Las vivencias de Clotilde

La abuela de Mecina Tedel, nacida en 1918, se encarga de velar por la iglesia de su pueblo desde que terminó la Guerra Civil

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Clotilde Pintor Jiménez, con una de las prendas confeccionada y bordada por ella./
Clotilde Pintor Jiménez, con una de las prendas confeccionada y bordada por ella.

MECINA Tedel pertenece desde 1930 al municipio de Murtas. En 1857 tenía 1.500 vecinos. Ahora reside una veintena de almas. En este bendito pueblo vive una entrañable mujer, Clotilde Pintor Jiménez, que nació el 29 de septiembre de 1918. Pues bien, desde que finalizó la Guerra Civil, Clotilde es la encargada de la llave de la iglesia. Unas vecinas le ayudan a cuidar el antiquísimo recinto religioso.

Además, Clotilde fue la mujer que confeccionó la ropa que viste la imagen de la Virgen del Rosario. En 1954 también elaboró todas las vestimentas que se ponían un ramillete de vecinos para realizar, en las fiestas en honor a San Fernando, la representación de 'moros y cristianos'. Durante treinta años Clotilde, viuda de Mariano Jiménez desde hace 16 años, y sin hijos, desempeñó el cargo de practicanta. Casi nunca cobró por ello. Es una mujer muy creyente y humanitaria.

Cuando Clotilde cumplió los 13 días murió su madre Isabel. Una tía se hizo cargo de ella. Durante unos años fue a la escuela mixta dotada de 62 alumnos y alumnas. Con la profesora María del Socorro Arjona y Mocete, que era de Antequera y que tras dejar este mundo fue enterrada en Mecina Tedel.

Clotilde compaginó el aprendizaje en la escuela con las tareas agrícolas. «Antiguamente -recuerda- la vega estaba plantada de morales. Se traía la simiente de Murcia. Venía en unas cajas redondas con muchos agujeritos. La fábrica de hilar la seda, conocida por 'La candonga', estaba situada por encima de la fuente. Había una caldera con agua hirviendo para echar los capullos de los gusanos de seda».

«Se usaban unos cepillos de alambre -continua diciendo- y se sacaba la seda enganchada con otros aparatos. Se hacían madejas. La seda se la llevaban a Murcia. La tomaban por onzas. La seda de mejor calidad la premiaban. Daban una medalla. Yo tengo una de mi bisabuela con los patronos de Murcia, la Virgen de Fuensanta y San Vicente Ferrer. Después, se trasladó la fábrica a Ugíjar. Allí creo que funcionó hasta 1925. También mi pueblo llegó a tener 7 molinos de grano, 1 de aceite, 2 fábricas de aguardiente y 6 telares. Había una taberna. Ahora no hay nada. La gente emigró. El último telar se lo llevaron a un cortijo de Adra en 1940. Yo me dediqué un tiempo a las labores de malla. Como no había ni tele ni radio se aplicaba más el tiempo».

Cuatro hermandades

En Mecina Tedel hubo cuatro hermandades religiosas. «Desaparecieron en 1936. La iglesia sufrió muchos destrozos durante la Guerra Civil. Nos fuimos todos. Se quedó el pueblo solo. Después, entre todos se compró la imagen del patrón. Ana Martín, donó la imagen de la Virgen del Rosario, y su hermana nos trajo la Purísima. A la imagen de la Virgen del Rosario le prometí que le bordaría con mis manos un manto y vestido, pero no pode hacerlo por falta de dinero. Después, la primera paga de mi jubilación fue para cumplir con mi promesa».

En 1954 le tocaron ser mayordomos de las fiestas al padre de Clotilde, llamado Sebastián, y a su esposo Mariano. La tía abuela de Clotilde, la que la había criado le proporcionó el dinero para confeccionar la ropa de los 'moros y cristianos con la ayuda de Trina y Anita. La representación no se realiza desde hace unos años. También, Clotilde amadrinó a una niña de Marruecos. Durante 16 años le ha estado mandando dinero para ayudarla y para costearle una carrera. Aun no la conoce personalmente. Guarda una foto de ella como oro en paño.

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