que fue su director. Consiguió un accésit al Premio García Lorca de la Universidad y se puede considerar un poeta de búsqueda, debido a sus intentos por encontrar una voz singular y diferente. Lo que le interesa con su obra es «establecer un grado de comunicación con el lector, que al leer un verso sienta cercanía y complicidad conmigo».

Su universo está próximo a la sencillez y apegado a la tierra del presente tan defendida por la órbita de García Montero. «Me comprometo con una buena educación sentimental, libre de tópicos absurdos y que nos haga mejores ciudadanos», explica este poeta y también narrador. En 'Los labios celestes' se convierte en un 'impostor' al suplantar a algunos personajes como Chaplin o Marx, «imagino sus mundos, sus sentimientos y sus vidas».

Ópera de versos

Juan Andrés García Román (Granada, 1979) consiguió el Premio de Poesía Hermanos Argansola con 'Fósforos astillados' (Ed. DVD). Su trayectoria es de galardón por libro, ya que 'Las canciones de Lázaro' alcanzó el Florentino Pérez-Embid, y 'Perdida latitud' el Antonio Carvajal.

Es un escritor de lo más singular que usa la ironía y los poemarios a modo de ópera donde la musicalidad, el tono coloquial y el planteamiento de los temas le confieren la personalidad. Es un individuo experimental que se encuentra en constante búsqueda de nuevas formas, pero siempre se considera próximo a esa limpieza, sencillez y concepto cercano a la experiencia. En 'Fósforos astillados' invita a leer los diferentes textos como parte de una estructura dramática, la del supuesto ensayo general de una ópera, lo que le permite introducir, a modo de intertextos, los retazos de un 'Cuaderno del apuntador'. El juego, sugerente y divertido a la vez, muestra la complejidad de la propuesta.

«Concibo la lengua como un lugar de utopía social y la poesía como una búsqueda del lenguaje en sus propias raíces. Busco alejarme de la sociedad como forma de mirarla mejor, de observar al hombre concebido en toda su inmensidad. Mi poesía busca esa mirada a la sociedad y otro lenguaje, lo que plantea un horizonte lleno de alternativas. Entiendo la poesía como una necesidad de explicar el mundo», explica brevemente el poeta.

Voz femenina

Rocío Fernández Víctor (Granada, 1982) es la más joven y novel de los granadinos galardonados con el Gloria Fuertes de Poesía Joven por el poemario 'Llámame como quieras'.

Esta creadora es una poeta vinculada a los talleres de poesía organizados por la Universidad de Granada y la editorial Cuadernos del Vigía, un sello que ha servido de parrilla de salida para algunos jóvenes ya consagrados.

Vinculada a la revista 'Letra Clara', su poesía está próxima a ese tono de la lírica femenina de los ochenta, donde se encuentran los poemas eróticos de Ana Rossetti o los versos de Inmaculada Mengíbar con sus 'Pantalones blancos de franela'. Aire fresco de corte experiencial para la lírica actual.

Siete poetas y otros tantos libros premiados en certámenes de carácter nacional y alguno internacional. Granada, sin duda, es uno de los centros de vanguardia de la lírica en lengua española en la actualidad.

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