Vox purgó su propio ideario para eliminar los pasajes más radicales en busca de votantes

El líder de VOX, Santiago Abascal, saluda a los simpatizantes a su llegada al acto electoral en Almería./Efe
El líder de VOX, Santiago Abascal, saluda a los simpatizantes a su llegada al acto electoral en Almería. / Efe

La «exaltación del patriotismo» en el aula, la «alianza de civilizados», la «recuperación de las cualidades castrenses» o el «Plan Nacional de Natalidad» ya no figuran

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

El programa con el que Vox ha llegado a las instituciones andaluzas y que ha escandalizado por sus ideas de ultraderecha no es el original. Es, en realidad, una versión dulcificada del ideario primigenio del partido que fue redactado con motivo de las elecciones generales de junio de 2016. Aquel programa, que se llamaba «Hacer España grande otra vez» y que ha desaparecido de los archivos públicos del partido, contenía 500 propuestas, frente a las «100 medidas para la España viva» presentadas en el acto de Vistalegre del pasado 7 de octubre.

En ese programa original (que solo le dio 46.781 votos en toda España frente a los casi 400.000 del pasado domingo solo en Andalucía) estaban ya las ideas más controvertidas de Vox como la de suprimir las autonomías, las policías autonómicas, la ley de violencia de género, la ley de memoria histórica, el Senado o limitar la inmigración. Pero algunas de sus propuestas, sobre todo las que tenían reminiscencias del franquismo o de los fascismos de los años 20 y 30, han sido suprimidas en los últimos meses.

Vox abogaba originariamente por «regular por Ley que la exaltación del patriotismo» para que fuera «objeto de enseñanza general» desde los primeros años de escolarización. También ha eliminado otra propuesta con tintes de la dictadura como era poner en marcha un «Plan Nacional de Natalidad». Aunque las referencias a la familia tradicional continúan en su programa, el partido ha hecho desaparecer las «medidas» de «apoyo a la estabilidad matrimonial» y contra las «crisis familiares». El partido de Santiago Abascal ya no habla de tocar la ley del divorcio, pero esa reforma sí figuraba hace solo dos años en su ideario, precisamente para acotar las separaciones a fin de «favorecer» esa «estabilidad matrimonial» y la «protección de los hijos».

«Simples peleas»

La formación, en uno de sus puntos más controvertidos y que ha desaparecido también apostaba en el ámbito de la violencia familiar por «no judicializar actos no penales», «distinguir entre discusiones y maltrato» y «despenalizar las simples peleas», «diferenciando claramente las situaciones de conflicto de las de violencia».

Vox ya no aboga, como sí hacía, por «la potenciación y recuperación de los valores, virtudes y cualidades castrenses» ni por poner en marcha «un Plan Nacional de Protección de la Cultura y el Patrimonio» español. También ha purgado términos poco correctos políticamente como el de proponer, frente a la «alianza de civilizaciones» de Rodríguez Zapatero una «alianza de civilizados» para «corregir» a la ONU en su «deriva antiliberal, antioccidental y antidemocrática». El partido ya no incluye en su ideario la palabra «abortorios» para referirse a los clínicas de interrupción del embarazo ni la creación de un «Plan de Prevención y Concienciación Social sobre el Drama del Aborto».

El partido ha suavizado su oposición a las instituciones europeas y ya no habla de la «primacía de la Constitución sobre el Derecho Comunitario». Ha dejado al margen su programa original de «prostitución cero», el plan de terminar con la denominación de «provincias» para denominarles «comunidades de municipios» o la supresión de las mancomunidades.

Vox ha borrado igualmente del ideario que presentó hace dos años la posibilidad de que la «jubilación» sea «reversible», la de «sancionar» las prejubilaciones o la de obligar por ley a los sindicatos a pagar las horas de sus liberados.

La purga de Vox, al margen de medidas concretas, también ha afectado a algunas ideas que podían aproximarle a planteamientos de Podemos. En el programa de 2016, tal y como hace la formación de Pablo Iglesias, abogaba por acabar con el «Régimen político» del 78, al que consideraban «agonizante y obsoleto». El partido de Abascal mantiene su idea de suprimir el Senado, pero ya no incluye calificativos sobre la cámara Alta de la que decía «que solo tiene sentido en el caso de un Estado federal y supone un gasto completamente prescindible».

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