La fiscal pide que Youtube indemnice al agresor y la víctima de un vídeo colgado en Granada

La decisión de la acusación pública sienta un precedente que afecta a la todopoderosa compañía Google, la empresa que 'domina' el universo de Internet y es propietaria del popular portal

CARLOS MORÁN
DEPLORABLE. Una escena del vídeo que acabó en los juzgados. / IDEAL/
DEPLORABLE. Una escena del vídeo que acabó en los juzgados. / IDEAL

La Fiscalía de Granada apunta contra Google, una de las compañías más poderosas del mundo. A simple vista, parece un duelo desigual. Es de suponer que el gigante de Internet tiene capacidad para movilizar a un ejército de abogados y presentar una durísima batalla. La vieja historia de David contra Goliath.

El asunto, desde un punto de vista jurídico, es apasionante: un hecho reprobable y desgraciado ha alumbrado una situación de sumo interés para una sociedad cada vez más dependiente de la red de redes. ¿Pueden hacer más Google y su filial Youtube para repeler los vídeos de contenido violento? Si no lo logran, ¿cuál es su responsabilidad?

La Fiscalía de Menores de Granada no se ha arrugado ante la magnitud del oponente y se ha enfrentado a esas preguntas. Resultado: un escrito de acusación en el que reclama a 'Google-Youtube' que indemnice a dos chicos que aparecen en un vídeo de contenido violento que fue colgado en Internet por un tercer adolescente. Es una decisión que sienta un precedente de evidente trascendencia.

Grabación de móvil

El 'argumento' de la grabación, realizada con un teléfono móvil en una localidad del Área Metropolitana de la capital, es -como siempre en estos casos- deplorable: un chaval veja y golpea a otro, mientras un tercer niño 'inmortaliza' el momento con la cámara alojada en su teléfono celular.

El enfoque que ha dado la Fiscalía al tema es llamativo: acusa al supuesto agresor, cierto, pero también lo considera una víctima. Su imagen fue difundida por Internet. Y es un menor. Luego se cometió un delito contra su intimidad. El supuesto responsable sería el tercer implicado, el que 'empuñaba' el móvil.

Así las cosas, la fiscal que ha investigado el caso -en la justicia de Menores es el Ministerio Público el que tiene el papel que la justicia de adultos adjudica a los magistrados de Instrucción- entiende que 'Google-Youtube' ha de indemnizar con 300 euros al presunto agresor y con mil euros, a su víctima.

Por lo demás, la Fiscalía pide para los acusados -el agresor y el que grabó las vejaciones- penas de 200 horas de servicio en beneficio de la comunidad, unas tareas que deberán tener un marcado carácter asistencial.

Una curiosidad: los requerimientos a 'Google-Youtube' han sido remitidos desde Granada a la sede central de la compañía, que está en Estados Unidos. El equipo policial especializado en los delitos Informáticos está siendo el traductor de las comunicaciones y también el mensajero.

El incidente que ha desencadenado todo este 'papeleo' internacional ocurrió en marzo de 2007 en un municipio del cinturón metropolitano de la capital granadina.

Según el relato de los hechos que se desprende de la investigación, todo empezó cuando el presunto agresor se cruzó en la calle con la víctima y le llamó para hablar sobre unas diferencias que habían tenido. Cuando se acercó, el otro le propinó una bofetada y le exigió que le besara los pies.

El perjudicado se resistió y el acusado siguió en sus trece. Mientras, el tercer chaval involucrado grababa, parece que entre risas, lo que estaba sucediendo.

La llegada de un testigo interrumpió la escena. Sin embargo, el agresor no cejó en su empeño y forzó a la víctima a acercarse hasta un descampado cercano. Allí, continuó insistiendo en que le besara los pies. Si lo hacía, podría irse y acabaría su calvario.

Súplicas

Mientras soportaba las vejaciones, el chaval rogaba al tercer implicado que dejara de grabar, pero sin ningún éxito.

Finalmente, la víctima cedió y besó el pie de su agresor, que se dio por satisfecho.

La 'película' fue colgada poco después en el portal Youtube. El presunto responsable fue el muchacho que realizó la filmación.

La traducción penal de esos hechos, según la Fiscalía, sería la siguiente: un delito contra la integridad moral, otros dos contra la intimidad y un cuarto de maltrato de obra. El paso siguiente: el juicio.

carlosmoran@ideal.es