La pequeña África

Cuatro congoleños comparten con un campamento escolar de Granada la historia que les trajo a España

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APRENDER. Los niños disfrutaron de los talleres que organizaron los congoleños./
APRENDER. Los niños disfrutaron de los talleres que organizaron los congoleños.

EL viaje de Bienvenú al campamento granadino empezó hace seis años. Exactamente el día en que decidió salir de su país, el Congo, en busca de una vida mejor. Caminó hasta el último metro de tierra al norte de África. Llegó a la costa marroquí y cruzó a nado el estrecho. «En España tuve mucha suerte. En los centros de inmigrantes me ayudaron en todo, me enseñaron el idioma y me fueron destinando a otras localidades. Así fue como conocí a Samuel, Gelase y Lezin. Descubrimos que llevábamos el ritmo africano en la sangre. Y Empezamos a tocar música juntos». Poco después, por una de esas confabulaciones universales, se toparían con África -curioso nombre-, una sevillana de voz cálida que enamoró al resto del grupo. Acababa de nacer 'Ngomo África'.

'Ngomo' significa timbal. Significa el ritmo que gasta este grupo musical cuando se sube al escenario. Actualmente residen en Sevilla y colaboran estrechamente con la oenegé CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). Gracias a esa relación, Bienvenú y el resto de la tropa visita todo tipo de centros, colegios e institutos andaluces para llevar a los alumnos un trocito de África. «A través de la música queremos que los niños aprendan y que ya desde pequeños crezcan sabiendo sobre nuestro continente. Sin prejuicios, sin racismo. Que crezcan con otra ideología...», explica Samuel. «La música une fronteras. África va con nosotros», añade Bienvenú.

Canta, aprende y baila

Así fue como 'Ngomo' llegó al campamento que organiza en Cogollos Vega la Federación de Padres y Madres de Alumnos (FAPA) Alhambra y Activasur, una de las empresas señeras en el sector de la animación sociocultural de la provincia, que procura dar a todas sus actividades un marcado carácter social y educativo. En el campamento participan 150 niños de los colegios del área metropolitana de entre seis y doce años. Niños que al ver el espectáculo que se les venía encima sólo pudieron decir una cosa: «¿Qué guay!» Antes de empezar con las actividades preparadas, les situaron un poco: «En el Congo los niños no son como vosotros. No van al cole ni tienen campamentos. No tienen tanta suerte como vosotros. Por eso tenéis que aprovechar todo lo que se os da al máximo». Dicho lo cual, se dividieron en tres grupos.

Bienvenú y Gelase se encargaron del baile. Enseñaron a los niños la importancia del ritmo en África. Y bueno, aunque de primeras los pasos no salieron muy marcados, al final los niños dieron una lección a sus monitores.

Lezin, bajo un árbol, les propone una serie de adivinanzas a los zagales: «La casa de mi padre es muy muy grande y tiene muchísimas puertas. Se puede entrar y salir por cualquier sitio. ¿Dónde vive mi padre?». Respuestas de todo tipo: «¿Un hotel!», «¿no, un palacio!»... Uno de los pequeños apuntó: «¿Un país!» A lo que Lezin respondió: «Un país, hmmm, eso podría ser. Pero tienen fronteras y militares que cortan el paso. No, la respuesta es...» Mejor prueben en casa, a ver si aciertan.

África y Gelaise, armados con su guitarra les enseñan una canción. «La importancia del trabajo en la vida de cada persona es capital -detalla Gelaise-. Los niños estudian. Luego estudian más y se sacan un título. El trabajo da libertad e independencia. Hoy papá y mamá están ahí por nosotros, pero en unos años tendremos que trabajar. Todos, aunque no lo creáis, queremos trabajar... Y en África se hace cantando: '¿Salah¿'

Ilusiones ahogadas

Bienvenú sabe de dónde vienen. Y cómo han llegado. Las noticias de los últimos días sobre puertos llenos de pateras no les son ajenas. «El mar se está tragando muchas vidas. Ellos salen de su país con una ilusión, con la esperanza de vivir una aventura que poder contar, o cantar... Pero si mueres no hay historia. Te quedas mudo».

Una situación que cada vez les es más común a los niños de los colegios granadinos. José Antonio Puerta, presidente de FAPA Alhambra, cree que «conocer la realidad de otros países es positivo para ellos. En sus clases hay mucha diversidad y aprovechar estas actividades es vital para ellos». Sea como sea, 150 niños de Granada descubrieron, gracias a 'Ngomo', la pequeña África.

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