El Ibex-35 cae un 1% y marca otro mínimo desde diciembre de 2016

Sede de la Bolsa de Madrid. /Fernando Villar (Efe)
Sede de la Bolsa de Madrid. / Fernando Villar (Efe)

El euro se mantenía por encima del nivel de 1,16 unidades, oscilando alrededor de la cota de 1,163 unidades

CRISTINA VALLEJO

El Ibex-35 cerró con un descenso del 1%, para dar un último cambio en los 9.208,7 puntos, un nuevo mínimo anual y desde diciembre de 2016. El selectivo español ya cae un 8,32% en lo que llevamos de año. Desde que arrancó el mes de agosto, que justo coincidió con la última vez en que el índice se movió por encima de los 9.800 puntos, baja casi un 7%. En la secuencia de descensos que arrancó el martes de la semana pasada, con la sola interrupción de este martes, cuando cerró plano, cede cerca de un 5%. 

Las caídas en la jornada de hoy fueron, otra vez, generalizadas en toda Europa, aunque el selectivo español fue el peor. El Ftse 100 británico se dejó un 0,87%, mientras que el Dax alemán bajó un 0,71% y el PSI-20 de Lisboa, un 0,61%. El Cac 40 francés y el Ftse Mib de Milán quedaron mejor parados, con descensos de alrededor de un 0,30%. 

En el selectivo español, únicamente media docena de valores esquivaron las pérdidas. El mejor de entre ellos fue Viscofán, que subió un 1,56%. Después se colocaron dos inmobiliarias, Colonial y Merlin Properties, que se apuntaron un 0,37% y un 0,25%. Y, para terminar, Endesa y Mediaset, ambos con ganancias de un 0,23%, y Naturgy, que se anotó un 0,17%. 

En rojo, el peor, Meliá, que bajó un 3,25%, seguido de Indra, que cayó un 2,86%. Más de dos puntos porcentuales también se dejaron BBVA y Aena. Inmediatamente después, uno de los valores que más ha subido en las últimas sesiones, CaixaBank, que cedió un 1,92%. Caídas de más de un punto porcentual también, entre otros, para Cie Automotive, para Sabadell, Bankia y el Santander, y para otro blue chip, Repsol. Telefónica, por su parte, se dejó un 0,87%, e Iberdrola retrocedió un 0,66%. 

El Nasdaq, los emergentes y la guerra comercial

Los números rojos también alcanzaban, y con más contundencia que otros días, a Wall Street, especialmente al Nasdaq, por el control al que los poderes públicos quieren someter a las compañías de internet para evitar la intervención extranjera en las elecciones de mitad de mandato americanas, que se celebrarán el 6 de noviembre. Así, al cierre de la sesión europea, el Nasdaq retrocedía un 1,23%, mientras que el S&P 500 se dejaba un 0,64% y el Dow Jones, un 0,36%. A la Bolsa de Nueva York también han podido llegar los ecos del nuevo escándalo político que ayer revolucionó Washington, después de que un alto cargo de la Administración estadounidense haya escrito un artículo anónimo en el New York Times contando que pertenece a un grupo organizado que funciona en la Casa Blanca en resistencia contra Trump y contra las que consideran sus medidas más dañinas.

También sigue metiendo presión a los mercados la guerra comercial, quizás a punto de que adquiera una nueva dimensión si Estados Unidos termina por aplicar los aranceles sobre productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares y a los que Pekín seguramente responderá. 

Además, el mundo emergente continúa siendo fuente de preocupación, sobre todo porque no se sabe en qué pueden acabar las turbulencias y cuáles pueden ser las consecuencias: las Bolsas emergentes en su conjunto están a punto de entrar en fase bajista; en cuanto a las divisas, en la sesión de hoy, la peor parte se la llevaba el rublo ruso, que se depreciaba un 1,70%, hasta mínimos de dos años contra el dólar, y a la baja también se movían el peso filipino, la rupia india y el won surcoreano. Rebotaban, en cambio, el peso argentino, ante el avance de las conversaciones entre el Gobierno y el FMI, el rand sudafricano y la rupia indonesia. Y veíamos reducción en las rentabilidades del bono argentino y también en las de su comparable brasileño y mexicano. Los analistas creen que la volatilidad en los emergentes va a continuar. Por ejemplo, Christopher Shiells, de Informa Global Markets, comentaba en Bloomberg que espera que el mal comportamiento de estos mercados prosiga durante los dos próximos meses. 

El dólar, los bonos y la macro americana

El euro-dólar, mientras tanto, hoy se mantenía estable en niveles alrededor de los del cierre de ayer, en el entorno de 1,1630 unidades. Y también plano permanecía el US Dollar Index, es decir, el billete verde frente al conjunto de principales monedas.

Ello, después de publicarse en Estados Unidos el informe de empleo de la agencia privada ADP, que fue un poco decepcionante: se esperaba que reflejara una creación de 200.000 puestos de trabajo en agosto, pero finalmente fueron 163.000. Éste se entiende como anticipo del informe oficial que se publicará mañana: el consenso de analistas espera que la tasa de paro baje desde el actual 3,9% hasta el 3,8% con la creación de 194.000 puestos de trabajo en la economía no agrícola y una subida salarial del 2,7% interanual.

En el mercado de bonos de los países desarrollados, bajaban los rendimientos de los títulos más seguros: el del americano, desde el 2,90% hasta el 2,88%; mientras que el de su comparable alemán retrocedía desde el 0,38% hasta el 0,35%. Síntoma éste, por tanto, de que el dinero sigue teniendo miedo y huye a los refugios. O que el último dato de empleo reduce las expectativas sobre las subidas de los tipos de interés que pueda efectuar la Reserva Federal. 

En la periferia europea, si bien el interés del bono italiano volvía a relajarse un poco más desde el 3,08% hasta el 3,06%, el español se mantenía estable en el 1,44%.

En el mercado de materias primas, el barril de Brent retrocedía un 1,67%, hasta los 75,98 dólares. El oro, en cambio, avanzaba un 0,15%, y se acercaba a los 1.200 dólares la onza. 

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