La deuda juega al despiste y complica la gestión

Panel informativo de la Bolsa de Madrid./Efe
Panel informativo de la Bolsa de Madrid. / Efe

Los bancos centrales y la incertidumbre económica explican los últimos movimientos en ella y seguirán dando pistas sobre cómo invertir

CRISTINA VALLEJO

El mercado de bonos, de vez en cuando, se pone interesante. Aunque ello no siempre sea sinónimo de atractivo para los inversores. A veces interesante es peligroso. En las últimas semanas, los altibajos han dominado su evolución: el interés del bono alemán a diez años llegó a entrar en negativo, hasta rondar el -0,10%, su nivel más bajo desde 2016, para luego, con cierta brusquedad, volver a terreno positivo. Al mismo tiempo, en el último tercio del mes de marzo, la curva de tipos americana llegó a invertirse: los inversores llegaron a pedir mayor rentabilidad por la deuda a tres meses que por el vencimiento a diez años (ésta cayó a su nivel más bajo en 16 meses), pero prácticamente un mes después de protagonizar un fenómeno que suele interpretarse como prolegómeno de una recesión, ha vuelto a su ser.

Los bonos son un gran termómetro de la situación de la economía. Y también pueden predecir la evolución de las Bolsas porque tienen una correlación inversa con ellas. Félix López, de Atl Capital, explica que se produjo un aplanamiento de las curvas a nivel global (los tipos a largo bajaron) por el cambio de mensaje de los bancos centrales: la Reserva Federal suspendió sus subidas de tipos y el BCE retrasó hasta al menos el final de este año la primera de las suyas. Ello lanzó el mensaje de desaceleración y animó a los inversores a tomar riesgo en deuda y sus rentabilidades bajaron.

Este fenómeno se ha revertido en parte porque, como apunta David Ardura, de Gesconsult, se han publicado buenas referencias en China y en EE UU. «Unos mejores datos en China y avances en las negociaciones comerciales entre EE UU y China han corregido parte del movimiento tan abrupto que vivimos en marzo», añade Alfonso Benito, de Dunas Capital. Con ello coincide Chris Iggo, de AXA IM, que señala que el reciente repunte de la rentabilidad de la deuda sugiere que los miedos a una recesión han descendido y le ratifican en su idea de que los inversores sobrerreaccionaron a los temores económicos con anterioridad.

Altibajos e incertidumbre

Ardura cree que los movimientos a los que hemos asistido son los típicos de momentos de dudas, de falta de certezas sobre la economía. Y señala tres fuentes de incertidumbre: que en China funcionen los estímulos, que EE UU siga creciendo incluso sin más expansión fiscal y la desaceleración de Europa.

Expectativas de tipos, crecimiento, el impacto que en éste puede tener la guerra comercial si no se soluciona. La renta fija es muy sensible a todo ello. Datos económicos débiles hacen pensar en una política monetaria laxa y ello favorece a los bonos; macro reacelerándose provoca que se teman subidas del precio oficial del dinero, lo que penaliza a la deuda. Ése es el esquema general. Pero la incertidumbre hace que no sea fácil acertar. ¿Qué están haciendo los gestores en renta fija? Como resumen desde Wisdom Tree, hay tres opciones para ganar rentabilidad: aumentar plazos, riesgo o mirar fuera del continente europeo.

¿Qué hacer con los bonos?

David Ardura aconseja prudencia. Así, las líneas generales de su gestión son: liquidez, duraciones cortas y ser muy selectivos con la renta fija privada. También precaución aconseja Benito: «Hay que ser extremadamente precavido con la inversión en renta fija. Los bonos de alta calidad apenas ofrecen rentabilidad, mientras que los de alto rendimiento están en niveles muy altos si los comparamos con sus medidas históricas. Quizás hemos visto los mejores momentos de este activo para los próximos trimestres, sin que esto signifique una caída abrupta de los precios».

Hablando de activos concretos, Andrea Iannelli, de Fidelity, apuesta por la deuda americana, dado que no ve un catalizador para que la Fed suba tipos. Mientras, cree que los intereses alemanes pueden subir si los datos repuntan o al menos se estabilizan, lo que desaconsejaría su inversión. Y, en cuanto a la periferia europea, considera que, ante las citas electorales próximas, la volatilidad podría aumentar, lo que le ha llevado en su firma a recortar parte de su exposición.

Ignacio Victoriano, de Renta 4, señala, sobre los bonos soberanos, que trata de estar fuera o con posiciones cortas (vendidas). Y con el diagnóstico que subyace a esta decisión coincide Félix López, que afirma que el mercado soberano se ha agotado ya. Y extiende esta opinión al mercado de crédito de alta calidad crediticia. De hecho cree peligroso que hayan bajado los tipos de interés al tiempo que se han estrechado los diferenciales. No puede ser sostenible: si tipos más bajos descuentan un peor escenario económico, el mercado debería castigar a los emisores débiles.

Ardura es partidario de ser selectivo con la deuda privada para apostar por la de mayor calidad, con grado de inversión y por activos con colateral. Iggo, en general, cree que el contexto puede ser positivo para este segmento del mercado de deuda, debido a que el entorno de tipos de interés continuará siendo favorable.

Apuestas en deuda privada

Como opción dentro de la deuda privada, López apunta el interés de la bancaria, en particular las emisiones de AT1 y de cocos: a este tipo de deuda le favorece que la banca sea cada vez menos rentable pero cada vez más segura. Ignacio Victoriano está positivo con el crédito y coincide en la apuesta por el bancario, dado que cree que le pueden favorecer las próximas medidas que el BCE ha sugerido para reducir el efecto perverso de los tipos negativos en su cuenta de resultados.

Además, cree que el sector de las telecos puede tener potencial. Avisa también de que la valoración de la deuda privada empieza a ser exigente, aunque no tanto como a principios de 2018. Victoriano se queda con títulos de renta fija híbridos, tanto en grado de inversión como en alto rendimiento, pero siempre cortos plazos.

Victoriano también advierte de que quizás con vistas a finales de año puedan venir curvas si el repunte económico lleva a los bancos centrales a volver a avisar sobre nuevos endurecimientos monetarios. Y una parte del mercado de deuda que se vería más afectada sería aquélla en la que están buscando rentabilidad los inversores: la del mundo emergente. Así, Victoriano cree que este universo puede seguir haciéndolo bien mientras el BCE y la Fed mantengan el tono actual.

Para Ardura, el escenario global es el ideal para los emergentes y también el suyo propio doméstico, porque la inflación se está moviendo a la baja en la mayoría de los países. Bien es verdad que avisa de riesgos tales como los derivados de las elecciones que van a tener lugar este año en países importantes, por ejemplo, en India, lo que puede introducir volatilidad.