Almería logra en quince años tres indicadores de nuevos vinos

La Consejería de Agricultura lanza una publicación para informar de la situación que vive la provincia y analizar su «singular importancia»

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Almería logra en quince años tres indicadores de nuevos vinos

«Pocos años atrás hubiera sido imposible hacer referencia a los vinos de Almería sin apoyarse más en la críticas que en las alabanzas. Por suerte este panorama está desapareciendo por la visión y el atrevimiento de algunos empresarios emprendedores que vieron las posibilidades que ofrecía el cultivo de la viña en la provincia experimentando con nuevas variedades sin olvidarse de las habituales en la provincia». Este cambio se recoge en la publicación 'Vinos de Almería', editada por la Delegación Provincial de Agricultura y Pesca para dar a conocer más profundamente esta situación, provocar la demanda del consumidor en supermercados, bares y restaurantes, apoyar la comercialización y contribuir al desarrollo del sector.

Ese cambio ha supuesto, entre otras cosas, contar en la actualidad con doce bodegas frente a las tres existentes en 1993. La década de los noventa del pasado siglo ha sido la etapa en la que se ha dado el impulso al desarrollo de nuevos vinos de Almería tras los contactos entre Agricultura y los viticultores y bodegas familiares que llevaron a iniciativas particulares con la mejora de la estructura productiva, por una parte, y al apoyo técnico y económico de la Administración, por otra.

Zonas protegidas

A 800,23 hectáreas se eleva en estos momentos la superficie de viña en la provincia, presente en todas las comarcas, desde las 356,08 hectáreas del Alto Andarax y las 235,19 del Campo de Tabernas hasta las 15,60 del Bajo Almanzora y las 2,90 del Campo de Níjar y Bajo Andarax. Uno de los frutos del impulso ha sido el reconocimiento de tres indicaciones geográficas protegidas como vino de la tierra: Vinos de la Tierra Laujar-Alpujarra, Vinos de la Tierra Ribera del Andarax y Vinos de la Tierra Desierto de Almería. Fruto es también el otorgamiento por la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía del distintivo de 'Calidad Certificada' a las bodegas El Cortijo de la Vieja (Alcolea), De Alboloduy y Cortijo el Cura (Laujar), que desde hace años apostó por uva en producción ecológica para la elaboración de su vino.

Tierra Laujar-Alpujarra, según explica la publicación, trabaja con las variedades de uva más idóneas para los terrenos, tras los ensayos llevados a cabo que también han dejado de lado el vino artesanal, rosado y clarete, de escasa calidad de la comarca. Usa variedades blancas y tintas y produce blancos, rosados, tintos y tintos envejecidos, todos ellos con aromas florales y frutales. Tierra Ribera del Andarax, por su parte, utiliza variedades blancas y tintas mientras que produce blancos, rosados, tintos jóvenes y tintos envejecidos, que se caracterizan por la frescura, la ligereza y la frutosidad.

Ecología

Desierto de Almería también utilizada las variedades blancas y tintas y produce, al igual que la anterior región, blancos, rosados, tintos jóvenes y tintos envejecidos. Destacan, entre sus cualidades, la calidez que producen en la boca, su potencia, su carácter carnoso y su final duradero.

La bodega ecológica fue una apuesta ante la demanda creciente de productos naturales. Cortijo del Cura cuenta, dentro de una finca de 25 hectáreas, con 16 de viña, de las que mitad tienen más de 40 años de antigüedad. La bodega Valle de Laujar, dentro de Tierra Laujar-Alpujarra, es pionera en la elaboración de modo natural de blancos, tintos y espumosos en Andalucía. De los últimos hace una producción muy limitada, pero de gran aceptación. La cultura de la uva y del vino forma parte de la historia de la agricultura de Almería. La mayoría de los cortijos de la provincia tenían antes y tienen ahora viñas para la elaboración de vino destinado al consumo familiar. La publicación de la Junta de Andalucía recuerda asimismo el 'zurrache' o 'zurraiche' que se elaboraba con 'la granuja' o las uvas de los racimos desechados de la comercialización y las sueltas al limpiarlos. Eran uvas de mesa (Ohanes, Napoleón, entro otras variedades), se pisaban en el lagar o jaraiz, se elaboraba luego el vino de una manera doméstica y los caldos que se obtenían presentaban un sabor ácido y de poca graduación.

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