El PIB del euro se resentirá un 0,2% en tres años por la guerra comercial de EE UU y China

El presidente de China, Xi Jinping, junto al de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo./Reuters
El presidente de China, Xi Jinping, junto al de Estados Unidos, Donald Trump, en una imagen de archivo. / Reuters

El Banco de España calcula que el conflicto tendría una «elevada incidencia» mundial, sobre todo en los países más exportadores

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Que la sucesión de aranceles interpuestos durante los últimos meses entre las dos grandes potencias económicas, Estados Unidos y China, iba a afectar al conjunto de la economía era voz pópuli. Es uno de los factores que más acusará la ya de por sí desacelerada actividad mundial. Que primero impacte esa deriva de trabas en el sector comercial, también formaba parte del consenso de analistas. Pero que esta disputa entre Donald Trump y Xi Jinping acabe perjudicando a las primas de riesgo y, por tanto, a la estabilidad financiera de los países es una nueva derivada que el Banco de España se ha encargo de poner encima de la mesa.

El supervisor ha calculado cómo será el impacto de esta guerra comercial y cuánto le costará a la economía mundial en un periodo de tres años, desde 2019 hasta 2021. Y ha concluido que la zona euro puede ser una de las áreas más perjudicadas por esta situación en ese periodo. En concreto estima que el Producto Interior Bruto (PIB) de los 19 países de la moneda única se contraería un 0,2%. Y explica que esa caída reflejará «el elevado grado de apertura comercial, lo que la hace más vulnerable a la caída de la actividad mundial». Esto es, que cuanto más exportador sea un país -véase Alemania, de forma histórica, o ahora España para superar la crisis de la última década-, más peligro tiene de sufrir los envites del conflicto arancelario.

El supervisor bancario ha tomado como referencia varios escenarios posibles, porque aún se desconoce el camino que recorrerán las tensas relaciones entre ambas potencias, para estimar el impacto. En una de esas previsiones, el Banco de España estima que el PIB mundial podría contraerse un 0,25%. Un porcentaje que en el caso de EE UU podría ascender al 0,26%, y en el de China, hasta el 0,38%.

El organismo sostiene que el mayor impacto de la guerra que se cierne sobre la economía china refleja el hecho de que los aranceles estadounidenses afectan a un volumen de importaciones en relación con su PIB superior al que las autoridades chinas han represaliado.

En otro escenario, aún más adverso, el Banco de España alerta sobre los posibles efectos derivados de la caída de la confianza y el aumento de la incertidumbre, algo que podría llegar a generar «impactos adversos significativos», en relación con los que se derivan de los canales reales, no solo por el impacto directo derivado del aumento de las primas de riesgo de la inversión, sino también por el efecto segunda ronda en la actividad mundial, que afecta considerablemente al área del euro. Al mismo tiempo, matiza que «la incidencia de la guerra comercial sobre la incertidumbre resulta difícil de calibrar y, por lo tanto, sus efectos deben tomarse con más cautela que los correspondientes a los canales reales».

Efecto 'boomerang'

De hecho, apunta que existen diversos factores que podrían hacer que los efectos fueran distintos de los considerados en estas simulaciones, ya que no se tiene en cuenta la reacción expansiva de las políticas monetarias que están llevando a cabo la Fed norteamericana y el BCE y que tendería a reducir la magnitud del impacto. Tampoco se tiene en cuenta el hecho de que las tensiones comerciales pueden originar cambios en la localización de las cadenas de producción globales, en las que China tiene un papel prominente, con efectos sobre la actividad de terceros países, que podrían ser positivos o negativos, según los casos; ni la posible desviación de comercio hacia terceras economías, como el área del euro.

En cualquier caso, el Banco de España advierte de que las tensiones comerciales entre ambos países parecen estar afectando de manera «significativa» a la actividad económica mundial, con perjuicio en los flujos comerciales bilaterales entre los países y en la caída de la demanda derivada de la menor actividad y el alza de la incertidumbre global.

Todas estas advertencias se unen a la última actualización de las previsiones de organismos como la OCDE, en las que advertía sobre el impacto de la guerra comercial en las economías. La institución ha revisado a la baja las perspectivas de crecimiento mundial para este ejercicio y el próximo. Lo ha hecho hasta su nivel más bajo en la última década, debido fundamentalmente a la incertidumbre económica y política. En concreto, la nueva previsión de la OCDE pasa por que la economía crezca un 2,9% en 2019, tres décimas menos de lo estimado hasta ahora, mientras que el ajuste para 2020 ha sido de cuatro décimas, hasta el 3%. «Las perspectivas mundiales se han vuelto cada vez más frágiles e inciertas», en referencia, entre otras cuestiones, a la guerra arancelaria.