Mercado inmobiliario

La firma de hipotecas sigue sin acusar las incertidumbres del Supremo

Vista de un juzgado casi colapsado por las reclamaciones relativas a hipotecas./ Ignacio Pérez
Vista de un juzgado casi colapsado por las reclamaciones relativas a hipotecas. / Ignacio Pérez

En noviembre se firmaron un 14% más que hace un año, aunque siguió la desaceleración observada tras el verano pese a que la suma por crédito es la mayor desde 2008

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los malos augurios sobre los efectos perniciosos que iban a tener sobre la contratación de hipotecas los últimos vaivenes judiciales, y en especial el polémico cambio de jurisprudencia del Tribunal Supremo entre octubre y noviembre pasados respecto al impuesto que grava su constitución (actos jurídicos documentados), se han quedado por ahora en nada. Al menos conforme a los datos que ha venido publicando el INE, que este miércoles adelantó que en el penúltimo mes del año la firma de créditos para la compra de vivienda creció un 14,2% respecto al mismo período de 2017, dejando ya atrás polémicas como la de las cláusulas suelo y otras condiciones presuntamente abusivas por las que los consumidores continúan peleando en los juzgados.

Cierto es, no obstante, que el Instituto de Estadística recoge en su información las operaciones que se han inscrito en los registros de la propiedad, procedentes a su vez de escrituras públicas acordadas previamente ante notario. Y como el desfase entre unas y otras suele ser de entre dos y tres meses, es probable que hasta conocer los datos de enero e incluso febrero aún quepa ver algún efecto negativo derivado de las últimas modificaciones de criterio por parte del alto tribunal. Esta misma semana validaba la comisión de apertura porque no es un «servicio eventual», al tiempo que señalaba que los gastos y tributos de los préstamos deben compartirse entre el banco y el cliente en casi todos los casos aunque el Parlamento los va a cargar al primero.

De momento, lo único que se aprecia es una desaceleración del mercado que se venía observando después del verano pasado, con un pequeño descenso mensual en octubre y ahora otra vez una bajada moderada del 5% en noviembre respecto al mes anterior. Aún así se firmaron 28.835 préstamos para financiar la adquisición de una casa, niveles superiores en dos dígitos a los de 2017 -se prevé haber sumado cerca de 360.000 contratos en el conjunto del año, 50.000 más que el anterior- aunque «lejanos respecto a los que vimos en 2006 y 2007», antes del estallido de la última burbuja inmobiliaria, «cuando de media se concedían más de 100.000 hipotecas», señala Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa.

En cualquier caso, la recuperación del sector sigue dando pasos firmes con aumentos sensibles en casi todos sus parámetros. Lo más relevante puede ser el incremento anual acumulado de casi el 17% en el volumen de capital prestado (solo en noviembre fueron 3.767 millones de euros), aunque el importe medio por hipoteca subió tres veces menos (5,3%), por debajo de lo que lo hizo el precio de la vivienda (7,2% el tercer trimestre según el propio INE). Aún así, la suma por crédito es la mayor desde finales de 2008, con 130.651 euros, casi 14.000 más que a finales de 2017.

Menos cambios de condiciones

Otro síntoma de que los efectos de la última crisis económica y financiera ya prácticamente no se acusan, más allá del efecto arrastre en el volumen de operaciones, es que los cambios registrales realizados en las hipotecas mantienen un importante retroceso en 2018. Así, a falta de computar solo los datos de diciembre, las novaciones de condiciones cayeron un 19%, mientras que las subrogaciones lo hicieron otro 17% de media. A ello contribuyó también la estabilidad aparente en los tipos de interés, pese a que el euríbor sigue en ascenso -cerró el año pasado con una tasa del -0,129%, su valor más alto en cuatro años- descontando la subida que puede decidir en la segunda mitad del año el BCE en el precio oficial del dinero en la zona euro.

Pero dado que esa posibilidad no parece cercana por ahora ante la ralentización de la economía europea, la proporción de hipotecas a tipo fijo y variable sigue sin igualarse, aunque las primeras ya suponen prácticamente el 40% del total. A la espera de que la reforma de la Ley Hipotecaria entre en vigor antes del verano próximo (ahora se tramita en el Senado), que cargará a la banca todos los gastos de constitución de este tipo de préstamos salvo la tasación del inmueble, las entidades financieras no han encarecido todavía sus tipos -en noviembre la media era del 2,61%, muy similar a la de los últimos doce meses, e incluso algo inferior- y puede incluso que «suavicen esa posible subida» por la «rivalidad comercial» entre ellas, apunta Toribio.