Andrés Calamaro: impuntualidad brutal

El argentino dio en Armilla un animado concierto que empezó dos horas tarde porque el ex Rodríguez estaba en los toros

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Calamaro, en su actuación del sábado en la Feria de Muestras de Armilla./
Calamaro, en su actuación del sábado en la Feria de Muestras de Armilla.

ANDRÉS Calamaro abrió en Granada el sábado por la noche la primera parte española de la gira de 'La lengua popular', no por decisión propia, más bien porque el Dios de los elementos no lo permitió la semana pasada en Valencia y envió contra él un diluvio universal, y el viernes repetición de la jugada en el mismo sitio y aún con más agua.

A diferencia de la acuática leyenda, los porteños vienen a Granada de tres en tres: el jueves tuvimos el seductor neotanguismo de Yira, el viernes la grandiosa guitarra de José Luis Pardo y anteanoche el carismático Calamaro, que hizo esperar más de dos horas a unas tres mil personas a las puertas de la feria de muestras. Hasta las doce menos cuarto de la noche no comenzó el 'show', y eso que la apertura de puertas y un ausente telonero estaban anunciados ¿a las 21h!.

La versión oficial era que hubo que esperar a que se secasen los equipos, la oficiosa fue que el señor Calamaro se fue a los toros y no probó hasta después de la corrida. Que cada cual saque sus conclusiones.

Ciertamente a la hora de trabajar, ahí si fue honestamente brutal y se vació en un concierto de dos horas y media en el que arriesgó y no siempre apostó a tema ganador. Y es que viene crecido: en Uruguay, donde comenzó la gira, y en Argentina ha arrasado (el de Rosario asegura que fue el mejor concierto de su vida). Además, acaba de conseguir su segundo 'Gardel' (el máximo premio de la música argentina) y ha acumulado una decena de premios por 'La lengua Popular'. Por si fuera poco, hace treinta años que su nombre salió por primera vez en un disco, el 'B.O.V. Dombe' del grupo Raíces.

Artista de masas

Después del 'Andrés, levántate y canta' que le propuso el 'Calvo' Cordera, el antiguo Rodríguez está estrenando estatus de artista de masas, de lo que da buena cuenta el hecho de que la reventa para los conciertos que dará en México andan en internet a cuatro veces su precio de salida. Aquí en Granada, en la recuperada -y acústicamente insoportable- nave de la feria de muestras más de tres mil personas (muchas de ellas con los colores de los equipos porteños) le mostraron su paciencia (apenas hubo unas hojas de reclamación) y su entusiasmo en un concierto que en su diario de ruta aseguraba pensado en 'Morente y Miguel Ríos'.

Reconvertido al rock, un eléctrico 'Salmón' encendió la rica iluminación de un escenario de altos vuelos cuando apareció rodeado de un sexteto con caras conocidas como las de 'Tito' Dávila, Candy 'Caramelo' o José 'Niño' Bruno, compartidos con Fito y Ariel en ocasiones. Una banda de hasta cuatro guitarras en fondo, seis voces en formación y buena memoria para acordarse de las más de 30 canciones que tocaron.

Si atendemos al programa está claro que los discos que más le gustan siguen siendo 'Alta suciedad' y 'Honestidad brutal', y los que menos 'El palacio de las flores', 'Tinta roja' o 'El cantante', puede que por su intimismo difícil de explotar con una atronadora banda.

Tampoco abusó del milongueo 'Rodríguez' más que lo justo, no pudo faltar su intento tanguista por Mariano Mores, Cadicamo y Cobian (¿magnífico en esos 'Mareados') antes de apretar el botón rojo de la ignición y desatar borrascosas autoversiones (de la climática 'El día mundial de la mujer', por ejemplo). Completamente desprejuiciado escuchamos 'El loco', pasado por la 'disco fever', 'La libertad, casi convertida en un himno para el primero de mayo o una swingueante 'Los aviones', casi de club.

Chupando continuamente de la bombilla de su mate, Calamaro cogió fuerzas para dos tandas demoledoras con el rocanrolito 'Crucifícame' y 'Horarios esclavos' primero. Más tarde arreció con una robusta 'Flaca' y la potentísima 'Alta suciedad'. Puritita dinamita. No pudieron faltar en un tipo de tan largo recorrido y esponjoso sentido del respeto algunos guiños en frases o introducciones a Los Beatles, a Marley, a Sabina, homenajes completos ya a John Lennon con una discutible 'Woman', muy pequeña al lado del enorme 'Cuatro rosas', que se hizo envuelto en luces rojas y gualdas. Y ya por fin reveló la deuda total que tiene 'Paloma' con el 'No woman no cry'.

Faltaron . supongo que cada uno de los presentes tenía otras treinta canciones imprescindibles de este prolífico artista, pero no debe ser gratuito que la sintonía de apertura y cierre de su actuación fuera de Deep Purple. Aquel arrastrado 'Nos volveremos a ver' que no sonó hubiese sido perfecto para un concierto que acabó a las dos de la madrugada. La próxima que nos veamos, compañero, por favor a su hora.