Aitana Ocaña confiesa su dolor: «Me han hecho daño»

Aitana Ocaña confiesa su dolor: «Me han hecho daño»

La 'extriunfita' publica hoy 'Tráiler', un EP que llega tras el pelotazo de 'Lo malo'. No lleva bien la presión de la prensa rosa. «Salgo de casa y tengo cinco coches con paparazzis siguiéndome»

ÁLVARO SOTO

Aitana Ocaña tiene dos cumpleaños. Uno es el de siempre, el 27 de junio, que ha celebrado sólo 19 veces. Otro es el 5 de febrero, cuando abandonó la casa de 'Operación Triunfo': de este día aún no se ha cumplido un año, pero un año tan intenso que ha cambiado su vida para siempre. «Me ha cambiado todo», se sincera la cantante barcelonesa, que hoy publica su primer EP, seis canciones bajo el título 'Tráiler' y que son el adelanto de su primer disco, que probablemente saldrá a la venta en febrero.

«Aitana está aquí, pero aún se está formando», dice la artista, que ya ha saboreado el éxito con sus dos primeras canciones, 'Lo malo' (quíntuple disco de platino) y 'Teléfono' (doble). «Estoy empezando y puedo cometer errores, pero quiero aprender de ellos. No se puede castigar a alguien de primeras. Muchas veces me siento presionada por lo que puedo o no puedo hablar o hacer. Y jolín, no es culpa mía», cuenta.

Y es que a estas alturas, Aitana ya ha visto las dos caras de la fama. En estos meses se ha convertido en una de las grandes estrellas de la música nacional. Pero a la vez, ha comenzado a ser carne de prensa rosa. «Se dicen tantas cosas de mí que ya ni miro Twitter», cuenta la cantante, con centenares de miles de seguidores en las redes sociales. «Parece que a los periodistas del corazón les ha dado por mí. Cuando salgo de casa, tengo cinco coches con paparazzis siguiéndome a donde voy y todavía hay gente que dice que yo les llamo. Me hacen fotos, luego salgo en las revistas... ¿Qué hago? ¿Me quedo en casa cuando vengo de un viaje? Pues me gusta ir a ver a mis amigos. ¿Por qué tengo que decirle a la gente con quién estoy o no estoy o con quién salgo o no salgo?», se pregunta la cantante. «Me han hecho daño», reconoce. «Soy sólo una adolescente a la que muchas veces le da miedo salir de casa. Ni fumo ni me drogo, no hago nada malo. Si lo hiciera, me preocuparía. Pero es que hemos llegado a extremos ridículos. El otro día sacaron una foto de Amaia comprando pan. ¿Qué relevancia tiene eso?».

«La gente me conoce. Yo no soy de esas artistas que dicen: 'A mí no me conocen'. Pues no. A mí me han visto tres meses y medio en la casa de 'Operación Triunfo' y yo era yo misma, así que me conocen. Lo mejor de todo son los fans, que te sienten 'supersuyos'», explica.

«Quiero componer en inglés»

Consciente de las dificultades del mercado de la música, y de la posibilidad de estar un día arriba y al siguiente, abajo, Aitana no descarta compaginar en el futuro la música con los estudios. «Empecé a ir a la universidad y ahora ya no puedo. Me gustaría tener una carrera, pero hablé con mis padres y decidimos que a lo mejor no es el año más indicado para seguir estudiando porque me agobiaría. Creo que ahora me toca formarme como persona, psicológicamente y físicamente. Tengo que reforzar mi voz, aprender a bailar... Todo lo que quiero cuesta un precio y quiero trabajármelo mucho. Y también quiero componer en inglés. Cuando comencé y subía canciones a Instagram, eran en inglés. Luego en la Academia me enseñaron la importancia de cantar en español», agrega.

Personal

Aitana Ocaña Morales nació en San Clemente de Llobregat, Barcelona, y tiene 19 años. Se dio a conocer en 'OT 2017', la edición que ganó Amaia, si bien fue su dueto 'Lo malo' con la también concursante Ana Guerra lo que catapultó su carrera. El tema arrasó en todo el mundo. La joven, que empezó a tocar el piano desde pequeña, tenía pensado estudiar la carrera universitaria de Diseño, pero, de momento, ha decidido apostar por la música. Ha cantado en multitudinarios conciertos con Luis Fonsi y David Bisbal, entre otros. Fue sonado su romance y posterior ruptura con el 'triunfito' Luis Cepeda.

«Me pasan cosas muy bonitas y soy muy feliz y sólo me preocupa que algunos comentarios que me llegan puedan terminar contaminando mi felicidad y haciendo que los recuerdos cambien y pasen a ser negativos. Lo que me está ocurriendo es un proceso de maduración a toda velocidad».

 

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