Uno de cada cinco parados lleva más de cuatro años buscando empleo sin éxito

Oficina de empleo./Reuters
Oficina de empleo. / Reuters

Son casi 700.000, principalmente hombres, mayores de 45 años, con una formación media o baja y residentes en el País Vasco o Canarias

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que se hicieron públicos recientemente trajeron buenas noticias, mejores de las que se esperaba. Durante el pasado año se consiguió crear más de 565.000 nuevos empleos y el número de parados se redujo en 460.000. Sin embargo, no se pueden lanzar las campanas al vuelo puesto que el mercado laboral español no se ha conseguido recuperar aún de la grave crisis vivida. Todavía faltan por sumar más de 1,1 millones de trabajadores (en 2007 había 20,7 millones de ocupados frente a los 19,6 millones actuales) y, principalmente, reducir el todavía indecente nivel de desempleo que existe: más de 3,3 millones de personas quieren trabajar y no pueden.

Éste es seguramente el reto más importante que tiene por delante España y también el más difícil -dejando a un lado el objetivo nada fácil de lograr la sostenibilidad del sistema de pensiones-­, como se pone de manifiesto en el hecho de que prácticamente la mitad son parados de larga duración; es más, uno de cada cinco lleva más de cuatro años buscando activamente empleo sin éxito.

Concretamente son 665.243 desempleados de muy larga duración los que están intentado encontrar un puesto de trabajo desde 2014, un 20% del total, según los datos que Asempleo, la patronal de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT), ha extraído de los microdatos que proporciona periódicamente el INE.

DESEMPLEO CRÓNICO

14,45%
es la tasa de paro que todavía existe en España, la segunda más alta de Europa y, tras Grecia, la única que supera los dos dígitos.

La inmensa mayoría de esos parados de muy muy larga duración son mayores de 45 años (un 60%) y solo un 3% jóvenes. En este caso es ligeramente superior el porcentaje de hombres: un 53% frente a un 47% de mujeres. Solo un 19% cuenta con un nivel de formación alto (se incluye aquí los estudios universitarios y los grados de Formación Profesional) y el 64% tiene una formación media (FP básica, ESO o Bachillerato); el 17% restante no ha terminado la Secundaria.

El peso que este colectivo tiene en el total de desempleados dista mucho de unas regiones a otras, hasta el punto de que la brecha asciende a más de 17 puntos porcentuales entre la comunidad autónoma que menor nivel tiene de personas que llevan más de cuatro años buscando empleo, La Rioja, con un 11,9%, y la que más: Melilla, donde suponen casi tres de cada diez parados. Cabe resaltar el elevado nivel de desempleados de muy larga duración que hay en el País Vasco, donde uno de cada cuatro supera los cuatro años de búsqueda, pese a ser la autonomía con la tasa de paro más baja de España, al situarse a finales de 2018 en el 9,58%, frente a la media nacional del 14,45%. Además de País Vasco y Melilla, por encima de la media nacional (20%) están Andalucía, Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia y Ceuta.

Esta situación no tiene visos de solucionarse, salvo que se tomen medidas nuevas, puesto que la probabilidad de que los más de 1,5 millones de desempleados de larga duración encuentren un trabajo es de apenas el 7,1%; tienen una probabilidad ínfima del 0,6% de lograr un empleo indefinido, que se eleva hasta el 5,5% si es temporal; hay otro 1% de opciones de que se conviertan en autónomos. Y es que si tras la crisis la creación de empleo se ha impulsado con fuerza, generando en los últimos años más de medio millón de nuevos puestos, las expectativas para el futuro no son tan halagüeñas. La previsión del Gobierno para 2019 son unos 380.000 ocupados más, aunque diversas instituciones consideran que será incluso menos, mientras que la caída del número de parados será este año casi la mitad del pasado: unos 250.000 menos, según estima Asempleo.

Paro estructural

En este sentido, la patronal de las empresas de trabajo temporal alerta de que «pese a que queda un ligero margen de mejora, la economía se estaría acercando a la zona marcada de paro estructural», entendiéndolo como aquel nivel en el cual el desempleo ya no se mueve ni para arriba ni para abajo. Si la tasa de paro está en el 14,4%, la estructural se sitúa en el entorno del 14%. Esto quiere decir que España está cerca de llegar al máximo y no poder absorber más empleo, lo que significa que ya ha expulsado a los colectivos de difícil reinserción, a los que el mercado laboral ni espera ni tiene intención de que vuelvan a ingresar.

«Hay casi tres millones de desempleados para los que no va a haber manera de encontrar una solución salvo que cambien las políticas activas de empleo», advierte Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, quien recomienda articular cuanto antes medidas que impulsen la creación de nuevos puestos, especialmente entre aquellos colectivos que están cronificando su situación, y defiende que se recurra también a las agencias de empleo y ETT, con mejores ratios de empleabilidad.