La Peña de la Virgen de la Fe

Las fiestas de Las Barreras tienen su origen en la aparición de una imagen en la cavidad de la 'Olla de Marcos'

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José Miguel Rosillo (izquierda) y Miguel Orellana, en el lugar donde se apareció la Virgen./
José Miguel Rosillo (izquierda) y Miguel Orellana, en el lugar donde se apareció la Virgen.

AYER finalizaron en Las Barreras las fiestas en honor a la Virgen de la Fe. Hubo, como cada año, juegos, degustación de migas con sardinas, misa, procesión, concierto y baile, todo ello en torno a la actual ermita de la Virgen de la Fe, que se construyó en 1955. Don Juan Camacho, el párroco de Órgiva y los vecinos de esta aldea de Órgiva ayudaron a levantarla. La imagen la compraron treinta personas en el año 1928. Costó 510 pesetas y en un principio se veneró la imagen en la casa de Eulogia Orellana, donde quedó depositada.

En Las Barreras existe otra imagen de la Virgen de la Fe en un estuche de madera provisto de cristal. La hornacina va rotando de casa en casa cada 24 horas. Mucho antes, esta imagen se veneró en una ermita situada en la finca de la 'Olla de Marcos', de José Miguel Rosillo.

Cuenta la leyenda que la Virgen se le apareció a un hombre en esta finca, en una cavidad de una peña que está adornada siempre con flores anónimas. Cuando aquel hombre dijo lo que le había pasado, unos le creyeron y otros no. Él decía que el milagro era cierto y que había que tener fe en él. Y por eso a la imagen que compraron e introdujeron en la ermita, que se construyó muy cerca de la citada peña milagrosa, se le llamó la Virgen de la Fe. De aquella pequeña ermita sólo quedan los cimientos.

Barro para la alfarería

En Las Barreras habitan actualmente no más de trescientas personas y según cuenta uno de sus vecinos, Miguel Orellana, «la aldea fue fundada tras la expulsión de los moriscos por un antepasado suyo, José Orellana, gallego de nacimiento».

José Orellana llegó a Cádiar con su familia en 1492. Y en este lugar quedaron impresionados por un secano arcilloso cerca de Órgiva y decidieron aposentarse en él. «A aquel lugar se le bautizó con el nombre de Las Barreras, por el buen barro que tenía y tiene para la alfarería», añade.

Según Miguel Orellana, «este señor gallego tuvo un total de once hijos, los cuales contrajeron matrimonio y montaron en el lugar, con el paso de los años, numerosas alfarerías y tejares, además de introducir nuevos apellidos en Las Barreras, entre los que destacan, por más abundantes, los de Olivencia, Orellana, Rivas y Rodríguez».

Actualmente quedan pocos pero muy buenos alfareros en la localidad de Las Barreras, célebre también, entre otras cosas, por el saladero-secadero que posee la familia Rosillo, de reconocida y bien ganada fama, y la fábrica de aceite de oliva de la familia Navarro, que ofrece un producto de máxima calidad, apunta Miguel Orellana.

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