«Firmaron ante notario porque no se fiaban»

Felipe González y José María Aznar posan en plató antes de dar inicio al debate, que fue conducido por Manuel Campo Vidal. :: r. c./
Felipe González y José María Aznar posan en plató antes de dar inicio al debate, que fue conducido por Manuel Campo Vidal. :: r. c.

Antena 3 celebró el primer 'cara a cara' entre González y Aznar en 1993, que moderó Campo Vidal. «Es un derecho del ciudadano», recuerda el periodista

JUANFRAN MORENO

Quedaban unos minutos para empezar. Todo cuidadosamente acordado, excepto lo más importante: quién era el encargado de hablar por última vez en el minuto final. A las puertas del mítico estudio uno de Antena 3, el entonces coordinador de campaña del PSOE, Txiki Benegas, y su homólogo en el PP, Javier Arenas, negociaban 'in extremis'. Pero no había acuerdo y el tiempo jugaba en contra. Fue el periodista Manuel Campo Vidal (Camporrélls, Huesca, 68 años), moderador y director del 'cara a cara', el que aportó la solución del orden de los turnos: abriría José María Aznar y cerraría Felipe González.

En aquellos momentos de tensión, recuerda Campo Vidal que Arenas le dijo que no entrarían. «Y le contesté con ironía: 'entonces salgo a plató y digo a la audiencia que gane las elecciones Julio Anguita, que es el más serio'». Con la decisión tomada, el periodista se la comunicó a Aznar y fueron al estudio. Todo iba por los derroteros habituales, hasta los minutos finales. El líder conservador aseguró que los socialistas habían exigido al moderador cerrar el debate. Comenzó una batalla dialéctica por las condiciones de un partido y otro. «Creía que se había solucionado el problema de los turnos con Aznar, pero me sorprendió», explica Campo Vidal, quien reconoce que todavía le «genera tensión» ese momento cuando lo ve.

El primer gran debate electoral de la democracia fue el 24 de mayo de 1993. España tuvo que esperar a la llegada de la televisión privada para enfrentar a los dos principales líderes políticos del país. La idea le surgió al propio Campo Vidal, quien ya fue pionero en moderar un 'cara a cara' en radio para los comicios europeos entre Manuel Fraga (PP) y Fernando Morán (PSOE). En Antena 3 vio la posibilidad de enfrentar a los candidatos para La Moncloa y se lo planteó a Antonio Asensio, presidente de la compañía en aquella época, que aceptó. Pero había que comunicárselo a los políticos: «El resultado estaba muy ajustado y González veía la necesidad de debatir. Aznar tenía interés porque le permitiría conseguir apoyos ante el gran público». Así, comenzó una batalla para ser los primeros y adelantarse a Telecinco, que también organizó una semana más tarde otro debate presentado por Luis Mariñas.

La organización del evento duró unos dos meses. Supuso un reto tecnológico para Antena 3, puesto que apenas tenía tres años de vida y ni siquiera se veía en todos los puntos del país. «Había un equipo de gente encargada de llamar a los pueblos y las ciudades para que sintonizaran nuestro canal». En total, doscientas personas trabajaron para este acontecimiento, ya convertido en uno de los mayores hitos del periodismo español. «Sabíamos que allí empezaba un camino, un evento que haría historia en la televisión», afirma. Tras acabar el programa, Campo Vidal acompañó a González a la salida con una frase que siempre recordará: «Este tío aguanta un debate».

Exigencias de los partidos

Ambos partidos negociaron todo sobre la estructura del debate. El tiempo, los temas, el orden de entrada y salida de los candidatos, la posición de las cámaras, el número de rótulos, la escenografía... Pero también hubo polémica a última hora por el color del decorado. Al PSOE no le gustaba que fuera azul porque, según reconocía años más tarde Txiki Benegas, recordaba al color de la precampaña electoral del PP. Los pintores tuvieron que añadir una franja amarilla y un verde difuminado para contentar a los socialistas. La temperatura del plató a 22 grados también fue una condición de González. Y los de Aznar pidieron que el 'cara a cara' fuera sentado -los anteriores debates sectoriales en la cadena fueron de pie, en un atril- porque pensaban que las diferencias de altura les perjudicarían.

Campo Vidal asegura que existía «mucha desconfianza entre ambas candidaturas». «Los partidos firmaron un acta notarial en la que se exponían las condiciones. No se fiaban el uno del otro», admite. Tras este primer debate de la campaña de 1993, hubo que esperar hasta el año 2008 para otro entre Rajoy y Zapatero. «Se produjeron varios intentos con Aznar de candidato en 1996 y ya como presidente, pero no quiso más debates porque se veía ganador», confiesa el periodista. «En 2004, Rajoy sí quería debatir, aunque Aznar le convenció para que no lo hiciera».

Pese a esos años de ausencia, Campo Vidal se alegra de que se haya recuperado la tradición de debates electorales: «Es un derecho del ciudadano. Falta que se legisle como una obligación de los políticos en campaña». De momento, el próximo será entre los cinco candidatos a la presidencia del Gobierno el 23 de abril en Atresmedia.