El romanticismo literario español o la poetización de la realidad

SARA MOLINA

LOS alumnos de Educación Permanente de Granada, dirigidos por el profesor José Luis Ortega, han inundado de lujo y sentimiento el Teatro Municipal Isabel la Católica, los pasados días 11 al 14 de junio, con la representación de 'EL Romanticismo Literario Español'. De nuevo, este espectáculo se representará hoy para los internos del Centro Penitenciario de Albolote. La afición de José Luis Ortega por la espectacularidad sutil e insinuada, cristaliza una vez más en un espectáculo de inspiración nostálgica, grandiosa e intimista a la vez; teniendo como marco nuestra Literatura Romántica, en el que la rigidez literaria sucumbe, a veces, aunque sea fugazmente, a la exuberancia explícita de una puesta en escena cuidadamente grandiosa, espectacular, en la que lo plástico tiene, a veces, más protagonismo que lo literario y en donde la fascinación, creada por la magia de la evocación, ha inundado el escenario y todo el patio de butacas del teatro municipal Isabel la Católica de Granada.

Los diferentes personajes están encarnados por noveles y esplendorosos actores y actrices diestramente preparados por él con niveles diferentes y fieles a unas indicaciones precisas de movimiento y actuación en el medio romántico. Destacan poemas como 'La Vida Humana', de José de Espronceda; 'Dicen que no hablan las plantas', de Rosalía de Castro; 'Qué solos se quedan los muertos', de Gustavo Adolfo Bécquer o 'Quién supiera escribir' de Campoamor. Poemas envueltos en las amables melodías de bellísimas obras musicales cuidadosamente seleccionadas, han envuelto en celofán las diferentes presentaciones poéticas y teatrales.

En este cuidado trabajo, se perfilan con bastante nitidez los complejos mecanismos del teatro respecto al público, aunando en un mismo producto respetabilidad, espectáculo y morbo, (como en el caso de 'Don Álvaro o la Fuerza del sino', de Duque de Rivas, en la que destaca la perturbadora ambigüedad en la relación de amor-odio de Don Carlos hacia Don Álvaro), fidelidad literaria y en algunas escenas, secretas y sutiles insinuaciones sexuales, pero sobre todo espectáculo, tanto como literatura, como una forma evidente de acercar al público a la lectura.

En todo esto no podía faltar en escena la aparición de José Luis Ortega, artista polifacético que gusta de participar con su alumnado, no sólo como profesor y director, sino también como actor, como demostró en la puesta en escena de 'Las Mariposas son Libres', de Leonard Gershe, en la que, con una espléndida presencia escénica y con un increíble saber estar en el escenario, nos mostró un bello y flagrante semidesnudo de doce 'cortísimos' minutos. En esta ocasión, con un vestuario de lujo y tapado hasta la barbilla, José Luis se nos ha mostrado pletórico, enigmático, elegante y sumamente atractivo. Rutilantemente atractivo, tanto en su bella y sutil intervención en la recitación del poema 'A un ruiseñor' de José de Espronceda, consiguiendo llevarnos con ello al cenit de la fascinación prefabricada, como, y sobre todo, en su papel de narrador elocuente y grandioso, rico y lleno de matices, de la leyenda romántica 'El Cristo de la Vega', de José Zorrilla, de la que todos y todas hemos disfrutado y hasta llorado por la conmovedora carga emocional que pone en su interpretación. José Luis sabe llevarnos, con sorprendente habilidad, al mundo voluble de las emociones. Ha sido como un sueño. Un sueño maravilloso hecho realidad por la magia de su especial capacidad interpretativa. Increíble, pero cierto. José Luis impacta y compone una admirable puesta en escena con un arte con el que ha nacido. Sencillamente.

Con un montón de ilusión y dedicación por parte de todos los participantes, textos y música minuciosamente elegidos, figuras esculpidas y vestuario de sedas tornasoladas, damascos, brocados y piedras preciosas, han sido elementos decisivos para realzar la brillante presentación de esta magnífica puesta en escena de nuestro Romanticismo Literario más rico y exaltado.

Con todo este conjunto, José Luis Ortega nos da una lección magistral de cómo concebir una clase de Literatura, de cómo mostrar un compendio de obras de arte literario, en tiempos en los que la Literatura y la lectura parecen 'olvidadas'. Convierte una clase de Literatura en un verdadero acto cultural, en todo un espectáculo de calidad, donde los alumnos reflejan los conocimientos que han adquirido durante todo este arduo trabajo. Tiempo para superar obstáculos como la falta de experiencia sobre un escenario de estos alumnos que se han convertido, en manos de José Luis, en portavoces de esta antología, componiendo, con todos ellos, una preciosa puesta en escena, afianzando, un año más, su imprescindible presencia en los actos fin de curso en Educación Permanente. El artista nos demuestra así la aplicación del potencial educativo que poseen distintas disciplinas artísticas.

El Ayuntamiento de Granada y la Delegación de Educación, organizadores y patrocinadores de este acto, y todos sus colaboradores, pueden sentirse más que orgullosos de tan bello trabajo, de tan acertada selección de los más bellos pasajes de nuestra Literatura Romántica. Una lección de literatura magistral.