La jornada electoral de Salvador, con síndrome de Down: «Queremos trabajo y ser independientes»

Un joven con síndrome de Down deposita su voto en Granada./FOTOS: RAMÓN L. PÉREZ / ALFREDO AGUILAR / PEPE MARÍN /JAVIER MARTÍN / CLARA CEREZO / JOSÉ UTRERA
Un joven con síndrome de Down deposita su voto en Granada. / FOTOS: RAMÓN L. PÉREZ / ALFREDO AGUILAR / PEPE MARÍN /JAVIER MARTÍN / CLARA CEREZO / JOSÉ UTRERA

Miles de vecinos han acudido a sus centros electorales para ejercer su derecho a sufragio, entre ellos dos invidentes que por primera vez han podido elegir las papeletas en braille

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGRANADA

Ningún distrito ha faltado a su compromiso con las urnas. El reloj marca las las nueve y el centro cívico del Zaidín abre sus puertas con una actividad diferente a las que normalmente acostumbra. El espacio cultural no recordaba otro domingo tan concurrido desde el 26 de junio de 2016, fecha de los pasados comicios. Dos mesas han sustituido la fila de sillas y en ellas medio centenar de zaidineros han dejado dejan su decisión política en cuestión de 15 minutos. El volumen de papeletas crece en los recipientes. Los apoderados no han sido los únicos madrugadores y los ciudadanos ya pululan por los colegios del distrito Ronda. Para algunos como Marcos, que vota por segunda vez, su centro electoral es la primera parada del día, el joven aprovechará la mañana para hacer senderismo por Monachil. Al igual que él, otros 25.878 granadinosque han cumplido 18 se estrenan en estas elecciones al Congreso y al Senado, las decimoterceras elecciones que España celebra en esta etapa democrática. Primeras veces cargadas de ilusión para algunos residentes como Clara y Miguel Ángel, vecinos de la Zona Norte. Estos dos granadinos dejaron la mayoría de edad hace tiempo, pero es la primera vez que votan sin ayuda. Son invidentes y en todas las citas electorales son sus padres quienes asisten su voto, hoy han podido tocar con las yemas de sus dedos las papeletas y han sido ellos quienes han introducido su decisión para las Cortes en el sobre. «Es la primera vez que votamos en braille. Llamamos para que nos preparan los sobres, normalmente son nuestros padres o el presidente de mesa los responsables de meter las papeletas en los sobre. Esta vez lo hacemos solos»

A las 12.00 los dos amigos cumplían con su deber cívico en el centro San Francisco Javier, sin embargo un incidente ha retrasado su voto. El presidente del centro ha tenido que llamar a la Junta Electoral. Mientras comprobaban el nombre de una mujer que se disponía a votar, la señora ha introducido su sufragio en las urnas. La mujer solicitó el voto por correo y no llegó a enviarlo, perdiendo así su derecho a decidir. Las urnas no se pueden abrir hasta el cierre del colegio electoral por lo que el presidente ha expulsado a la mujer del recinto sin que pueda votar los tres representantes granadinos al Senado.

En el centro, las tres mesas del colegio Escolapios estaban a rebosar, estampa que contrasta con los centros electorales del Realejo. El antiguo barrio judío se ha rezagado en su cita. A las 11.00, el convento de las Comendadoras de Santiago tenía las urnas prácticamente vacías. «Ha sido una mañana muy tranquila», explicaban los vocales de la mesa. Desde un crucifijo, Cristo observaba las elecciones de los residentes, algunos bromeaban con que más tarde escuchara sus quejas.

En el colegio Nuestra Señora de las Mercedes, un joven estrenaba derecho a sufragio y puesto en las mesas. La escuela ha sido también el escenario donde Salvador Martínez Baringo, joven de 28 años con síndrome de Down, ha reivindicado el derecho a decidir de los que, como él, padecen esta enfermedad. Emocionado, Martínez ha depositado su voto en las urnas, en un centro que conoce bien y en el que pasó los mejores años de su infancia. Ahora, Martínez trabaja de prácticas en la Alhambra y compagina su empleo con su gran pasión: la fotografía. En declaraciones a IDEAL el joven ha mandado un mensaje a los futuros representantes: «Quiero que tengamos empleo y podamos ser independientes». No es la primera que Salvador vota, el joven nunca ha estado incapacitado y ha ejercido su derecho desde los 18 años. Sin embargo, gracias a más de 2.000 discapacitados intelectuales podrán votar. El Congreso les reconoció su derecho en octubre.

13.00 horas. El centro está muy animado y a sus ochenta años, una hermana Mercedaria espera para votar: «No falto ningún año. Seguiré votando hasta que no pueda. Es muy importante hacerlo», ha mantenido.

Pasadas las 14.00 horas los colegios de la capital empezaban a saturarse. Hoy los granadinos han llegado tarde a comer a casa. El instituto Cervantes o en el Colegio Gran Capitán los vecinos esperaban largas colas para poder coger las papeletas. Se desconoce a quién favorecerá la movilización, pero tienen hasta las 20.00 horas para decidir los candidatos a los que darán su confianza.

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