Michael Douglas te vende su villa mallorquina

Impresionante vista aérea de S'Estaca junto a los acantilados de Mallorca./
Impresionante vista aérea de S'Estaca junto a los acantilados de Mallorca.

Incapaz de dar salida a la mansión de S'Estaca tras cinco años en el mercado, el actor pregona sus encantos y le aplica una sustanciosa rebaja

I. CUESTA

Si está usted pensando en comprar una casa frente al mar, y nada en dinero, es el momento de aprovechar que Michael Douglas acaba de rebajar considerablemente el precio de su increíble paraíso mallorquín. Como S'Estaca -así se llama la mansión- no lograba encontrar un nuevo dueño por los 50 millones de euros que pedía, el actor ha decidido dejarlo en 28,9 y publicitar la oferta con un videoclip promocional en el que no duda en pregonar de viva voz las virtudes del inmueble y los buenos momentos que pasó en él.

«A mediados del siglo XIX, el archiduque Ludwig Salvator de Habsburgo compró un gran terreno en la costa noroeste de la isla de Mallorca y comenzó a crear un retiro mágico». Así comienza Michael a explicar la historia del casoplón del que él y su entonces mujer, Diandra Luker, se enamoraron. «Cuando vi por primera vez S'Estaca, en 1990, también me sentí fascinado y compré la propiedad. Muchos de mis amigos se han alojado aquí y hemos pasado muy buenos momentos juntos», cuenta el ganador de dos Oscars en el vídeo, entre planos aéreos de los impresionantes acantilados que cercan la finca, 77 hectáreas de olivares y viñedos. Un fantástico reducto con mil metros cuadrados construidos en los que no faltan la piscina, el gimnasio o una impresionante bodega. Todo eso, con el encanto añadido de saber que en esa piscina se ha bañado Jack Nicholson mientras Catherine Zeta-Jones, actual pareja del actor, cantaba 'Guantanamera' para sus egregios invitados.

Douglas y su exmujer, con la que ha compartido hasta ahora la propiedad al 50%, turnándose en su disfrute, decidieron deshacerse de la mansión en 2014 y cinco años después sigue sin venderse. Es por eso que S'Estaca, con una rebaja sobre el precio de salida del 40%, se presenta ahora como una gran oportunidad para quien desee sentirse como el archiduque alemán o como una superestrella de Hollywood.

Aunque, si uno posee una fortuna considerable, desea pasar parte de su tiempo en Mallorca pero 28,9 millones le parecen demasiado, siempre puede comprarle la casa a otro mito. Son Coll, la mansión que simbolizó la gloria de Boris Becker, lleva tiempo a la venta por diez millones de euros. De hecho, la propiedad ya ha salido a subasta en tres ocasiones, porque al tenista alemán se le acumulan las deudas. Mucho más barata, es verdad, Son Coll presenta dos inconvenientes: que hace tiempo que está abandonada y necesitará de una buena reforma, y que desde hace un año se ha convertido en el edén de una comunidad de okupas poco dispuestos a abandonar su idílico hogar.