Las pensiones volverán a revalorizarse con el IPC como elemento «troncal»

La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio./EFE
La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. / EFE

El Pacto de Toledo está a punto de cerrar un acuerdo que podría dejar la puerta abierta a introducir otros factores en tiempos de crisis

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

El Pacto de Toledo ha retomado su actividad parlamentaria con mucho brío tras las vacaciones de verano. Si había pocas esperanzas de que la primera reunión del nuevo curso diera algún tipo de fruto, las expectativas se han superado con creces y el acuerdo sobre la forma de revalorizar las pensiones parece más cerca que nunca: se hará utilizando el IPC como factor «troncal».

Incluso podría ser que el próximo miércoles, fecha para la que está prevista la próxima convocatoria de la comisión, se dé ya carpetazo definitivo a la recomendación segunda, que trata de cómo garantizar el poder adquisitivo de los pensionistas, con lo que se superará el mayor escollo que había entre los grupos parlamentarios, según explicaron a este periódico fuentes cercanas a la negociación. «Tenemos que cerrar este tema ya», defendieron muchas de las partes implicadas. Y es que, a punto de cumplirse dos años desde que la comisión del Pacto de Toledo echara a andar, hay «una clara voluntad para cerrar cosas» y «muchas ganas de superar este estadio».

Existen dos puntos para los que parece haber unanimidad: el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP) que introdujo el Gobierno de Mariano Rajoy de manera unilateral en 2013 y que abocaba las prestaciones a ridículas subidas del 0,25% es ya pasado, puesto que «la prioridad ahora es garantizar el poder adquisitivo» de los jubilados. Aquí hasta el propio PP lo ha reconocido. El segundo punto que genera un amplio consenso es que el IPC sea el factor «troncal» para la nueva fórmula de revalorización. Si antes de verano ya había una mayoría de dos terceras partes que apoyaban esta forma para garantizar el poder adquisitivo, «hoy somos más», según confirmaron fuentes parlamentarias.

El reto ahora está en conseguir a lo largo de esta semana terminar de redactar un texto con el que «una mayoría se sienta cómoda». «Ha de haber un acuerdo, y si puede ser unánime sería fantástico», apuntaron desde la comisión, que recalcaron que pelearán por que la recomendación sea «clara» y «todo el mundo pueda sentirse a gusto con ella». Y es que si algo han aprendido es que «no puede pasar lo mismo que en 2013», pues ha quedado claro que «una reforma unilateral como la del PP no se aguanta», aunque ahora no «harán sangre con ello».

Nadie se opuso en la última reunión a que el IPC se convirtiera en el «elemento troncal». Y la forma en que podría redactarse sería algo así: «Se tendrá en cuenta de manera medular la evolución del IPC», de forma que, en cierta manera y dependiendo de las interpretaciones, se deja la puerta abierta a la matización que pedían introducir PP, Ciudadanos, PDeCAT y PNV: que en tiempos de crisis puedan entrar en juego otros factores como PIB o salarios para que las pensiones más altas no suban tanto.

Este texto no satisface a Podemos, que defiende que debe plasmarse que «la comisión considera necesario garantizar de forma estructural la revalorización anual de las pensiones con un arreglo al IPC real». «Nosotros queremos en negrita y subrayado; ellos quieren fórmulas mucho más abiertas que les permitan en un momento determinado volver a hacer lo que quieran», se lamentó la portavoz de la formación morada, Aina Vidal, que sí cree que el próximo miércoles pueda cerrarse ya esta recomendación, aunque igual algún grupo se queda fuera.

A este respecto, Sergio del Campo, representante de Ciudadanos, considera que «cada vez estamos más cerca de llegar a una recomendación» porque «hay más mayoría porque, salvo Podemos, que sigue estancado en IPC puro y duro, todos los demás admitimos que al final hay que meter IPC con matices».

Otros dos escollos

A pesar de estas diferencias, la «paz» parece haberse instalado en esta comisión que tiene como cometido uno de los grandes retos del Gobierno: poner en marcha una reforma de las pensiones que solucione los números rojos que arrastra la Seguridad Social. Y la idea es que el próximo miércoles habrá «una base muy importante para volver a generar confianza» en la ciudadanía, algo que es la «prioridad número uno». Por eso, fuentes parlamentarias descartaron que PP y Ciudadanos utilicen el Pacto de Toledo como arma arrojadiza de cara a las próximas elecciones y demostrarán que son un «partido de Estado» al facilitar llegar a un acuerdo.

Solventado este escollo, aún quedarían otros dos 'puntos calientes' que superar: la suficiencia de las pensiones; es decir, qué se entiende por pensiones mínimas y dónde se establece el umbral; y si debe haber otra fórmula o no para sustituir al factor de sostenibilidad o debe derogarse sin más. El resto de recomendaciones están ya bastante avanzadas.

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