ERC gana a Colau y Barcelona tendrá a su primer alcalde independentista

Ada Colau, en su comparecencia tras conocerse los resultados./EFE
Ada Colau, en su comparecencia tras conocerse los resultados. / EFE

Ernest Maragall deberá buscar los pactos con Colau, con la que empata en número de concejales. Manuel Valls y Elsa Artadi fracasan

CRISTIAN REINO

Lo decían los pronósticos, la victoria en Barcelona era cuestión de un puñado de votos y así fue. Ernest Maragall, el candidato de Esquerra y hermano del alcalde socialista de la Barcelona olímpica, ganó ayer las elecciones municipales de la ciudad de Barcelona por un estrecho margen a la actual alcaldesa, Ada Colau, de Barcelona en Comú. Ambos obtuvieron los mismos asientos en el Ayuntamiento barcelonés (10), lo que deja el gobierno de la capital catalana pendiente de los pactos, aunque Colau reconoció la victoria republicana y dijo que es el dirigente de Esquerra quien debe empezar a buscar a sus aliados.

     La victoria republicana, aunque sea por la mínima de unos 4.000 votos, concede la ventaja al dirigente republicano, lo que provocará que por primera vez la alcaldía de Barcelona esté en manos de un independentista. Hace cuatro años, Xavier Trias (CiU) perdió la alcaldía, pero su formación no era inequívocamente secesionista. Y hasta que el convergente llegó al gobierno municipal, Barcelona no había conocido más que alcaldes socialistas. Maragall ha cimentado su victoria en los barrios acomodados de la ciudad como Gracia, el Eixample y Les Corts. Colau, en cambio, ha acusado la recuperación del PSC en sus viejos feudos.

     Barcelona es la joya de la corona de la política catalana. Una de las piezas clave del tablero catalán y por la que los secesionistas llevan tiempo suspirando, porque Barcelona es una marca global, que hasta la fecha se había desmarcado de la agenda secesionista. No se ha integrado hasta la fecha en la Asociación de Municipios por la Independencia y para los secesionistas era un déficit estructural que debían solventar para afianzar el 'procés'.

     La alegría republicana no fue completa. No solo por el gran resultado de Carles Puigdemont en las elecciones europeas, también porque en el pueblo de Oriol Junqueras, Sant Vicençs del Horts, la victoria fue para el PSC. Además, en el consistorio barcelonés, la suma de las fuerzas secesionistas fue menor que hace cuatro años (15). Esta situación obligará a Ernest Maragall a tender puentes con los comunes y con los socialistas. En cualquier caso, Maragall no tiene la alcaldía asegurada, porque un pacto entre los comunes y los socialistas podría dejarle con la miel en los labios. Es complicado y la propia Colau habló ayer de que debería darse un pacto amplio y transversal entre los 28 concejales que suman los tres grupos de izquierdas.

     En las elecciones de Barcelona había otras pequeñas batallas por dilucidar. Por un lado, estaba la incógnita de cuál sería el resultado de Manuel Valls, que contaba con el apoyo de Ciudadanos. Si su objetivo inicial era ser alcalde, su resultado puede calificarse como un fracaso, porque apenas ha obtenido un concejal más que Ciudadanos hace cuatro años. La otra incógnita era Elsa Artadi. Abandonó el Gobierno de Quim Torra, siendo consejera de la Presidencia y una de las piezas clave del ejecutivo, para lanzarse al objetivo de pelear por el triunfo, pero la dirigente de JxCat cosechó ayer un resultado muy pobre, con solo cinco regidores, como quinta fuerza del Ayuntamiento. El efecto Puigdemont, con su millón de votos en las europeas, no se notó en las locales de Barcelona.