Así se endurecerá la jubilación a partir de enero

Un hombre camina por Madrid. /Alberto Ferreras
Un hombre camina por Madrid. / Alberto Ferreras

Harán falta más meses de cotización y la edad legal se eleva a 65,8 años, pero las pensiones subirán al menos otro 1,6%

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

El ya inminente 2019, como cada año desde 2013, cuando comenzaron a aplicarse progresivamente muchas de las medidas recogidas en la reforma aprobada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2011 -y a la que dos años después se sumaron las que impuso el Gobierno de Mariano Rajoy-, trae novedades para las pensiones. Y esto no es algo que afecte solo a los más de 8,6 millones de beneficiarios, sino que también influye en quienes están esperando la edad para la jubilación. Básicamente se reducen a un endurecimiento de las condiciones para acceder al retiro, sobre todo si no se renuncia a obtener la mejor prestación posible, lo que en definitiva viene a ser que hay que trabajar más y, en ocasiones, para ganar menos.

Las buenas noticias que trae el nuevo año son dos nada desdeñables: no entrará en vigor el factor de sostenibilidad, que debía comenzar a aplicarse desde este 1 de enero, y no habrá una revalorización del 0,25% como había sucedido en los últimos cuatro años, por lo que no supondrá una merma en la cuantía de las prestaciones. Sin embargo, sí aumenta la edad legal de jubilación hasta los 65 años y 8 meses y se utilizará un año más para calcular la nómina de los nuevos pensionistas: 22 años, entre otras novedades.

Edad oficial

Hay que trabajar dos meses más para jubilarse

La reforma de 2011 estableció que la edad legal sería 67 años a partir de 2027, aunque aquellos que hubieran acumulado más de 38 años y medio mantenían su derecho a jubilarse a los 65 con el 100% de su pensión. Lo hizo de manera progresiva, de manera que cada ejercicio hay que ir sumando varias semanas más de trabajo para poder ser pensionista sin perder dinero. A partir de enero, serán necesarios 65 años y ocho meses para quienes no tengan carreras largas de cotización. En este sentido, el periodo cotizado exigido también se eleva en tres meses y para poder retirarse con los 65 años de antaño será necesario haber estado pagando las cuotas a la Seguridad Social durante 36 años y 9 meses, año y medio más que en 2013.

Años de cómputo

Se tomarán los últimos 22 años para el cálculo

En paralelo al aumento gradual de la edad legal de jubilación comenzó a elevarse el periodo de cómputo para calcular la cuantía de las nuevas pensiones; y de forma aún más acelerada. Si antes de la reforma de 2011 se utilizaban los últimos 15 años de cotización, en 2022 se tendrán en cuenta los últimos 25 años. En 2019 se suma un año más y se calcularán las pensiones con los últimos 22 años de trabajo.

Revalorización

Una subida general del 1,6% y del 3% para las mínimas

Las pensiones volverán a subir el año que viene en línea con el IPC, tal y como pactó el Gobierno de Mariano Rajoy con el PNV en los Presupuestos. En enero se incrementarán todas las prestaciones un 1,6% con carácter general, y las mínimas y no contributivas un 3%, el mismo porcentaje que en 2018, como pactó el nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez con Unidos Podemos en el acuerdo presupuestario. De esta forma, la pensión media del sistema se elevará 15,3 euros de media al mes -215 euros más al año-­ hasta los 975,2 euros. Mayor será el alza para los jubilados: 247,78 euros más el próximo año con esta nueva subida hasta los casi 1.124 euros al mes.

La 'paguilla' de enero

Los mayores recibirán un extra de 13,5 euros

Los Reyes Magos traerán en enero un extra para los 8,6 millones de pensionistas que no recibían desde hacía muchos años: la 'paguilla' -como la denomina la ministra Magdalena Valerio-­, que les compensará con la desviación de la inflación para que no pierdan poder adquisitivo. De esta forma recibirán casi 13,5 euros de media por la décima de diferencia. Pero además ésta es la fórmula escogida por el Gobierno para revalorizar a partir de ahora las prestaciones y derogar de forma definitiva el polémico IRP: ligarlo al IPC real y escoger como referencia la media anual de la inflación de los últimos doce meses (de diciembre a noviembre). Así se lo ha propuesto el Ministerio de Trabajo a los sindicatos para hacerlo con rango de ley, de forma que a partir del próximo año se instaure de nuevo esta paga 'extra' de enero, si es que hubiera que compensar la revalorización.

