Un emporio, desde cero

El dueño la empresa de transportes Lanjatrans comenzó con un camión de tercera mano a los 18 años; hoy tiene una flota de 42 trailers

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DESDE hace 40 años, José Mingorance Gutiérrez, se encarga del transporte de Aguas de Lanjarón. Este empresario excepcional nació en Lanjarón el 29 de junio de 1929.

La empresa de transportes que él fundó en 1968, conocida después por 'Lanjatrans', posee 42 camiones de gran tonelaje. Viajan cargados de cajas de botellas de agua mineral por toda España para surtir a todos los clientes. Además, Mingorance Gutiérrez, fundó hace unos años otra importantísima empresa de trasportes por carretera: 'Transarmilla'. Todo un emporio que Mingorance ha creado casi desde cero.

José Mingorance, el menor de seis hermanos, no pudo ir a la escuela por una razón de peso: la Guerra Civil se lo impidió. Desde muy temprana edad, José comenzó a ayudar en el campo a su recordado padre, Francisco. Su adorada madre, Esperanza, trabajó en la tahona de la familia. Después, un hermano de José, llamado Manolo, se hizo cargo del horno. José aró con dos bestias, regó por las noches y trabajó duramente en tareas agrícolas en aquellos años. Pero cumplida la mayoría de edad, su vida cambió.

A los 18 años, cambió de profesión. Su padre le dio 25.000 pesetas para poder dar la entrada de un camión pequeño y de tercera mano que le costó 60.000 pesetas. «Recuerdo que comencé a trabajar con otra persona. Luego, al año, me independicé. Mi 'camioncillo' podía cargar 3.500 kilos. Realizaba pequeños recorridos. El vehículo era pura chatarra. Yo carecía de permiso de conducir. En aquellos años no hacía falta tenerlo. Más adelante todo cambió. De hecho, a los 21 años me multaron por carecer de carné. No sabía que la ley ya lo exigía para llevar un vehículo», recuerda. Mingorance se libró del servicio militar por ser su padre muy mayor. Durante cuatro años, con otro camión, trabajó en Motril en las cañas. Y con el tiempo fue adquiriendo camiones poco a poco. «Me hice con cinco. Me dedicaba a los portes de corto recorrido porque los vehículos no servían. También trabajé en la fábrica de Aguas de Lanjarón cuando era de Manuel Gallardo. Además, trabajé en la carretera, conduciendo. Cuando cumplí los 55 años me casé con Antonia Gutiérrez. Y fruto de nuestra unión nacieron cuatro hijos estupendos», relata.

Avance

En 1968 José Mingorance se quedó con todo el transporte de Aguas de Lanjarón. «Yo nunca imaginé llegar a tener tanto camión. Además de mis vehículos le damos trabajo a otros más para poder atender con prontitud todos los pedidos», explica. ¿Su fórmula? «Desde joven suelo levantarme a trabajar a las seis de la mañana. Me gusta mucho trabajar, ser cumplidor y responsable. Mi empresa obtuvo el certificado de calidad ISO 9001, y eso me gustó mucho porque reconoce nuestra labor. Y mientras Dios quiera, con la ayuda de mi familia, seguiré trabajando, como siempre he hecho», terminó diciendo. Todo un ejemplo de la clave de su éxito: el trabajo duro.

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