El semen de los españoles no da la talla

El esperma de seis de cada diez jóvenes es de calidad inferior a la normal La causa determinante es la exposición del embrión a tóxicos ambientales

MIGUEL LORENCI

Más de la mitad de los jóvenes españoles, un 57,8%, presentan un semen de calidad «inferior» a lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera «normal», ya sea por volumen, movilidad o concentración de espermatozoides. La baja calidad del semen está en relación directa con la presencia en el medio ambiente de unos tóxicos químicos generados por la acción humana que proliferan cada vez más, muy en especial en las zonas más industrializadas, que se comportan como estrógenos femeninos y que afectarían directamente a los varones antes de su nacimiento.

La mala calidad del esperma no tiene relación con tóxicos como alcohol y drogas. Así lo determina un pionero estudio elaborado por especialistas españoles que se publica este mes en la revista 'Andrología'. Constata que Galicia, Andalucía y Madrid son las tres comunidades con mejor calidad seminal, mientras que los índices más bajos de calidad en el semen se registran en Cataluña, Comunidad Valenciana y Euskadi. Unos parámetros estudiados por primer vez en el mundo y que establecen una relación directa entre el nivel de industrialización de cada comunidad y la calidad del semen de sus jóvenes.

Los doctores Manel Elbaile y Marisa López-Teijòn, miembros del Institut Marqués, que ha coordinado el trabajo de más de 60 centros de reproducción asistida, daban a conocer los llamativos datos de este estudio elaborado con muestras de 1.239 jóvenes voluntarios de 18 a 30 años. Aunque el estudio se planteó para todas las comunidades, sólo obtuvieron muestras significativas para las seis evaluadas y citadas de mayor a menor calidad espermática: Galicia, Andalucía, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Euskadi, lo que representa un 68% sobre el total de la población española.

Tasas de «subfertilidad»

La OMS considera «normal» un volumen de 2 mililitros de semen por eyaculación, con una movilidad «buena y rápida» del 50% y una concentración de 20 millones de espermatozoides. Casi el 58% de los jóvenes muestra alteraciones «en uno o más parámetros», lo que se traducen en «subfertilidad». Un 9,8% de los jóvenes no supera el primer parámetro, un 49,4% no aprueba en movilidad, y un 17,5% no alcanza la concentración de los 20 millones de espermatozoides.

La tasa de concentración es el parámetro más importante para los especialistas, y eso que se ha revisado muy a la baja, ya que en 1985 se consideraba «normal» una concentración de 100 millones de espermatozoides, frente a los 20 actuales. Son los jóvenes gallegos los que obtienen un mejor registro, de modo que sólo un 8,5% no alcanza los 20 millones de espermatozoides. En Andalucía no llegan a esa tasa un 13,7%; un 14,8% en Madrid, un 18,7% en el País Vasco y un 22,7% tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana.

La causa de la mala calidad del semen está en directa relación con la presencia en el medio ambiente de sustancias tóxicas generadas por la acción humana, en especial en la industria pesada y química. Unas sustancias que se cuentan por cientos y que los expertos han bautizado como «disruptores endocrinos» o «estrogénicos» y que «afectan a la calidad reproductiva de todas las especies». Es un amplio espectro de sustancias que «actúan como hormonas femeninas, que adquirimos con la alimentación, muy resistentes a la biodegradación y que se acumulan en el tejido graso y la lecha materna». Están en pesticidas, disolventes, dioxinas, fertilizantes, disfenoles, policarbonatos y un inacabable etcétera presente en los objetos más cotidianos.

Los niveles más alarmantes de oligospermia «se localizan en las comunidades autónomas con un mayor grado de industrialización en los últimos 50 años». Destacan los expertos que Galicia y Andalucía, los territorios con mejor calidad seminal, «se han incorporado de forma más reciente al proceso de desarrollo industrial», y que «Madrid, aunque tiene un alto grado de polución atmosférica, concentra también menor contaminación industrial».

Desde el periodo fetal

Se determina, además, cómo las alteraciones en la concentración del semen «podrían tener sus causas en el período embrionario». Se originarían «antes incluso del nacimiento de los varones que las padecen», en el periodo fetal muy temprano en el que se conforman los testículos -a los tres meses-, y cuando la madre «traslada demasiada hormona femenina al feto varón». En zonas altamente industrializadas las disfunciones se achacan «a la exposición del embrión a los disruptores endocrinos», sustancias químicas que los humanos no dejamos de acumular durante toda la vida y que «la madre trasmite al feto a través del cordón umbilical». Pueden alterar el proceso de formación de espermatozoides y provocar la reducción de su concentración. «Si la alteración se produjera tras la pubertad, habríamos detectado un empeoramiento en la concentración en función de la edad, y no es así, lo que apoya la hipótesis de la afectación durante el embarazo», apunta el doctor Elbaile.

El estudio acaba con el mito de que el consumo de tabaco, alcohol o drogas, el nivel de estrés o los antecedentes de enfermedades de trasmisión sexual sean determinantes de la calidad seminal. Tampoco hay diferencias sustanciales por edad, de modo que los niveles de calidad son parejos en los voluntarios de 18 y en los de 30 años.

«No debemos ser catastrofistas; el mundo es así y los disruptores están ahí, como un grave problema sanitario. La calidad del semen es menor, pero vivimos más y curamos más enfermedades. Es un precio que debemos pagar. Quizá una tribu del Amazonas tenga más calidad seminal, pero su mortalidad en el parto es brutal y sucumben al apendicitis», plantean los doctores.