Carta abierta a Javier Fesser

LFREDO GONZÁLEZ-BARROS GONZÁLEZ.

Sr. Director de IDEAL. Le envío, para su publicación, la siguiente carta abierta al director de cine Javier Fesser.

Soy Alfredo González-Barros y González, hermano de Alexia, inequívoca protagonista de tu película. Ayer me senté a ver tu rueda de prensa en el Festival de San Sebastián con un objetivo: quería oír cómo argumentabas ante los periodistas que nunca te pusiste en contacto con nosotros y por qué no has atendido nuestra petición formal de que retirases de tu película la referencia explícita a Alexia González-Barros y González.

En esa carta que te enviamos todos los hermanos, se decía que nuestra petición «en nada afecta a la libertad de expresión y creación, que nosotros compartimos como un valor fundamental de toda convivencia libre y democrática»; y añadíamos: «No dudamos de que su hombría de bien entenderá esta petición y pondrá los medios pertinentes para acogerla con la mayor prontitud».

En tu respuesta nos prometiste: «Para vuestra tranquilidad os comunico que ni desde la productora, ni desde la distribuidora hemos utilizado nunca ni pensamos utilizar el nombre de Alexia, ni hacer referencia a ella o a su proceso de beatificación como parte de la publicidad de la película. Tenéis mi palabra».

Lamentablemente no ha sido así.

Tu afirmación de ayer de que el aplauso al morir la protagonista, se produjo en la realidad cuando murió Alexia (el periodista dijo su nombre) me ha dolido en el alma por lo injusto y terrible de tal aseveración.

No debería hacer falta que te diga que mi hermana Alexia no murió rodeada de aplausos. Murió rodeada de cariño. Cariño de sus seres queridos: padres y hermanos y con el silencio respetuoso de las enfermeras, doctores y enfermos que 'motu proprio' se acercaron a la habitación de Alexia.

Murió mientras intentábamos tragar nuestras lágrimas, porque -no lo olvides- para nosotros era un verdadero drama el pensar en tener que soportar su pérdida.

Ya ves qué actitud tan poco original. Una gran pena por la perdida de un ser muy querido. Y es verdad que el gran pesar de su pérdida solo se dulcificaba por el convencimiento íntimo de que Alexia había dejado de sufrir y estaba en el cielo.

Reconozco que esa es la ventaja de ser creyentes.

Y gracias a serlo, mis hermanos y yo podemos convivir y dialogar con personas que piensan de otro modo: nos educaron así.

Te ruego que rectifiques públicamente tu aserto -que quiero creer fruto de un grave error inocente por tu parte- de que los padres y hermanos de Alexia se despidieron de su hija y hermana con un aplauso. Es demencial llegar a pensarlo e inaudito que aceptáramos de nadie tal actitud hacia Alexia.

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