Doble velo de silencio

Dos investigadores reconstruyen la historia de Agustina González, política, escritora y artista granadina fusilada en octubre de 1936

INÉS GALLASTEGUI

SI no hubiera sido mujer, a lo mejor habría sido considerada un genio de la Generación del 27...», aventura la ginecóloga e historiadora Enriqueta Barranco. Agustina González López era escritora, pintora y política. Y un personaje muy peculiar en la Granada de los años veinte y treinta: Francisco Ayala la recuerda vestida de húsar y ofreciendo en el escaparate de su zapatería de la calle Mesones sus «opúsculos» repletos de ideas extravagantes. Pero Agustina era mujer y fue fusilada en los primeros días de octubre de 1936. Así que de ella sólo quedan algunos libros y un recuerdo borroso. Barranco se topó con ella cuando investigaba, junto al profesor de Historia de la Medicina Fernando Girón, para escribir la biografía del político y rector Alejandro Otero, editada por CajaGranada el año pasado. Descubrió que Otero era uno de los personajes ilustres que avalaban la candidatura de esta mujer insólita, fundadora del Partido Entero-Humanista, en las elecciones de 1933. Sacó 15 votos. «'¿Mira, ahí va la Zapatera!', se decía, y mis ojos se asombraban viendo a una mujer corpulenta, con moño castaño bajo aparatosos sombreros, y acaso una capa celeste de húsar hasta los pies -cuenta Ayala en sus 'Relatos granadinos'-. La Zapatera era una figura extravagante, probablemente una chiflada. Callejeaba mucho, entraba '¿y sola!' en los cafés y restaurantes y escribía cosas absurdas que hacía imprimir y ponía luego a la venta en el escaparate de su zapatería». «La Zapatera era una mujer independiente, independiente también en cuanto a sus medios económicos, y la desaprobación social, apenas refrenada, tenía que desahogarse mediante burlas más o menos sangrientas -continúa el relato-. Tengo entendido (...) que en 1936, durante los primeros días de la sublevación, cuyos horrores hallaron escenario privilegiado en Granada, fusilaron a la Zapatera (...)». Julio Belza confirma en su libro 'Los granos de la granada' la ejecución de Agustina González junto a otras dos mujeres. En la ciudad circularon rumores de que la habían matado «por puta» o «por lesbiana». Loca no, libre Barranco y Girón -representantes de la Universidad en la Comisión de la Memoria Histórica- creen que nació entre 1883 y 1886, tenía medios económicos y viajó por España e Italia. Escribió varios libros, entre ellos 'Idearium futurismo' (1916) y 'Justificación'. Se declaraba feminista y católica. Le interesaban cuestiones como «por qué hay hombres afeminados y mujeres masculinizadas». En una de sus obras explicaba por qué decidió vestirse de varón y por qué en ocasiones prefería parecer una loca: porque la libertad no estaba permitida a las mujeres. Para tratar su «histeria», respetables médicos de la época le recetaron «friegas y reposo». Saben también que sus dibujos y grabados los firmaba como 'Amelia'. Que una vez estuvo enamorada de un hombre que no le correspondió. Poco más. El resto es silencio. Y olvido. igallastegui@ideal.es

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