Soportújar rinde homenaje a Magdalena Pérez Ortega, la abuela del pueblo

RAFAEL VÍLCHEZ
Magdalena, junto al alcalde, rodeada de hijos y nietos. / R. VÍLCHEZ/
Magdalena, junto al alcalde, rodeada de hijos y nietos. / R. VÍLCHEZ

El Ayuntamiento de Soportújar ha homenajeado a la abuela del pueblo, Magdalena Pérez Ortega. Esta encantadora mujer cumplirá el siglo el 22 de enero del próximo año. Algunos de sus antepasados dejaron este mundo más tarde, con 105 y 115 años. El alcalde, Juan Antonio Martín, y el concejal de Cultura, Manolo Romero, le entregaron una placa que reza lo siguiente: «El municipio de Soportújar a Magdalena por una vida de sacrificio y lucha por su tierra».

La abuela de Soportújar estuvo acompañada por los vecinos del pueblo y su gigantesca familia, alguna venida de Bilbao y Cataluña. Actuaron en su honor un flamante grupo de jóvenes y otro nuevo grupo, 'Los tocaores de Soportújar', ambos dirigidos por la profesora de Churriana de la Vega, Eduvije Valero. Después hubo música más movidita y degustación de productos caseros. Soportújar tiene censadas 300 personas. En verano esta cifra se multiplica por tres, pues acuden casi todos los emigrantes, residentes, principalmente, en Barcelona, Francia y Alemania.

Magdalena nació en Olías (anejo de Órgiva). A corta edad se mudó con su familia a Soportújar. La trajeron metida en un capachillo que portaba una bestia de carga. No pudo ir a la escuela porque tuvo que ayudar a sus padres, Vicente y María que tuvieron 6 hijos. Solo viven Magdalena y Encarnación que tiene 85 años. Magdalena comenzó guardando ganado y después haciendo todas las tareas campesinas. Como un hombre. Magdalena se casó con Francisco Rodríguez (fallecido hace 15 años). Tuvo 7 hijos, y le viven 5. Tiene 15 nietos, 21 biznietos y un tataranieto que viene de camino.

Magdalena, que reside desde hace muchos años con su hija de igual nombre, come de todo y no precisa gafas para ver. Lo único que le falla un poco son las piernas. Magdalena es la última en acostarse y la primera en levantarse. Ella, poseedora caudalosa de conocimientos, se sabe de memoria infinidad de canciones y romances. Es muy devota de San Antón y otros santos. Magdalena tan solo ha estado enferma una vez en su vida. Su salud todavía es de hierro.