Más aumento para las viudas

La base reguladora se eleva por fin al 60%

Llega con ocho años de retraso, pero por fin llega en 2019. Casi medio millón de viudas (465.000, en su mayor parte mujeres, según la estimación del Gobierno) tendrán desde enero una subida del 7,1% de su pensión al elevarse la base reguladora del actual 56% al 60%. Así se incluyó en un real decreto aprobado el pasado julio y que da cumplimiento a la disposición de la Ley de 2011.

Factor de sostenibilidad

Este mecanismo de ajuste no verá la luz

No habrá reducción en la nómina para los nuevos jubilados en enero, como así estaba previsto en la reforma de 2013. Y es que en 2019 tendría que entrar ya en vigor el llamado 'factor de sostenibilidad' si Rajoy no hubiera pactado con el PNV su retraso hasta 2023. Se trata de otro mecanismo de ajuste -al igual que el nuevo índice de revalorización- mediante el cual la cuantía de las nuevas prestaciones se vincula automáticamente a la esperanza de vida en ese momento. Como todo hace prever que la esperanza de vida -que se sitúa en 83 años- siga creciendo, las pensiones de las próximas generaciones disminuirán, porque tendrán que repartir su dinero entre un mayor número de años.

No hay estimaciones oficiales de cuál iba a ser el recorte, que será acumulativo, aunque sí hay informes. Así, el Instituto BBVA de Pensiones considera que se trataría de una reducción del 0,47%, mientras que CC OO lo sitúa en una horquilla entre el 0,5% y el 0,7%. Esto significa que, cuando hayan pasado diez años, la disminución de las nuevas pensiones será de un 7%, e incluso más del 15% para los que se jubilen dentro de 20 años, según estima el sindicato. De media, supondría una merma de unos 75 euros cada año.

Sin embargo, parece que este factor de sostenibilidad no llegará a ver nunca la luz y el Gobierno -­tal y como confirmaron a este periódico fuentes oficiales-­ está trabajando en elaborar en los próximos meses uno nuevo que sea «más razonable que el anterior y menos inflexible».

La jubilación parcial se mantiene en la industria hasta 2023

Los veteranos trabajadores de la industria, especialmente los del sector de la automoción, podrán jubilarse anticipadamente de forma parcial sin que se les aplique ningún coeficiente reductor a su prestación, al menos hasta 2023. Así lo aprobó recientemente el Gobierno en un Real Decreto Ley de Medidas Urgentes para el impulso de este sector, que fue convalidado el pasado jueves en el Congreso, gracias a la abstención del PP.

Precisamente fue el Gobierno de Mariano Rajoy quien endureció en 2013 las condiciones para acogerse a la jubilación parcial, aunque posteriormente, en 2015, se estableció una moratoria, que finalizaba el próximo 31 de diciembre, para que la legislación anterior a 2011 -­que era más ventajosa-­ se siguiera aplicando en determinados supuestos, como por ejemplo el formar parte de planes de jubilación parcial recogidos en convenios o acuerdos de empresa. Pero se trata de una excepción del que no se beneficiarán el resto de sectores, para los que este 31 de diciembre se pone fin a las condiciones más ventajosas de esta modalidad de retiro, algo con lo que no están de acuerdo los sindicatos, que exigen que el contrato relevo se universalice para todos los sectores productivos. Y es que esta medida tiene un co ste para las arcas de la Seguridad Social de 1.778 millones, según recoge el Real Decreto.

Entre 2003 y 2018 se han acogido a esta modalidad contractual un total de 340.000 trabajadores, principalmente del sector servicios, donde se han registrado siete de cada diez contratos, según datos de UGT. Y es que hasta 2011 era muy frecuente que las empresas utilizasen el contrato relevo para rejuvenecer sus plantillas.

Se trata de que el trabajador veterano colabore en la formación de un nuevo empleado joven, que aprende el oficio de la mano de este experimentado operario. De esta forma, el trabajador veterano va reduciendo su jornada, jubilándose así de forma parcial, pero sin que esto suponga una merma de su salario. Éste cobra una parte de su remuneración de la empresa, en función de las horas trabajadas, y el resto procede de la pensión, sin que esto a su vez suponga un recorte en su prestación futura, algo que sí sufren quienes se acogen a la jubilación anticipada si no están adscritos a esta modalidad, que ahora queda limitada en exclusiva a los empleados de las manufacturas y siempre que se trate de operarios de la cadena de montaje.

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