Mal comienzo de año: 83.000 nuevos parados y más de 200.000 empleos destruidos

Pese a ser habituales estos datos en enero, se trata de los peores registros desde hace más de cinco años

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

El año terminó con buenas noticias para el mercado laboral español, bastante mejores incluso de los esperado, pero, sin embargo, 2019 no ha empezado con buen pie. El número de parados registrados en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo aumentó en 83.464 respecto a diciembre -tres de cada cuatro además eran mujeres-, lo que supone el peor dato desde 2014, mientras que en el primer mes del año, cuando ha entrado en vigor el nuevo Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 900 euros al mes, se destruyeron 204.865 empleos, una cifra que no se alcanzaba desde el año 2013, según los datos publicados hoy el Ministerio de Empleo, Migraciones y Seguridad Social.

Sin embargo, desde el Gobierno descartan que «este descenso más acusado de la afiliación» sea consecuencia directa de la fuerte subida del SMI, sino que lo justifican en que «el pasado mes de diciembre fue el de mayor crecimiento de trabajadores de los últimos once años». «Es una mala cifra, pero como todas las malas cifras que se dan en enero», admitió el secretario de Estado para la Seguridad Social, Octavio Granado, quien, pese a haberse confirmado ya una ralentización en enero del crecimiento del PIB, rechazó también que pueda haber «algún tipo de extrapolación sobre si existe algún tipo de alteración del ciclo económico». Las razones que esgrimió son la ya habitual finalización de la campaña de Navidad, a la que se une el fin de algunas campañas agrarias, como la de la aceituna y los cítricos.

Granado hizo hincapié en desvincular estos malos datos con la subida del 23% del salario mínimo y para corroborarlo echó mano a los datos de los últimos años. Así, recordó que en 2014 el SMI no subió nada y la afiliación bajó en unas 184.000 personas (-1,13%); que en 2015 subió un 0,5% y el empleo se redujo en casi 199.900 personas (-1,19%); que en 2016 subió un 1% y la afiliación bajó en 204.000 personas (-1,18%); que en 2017 se elevó un 8% y la ocupación cayó en 174.000 (-0,98%); que en 2018 se incrementó un 4% y la afiliación cayó en 178.000 personas (-0.97%) y en 2019 se impulsó un 23% y se perdieron 204.000 cotizantes (-1,08%); es decir, pese a ser la mayor subida desde hace más de cuatro décadas, el ritmo mensual de pérdida de afiliados fue menos que entre 2014 y 2016 y apenas una décima más que los dos años precedentes. «De momento la correspondencia no existe», insistió el secretario de Estado, quien, no obstante, no descartó que a final de año se pueda encontrar.

Comercio y hostelería, a la cabeza de las pérdidas

El sector del comercio y la hostelería son los que explican la mayor parte del descenso del número de afiliados, puesto registran pérdidas de más de 39.000 y 38.000 cotizantes, respectivamente. Pero también se destruyó empleo en la Administración Pública (-12.746) y en la sanidad (-10.075), pese a que el último mes del año los buenos datos se consiguieron gracias exclusivamente al empuje de los empleados públicos. En realidad, todas las actividades perdieron trabajadores menos la agricultura, que sumó algo más de 1.000 cotizantes, y el sector inmobiliario, con unas decenas más.

Esto ha provocado que si a final de año la cifra de ocupados sobrepasó la barrera de los 19 millones, de nuevo se ha vuelto a reducir hasta los 18.819.300, aún así, la cifra más alta en un mes de enero desde 2008; el ritmo de creación de empleo también bajó del 3% hasta el 2,94%.

Por su parte,el número total de desempleados subió hasta los 3,28 millones después de crecer la tasa a un ritmo del 2,61%. Y es que el paro aumentó en todas las comunidades autónomas, pero especialmente en Andalucía (casi 20.000 desempleados más), Madrid (+11.308) y Valencia (+9.369). En cuanto a los sectores de procedencia, disminuyó entre quienes habían trabajado por última vez en la construcción, en casi 7.000 personas menos, y entre el colectivo sin empleo anterior (-1.346). Por el contrario, aumentó entre los que habían desempeñado su última ocupación en los servicios (+85.584), agricultura (+ 4.920) e industria (+1.202).

La contratación indefinida se desacelera

A su vez, la contratación ha crecido un 8,68% respecto al mes de diciembre tras registrarse 1,86 millones de contratos, el mejor dato en un mes de enero de toda la serie histórica. Los aumentos han sido significativos tanto en la contratación indefinida como en la temporal, aunque más intensa en la fija.

Concretamente, se rubricaron 181.348 contratos indefinidos en enero, lo que supone 36.570 más que en diciembre (+25,26%), mientras que la temporal, con 1,68 millones de firmas, registró un descenso intermensual de 111.876 (+7,15%). En términos interanuales, en enero la contratación refleja un crecimiento global de un 6,18%, con una aceleración respecto a los dos meses anteriores. La contratación indefinida se ha desacelerado notablemente, con un crecimiento de un 4,85%, lo contrario de la contratación temporal, que en enero creció un 6,33% respecto al mismo mes de 2018.