Los sindicatos convocan la primera movilización contra el Gobierno de Pedro Sánchez

Unai Sordo (i) y Pepe Álvarez, durante la rueda de prensa./Efe
Unai Sordo (i) y Pepe Álvarez, durante la rueda de prensa. / Efe

Será el 8 de febrero en Madrid, donde se reunirán más de 10.000 delegados, para exigir que se modifique ya la reforma laboral y la de las pensiones

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Es hora de pasar de las palabras a los hechos. Éste es el mensaje que han lanzado hoy las dos principales organizaciones sindicales al Gobierno de Pedro Sánchez, cansadas ya de escucharles hacer anuncios que no terminan de concretarse en medidas concretas y de que en la mesa de diálogo social se den por cerrados acuerdos que después no pasan a tramitarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Por eso, ya no le dan más tiempo de gracia y han convocado -tras mantener una reunión conjunta de ambas ejecutivas- la primera movilización contra el Ejecutivo socialista: será el 8 de febrero en Madrid, donde UGT y CC OO reunirán a 10.000 delegados para exigir que se derogue los aspectos centrales de la reforma laboral y se modifique la reforma de las pensiones de 2013.

«Es el momento de concretar, de ejecutar medidas para la igualdad, para recuperar derechos y salarios», ha asegurado el líder de CC OO, Unai Sordo, que ha instado al Gobierno a que «no se escude en minorías» y «lleve al BOE aquellas materias que venimos negociando y que hemos cerrado, aunque la CEOE no se haya sumado».

Y es que el Gobierno no es el único destinatario de este proceso de movilizaciones, sino que los sindicatos se dirigen también a las organizaciones de los empresarios, a quienes piden que apliquen los puntos alcanzados en el IV Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), firmado el pasado mes de julio, en el que además de una subida generalizada de los salarios de entre el 2% y el 3% se recoge garantizar un salario mínimo por convenio de 1.000 euros al mes.

Por eso, durante este mes comenzarán las protestas con asambleas en los centros de trabajo, que tendrán un punto de inflexión el próximo 8 de febrero en «un gran acto sindical» y que continuará con un itinerario de movilizaciones que culminará el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, con «un gran paro laboral». Al igual que hicieron el año pasado, UGT y CC OO pedirán a los trabajadores -tanto mujeres como hombres- que durante esa jornada secunden un paro de dos horas por turno, pero contemplan también la posibilidad de ampliarla a 24 horas en algunos sectores, en los más feminizados o en los que exista mayor brecha salarial.

«Si no hay respuesta habrá movilización», ha amenazado el líder de UGT, Pepe Álvarez, quien ha explicado que el proceso de movilizaciones se irá concretando y si no hay un cambio de «actitud» por parte del Gobierno y de la CEOE, «crecerá en intensidad y se prolongará en el tiempo». «Queremos que el Gobierno y los actores económicos sepan que no vamos a esperar a que se acabe la legislatura para abordar esta situación», ha advertido Álvarez.

Vía Real Decreto

Los sindicatos han exigido a Pedro Sánchez que apruebe por la vía del Real Decreto los acuerdos para revertir los aspectos más letales de la reforma laboral que, después de meses de negociación, se llegaron a cerrar en diciembre –la propia CCOO llegó a anunciarlo en rueda de prensa–. Se refieren a medidas tales como recuperar la prevalencia del convenio del sector sobre el de empresa, devolver la ultraactividad a los convenios (es decir, que se prorroguen de forma automática y de manera indefinida mientras no se apruebe otro nuevo), garantizar la aplicación del convenio colectivo en los casos de externalización o subcontratación, recuperar las prestaciones para parados de más de 52 años o incluso implantar un registro de control de la jornada. Pero, a su vez, pidieron derogar la reforma de las pensiones para que las prestaciones se revaloricen con el IPC de manera automática y se revise el factor de sostenibilidad.

La respuesta del PSOE llegó de boca de José Luis Ábalos: el Gobierno no renuncia a derogar la reforma laboral pero «tenemos que conseguir la mayoría parlamentaria para llevarla a cabo». Y les emplazó a ayudarles a lograrlos.