Las cicatrices de la burbuja en la costa

Ana Tudela y Antonio Delgado. / ATLAS ESPAÑA

La Comunidad Valenciana acumula demandas por importe de 900 millones

ATLAS ESPAÑA

Un viaje en moto. 15.000 kilómetros en viajes para documentar el infierno de hormigón que dejó la burbuja en la costa. «Lo que pensamos fue: tenemos esta oportunidad de captar la imagen de cómo quedó todo antes del estallido de la burbuja antes de que vuelva el ladrillo y vuelva a cambiar todo el paisaje», comenta Ana Tudela, coautora del libro «Playa Burbuja».

En la obra cuentan historias como la de Carmen Suárez, a quien le construyeron una mole de 12 pisos a 80 centímetros de su casa. Fue en Marbella, donde empieza el libro. «El ladrillo no es algo invisible que no se va, no puede estar más a la vista. En Marbella, hay más de 38.000 viviendas ilegales», explica Tudela. Y en Almería, un hotel ya famoso en pleno parque natural.

La liberalización del suelo y la estrecha relación entre políticos y promotores ha ido dejando esqueletos de hormigón por todo el litoral mediterráneo. «Son necesarias leyes que añadan más transparencia a la propia contratación pública a los procedimientos para que en la opacidad donde se han reducido todos estos tejemanejes sea más complicado que suceda», opina Antonio Delgado. Tejemanejes que pueden salir todavía más caros porque según la investigación de estos dos periodistas, la Comunidad Valenciana acumula demandas por importe de 900 millones puestas por promotores por planes que estaban mal hechos. Le permitieron construir donde no estaba permitido. Que le indemnicen.

¿Quién acaba pagando siempre? Una investigación de dos años. Más de cien entrevistas para no olvidar qué aspecto deja una playa burbuja.

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