Diario de campaña en la Costa

Por una marquesina libre

En esta marquesina, hasta ayer, estaban los carteles de Luisa García Chamorro y Flor Almón. /JAVIER MARTÍN
En esta marquesina, hasta ayer, estaban los carteles de Luisa García Chamorro y Flor Almón. / JAVIER MARTÍN

La campaña se crispa en Motril por el cobro de unos recibos antiguos y por la 'ocupación' de las paradas de autobuses: el conflicto ya sí que está servido

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

La cordialidad de las campañas pende de un hilo tan fino que, con un poco de presión, se desgarra lentamente hasta que se rompe en seco. Ayer todo estalló y saltó por los aires en una aparente calma chicha motrileña que sostenían las buenas formas y el pasotismo.

Luisa García Chamorro (candidata del PP) cuenta que hace seis meses, como en otras campañas, su equipo se preocupó por llamar a la empresa de las marquesinas y contratar algunos de estos escaparates de autobús. También lo hicieron así desde el PSOE y García Chamorro llevaba unos días compartiendo espacio tanto con Flor Almón como con Borrell, que va a las Europeas.

Pero de ahí, las han largado. Y ahora los cristales lucen transparentes sin ninguna cara electoral. Dice García Chamorro que Antonio Escámez (teniente de alcalde de Urbanismo y candidato de MÁS Motril) se ha dado cuenta de que la concesión de la empresa de las marquesinas estaba caducada y ha dicho que ahí no podía haber publicidad electoral.

A Luisa le ha sentado mal porque les ha costado un dinero y quedaban elegantes. No le parecen formas, quitar los carteles en plena campaña y a pocos días de que se acabe la contienda cuando cualquiera podría haberlas contratado y pagado.

Antonio Escámez explica que, como la concesión estaba caducada, esas marquesinas son de todos los motrileños y, por tanto, no son para uso de un partido u otro, sino de todos. Y por eso, no habrá la cara de nadie observándoles cuando los motrileños esperen el autobús en esta semana de votaciones. García Chamorro se pregunta que si al 'Mc Donald's' le harían lo mismo.

Pero Escámez puede que ya viniese rebotado de otro conflicto con sus carteles. Resulta que la junta electoral ha atendido la reclamación de IU-Equo para que deje de exhibirse en la maquinaria que se utiliza en las obras de la calle Ancha piezas de propaganda de Antonio Escámez y el Partido Más Costa Tropical. Por eso, la junta electoral ha pedido la retirada de esos carteles a pie de zanja.

De esos lodos, pueden venir estos barros de las marquesinas.

IU ha dado traslado a la Fiscalía de la reclamación y de la documentación aportada por si la actuación pudiera ser constitutiva de un delito en materia de propaganda electoral.

El tercer choque ha sido aún más fuerte y la respuesta de los que prefieren callar cuando se lía gorda todavía se espera. A lo mejor la espera dura hasta el domingo. Resulta que, por esas cosas 'mágicas' que suceden se acaban de mandar los recibos del IBI de los cortijos de 2012. Sí, de hace siete años. Y alguien recordó como, gobernando el PP y antes de otras elecciones, también se mandaron, no se sabe cómo, miles de multas.

Lo de los cortijos se ha complicado tanto que ha producido la primera crisis de gobierno importante –la primera– entre PSOE y MÁS Motril a cuatro días de deshacerse el pacto, que también tiene mala sombra terminar así después de cuatro años sin dar una voz más alta que otra.

Antonio Escámez señala que, como cuando pasa algo hay quien no da la cara, ha querido adelantarse y ponerle nombre al culpable para que, ésta, no les cayese encima.

Por eso ha dicho bien claro que el que le «ha dado al botón» de mandar los recibos del IBI ha sido Paco Sánchez-Cantalejo, teniente de alcalde de Economía del PSOE.

Antonio le ha pedido a Paco que hable y, por ahora, ha guardado silencio. Sí se ha subido al carro el PP al que también le parece mal que se manden recibos probablemente prescritos que han molestado a los motrileños. Y así van pasando los días que empezaron tímidos y sosos y se han vuelto en un rosario de pequeños enfrentamientos de unos y otros. Por los carteles o por los recibos mandados tan solo con siete años de retraso. Nunca es tarde, si la campaña es buena.