Las pensiones han subido más de un 30% en la última década

Ancianos caminando por Durango. /Javier Zorrilla
Ancianos caminando por Durango. / Javier Zorrilla

Los jubilados cobran de media 280 euros más al mes que en 2008, con lo que su prestación supera los 1.100 euros

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La factura de las pensiones no deja de crecer mes a mes, algo natural podría decirse puesto que por suerte cada vez se viven más años y los ingresos de los nuevos jubilados suelen ser mayores. Pero el incremento experimentado en agosto ha sido el más elevado de los últimos ocho años: habría que retrotraerse hasta 2010 para ver un alza superior: entonces registró un incremento del 5,05% y ahora se ha anotado un 4,86%, lo que supone un par de puntos porcentuales más de lo habitual en los últimos cuatro años. La razón: la aplicación de la subida del 1,6%, algo que no se veía desde la entrada en vigor de la reforma de 2013 que abocaba a las prestaciones a una mísera subida del 0,25% al desvincularla de la evolución de los precios.

Si la factura sube es porque también lo hacen las pensiones, más de un 31% de media. En realidad, podría ser que creciera solo por haber más beneficiarios, pero en este caso se dan ambos factores: más pensionistas y pensiones más jugosas. De hecho, la prestación media ha subido en apenas una década más de 230 euros al mes, lo que supone un 31,8% más, al pasar de los 725 euros que recibía de media un pensionista en 2008 a los 956 euros que se mete ahora en el bolsillo.

Sin embargo, la cuantía varía mucho dependiendo del tipo de paga contributiva que se reciba, puesto que la media oscila entre los algo menos de 400 euros hasta superar los 1.100 euros. Los que salen mejor parados son los jubilados, puesto que, además de ser los que mayor subida han experimentado en la última década (un repunte de más del 34,1%, lo que supone 280 euros más), son los que tienen mayores ingresos: en agosto pasado sus nóminas superaron por primera vez en la historia los 1.100 euros de media, mientras que en 2008 apenas llegaban a los 820 euros al mes.

Ese mismo camino alcista ha recorrido otro tipo de prestación contributiva en este periodo: la de orfandad, que ha ganado 66 euros y ahora se sitúa en los 392 euros el mes, lo que supone un avance del 20,2%. La segunda pensión más reducida es la de favor de familiares, que pueden solicitar padres, hijos, nietos, hermanos... que hayan convivido con el fallecido y dependido económicamente de él y carezcan de medios de subsistencia; esta prestación suma 123 euros más que hace diez años y en agosto alcanzó una media de 555 euros al mes.

Menor ha sido el repunte de la pensión por incapacidad permanente, que ha subido un 18% desde 2008 hasta alcanzar los 953 euros mensuales, es decir, un incremento de 148 euros.

Por su parte, las viudas cuentan con 147 euros más para gastar, pues su prestación se ha elevado de 531 euros en 2008 a los 678,7 euros actuales, lo que supone un alza del 27,7%. Cabe resaltar que solo en agosto su nómina se impulsó un 4,85% (más de dos puntos porcentuales que el resto de prestaciones), el mayor incremento registrado desde 2008 para este colectivo y el mayor experimentado por cualquier tipo de pensión desde 2009. Esto es consecuencia de que casi 400.000 mujeres se vieron beneficiadas con la aplicación del aumento de la base reguladora del 52% al 56%. Esto implica un incremento de casi el 8% -que además se suma a la subida del 3% de las mínimas- y que el próximo año llegará al 15% al situarse la base reguladora al 60%, una medida que aprobó el Gobierno a finales de julio para cumplir con una ley de 2011.

Así las cosas, la pensión media del sistema (que comprende todas las citadas anteriormente) sobrepasó también el pasado mes de agosto los 950 euros (concretamente ascendió a 956 euros) por primera vez en la historia, lo que supone 231 euros más en diez años, un 31,8% superior a los 725 euros que recibían de media los pensionistas en 2008.

Segunda paga del año

Pero además las pensiones volverán a revalorizarse por tercera vez en 2018 si finalmente finalizan con éxito las negociaciones entre Podemos y PSOE para que la coalición de Pablo Iglesias le dé su apoyo a los Presupuestos, ya que uno de los requisitos que piden y al que supuestamente ha accedido Hacienda es que las prestaciones se actualicen con el IPC real.

Esto supondría que, si se cumple la previsión del Gobierno y los precios cierran el año con una subida media del 1,9%, los mayores verán incrementada su paga en un 0,3%, la diferencia con el 1,6% de subida que ya les han aplicado. Esto siempre que se aplique la subida media de la inflación, pues hay veces que la que se toma de referencia es la del mes de noviembre.

Así las cosas, los mayores recibirían en enero un abono extra en el entorno de 40 euros, que se elevaría hasta los 46,2 euros para el caso de los jubilados. Y sería la segunda paga del año, que vendría a sumarse con una nueva revalorización del 1,6% el próximo año, si se respeta el pacto del anterior Gobierno de Rajoy con el PNV.

Alemania blinda el poder adquisitivo de los mayores hasta 2025

Los pensionistas germanos pueden respirar tranquilos: no perderán poder adquisitivo al menos hasta 2025. El consejo de ministros de Alemania aprobó esta semana un paquete de medidas para reforzar el sistema de pensiones público que beneficiará a unos siete millones de personas. Ésta era una de las principales reivindicaciones de los ciudadanos y la Gran Coalición que gobierna el país por fin ha llegado a un pacto, aunque menos ambicioso del que algunos querían, pues los socialdemócratas pretendían blindar la capacidad de compra de los mayores hasta 2040.

Esto no ha sido posible, pero en un momento en que muchos países se encuentran inmersos en reformas con el objetivo de rebajar las prestaciones -como hizo el Gobierno de Mariano Rajoy al poner en marcha el nuevo índice de revalorización y el factor de sostenibilidad-, no es baladí que la primera potencia europea haya respaldado el sistema público de pensiones para que «siga siendo el pilar fundamental en la vejez», tal y como defendió su ministro de Asuntos Sociales.

Así, los jubilados alemanes que hayan cotizado durante 45 años no podrán percibir una prestación inferior al 48% del salario medio, que en la actualidad se sitúa alrededor de los 37.000 euros anuales. Además, la reforma incluye beneficios para los pensionistas incapacitados y para las madres de más de tres hijos, entre otras medidas.

No obstante, por el momento los españoles no tienen mucho que envidiar, puesto que los jubilados reciben como pensión una cantidad poco inferior al último salario recibido. De hecho, España es el país con una mayor tasa de reemplazo -el porcentaje del último sueldo que representa la pensión- de Europa, pues se eleva al 82%, algo que supera con creces la media del conjunto de los países de la Unión Europea (71%) y en mayor medida respecto a la media de la OCDE (63%). Sin embargo, este organismo advierte que esta tasa puede caer en los próximos años hasta el 46%, lo que implicaría que los mayores cobrarían menos de la mitad del sueldo que tenían.

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